martes, 18 de septiembre de 2018

Lluvia y tormenta en la ciudad, y La Seño de la Tienda entrega 6...


Tormenta eléctrica antes de un agüacero al sur, en Chihuahua capital


Amenaza de tormenta, luego todo quedó en rayos, truenos y centellas y nada de agua, cosa común en la ciudad, en esta temporada a la llegada del Otoño

Ha llovido éstos últimos días en mi ciudad Chihuahua capital; no como otros años, es cierto, pero si ha caído un buen de agua. 
O a lo mejor no será mucha, pero es que nos cae en el momento menos apropiado.
De hecho nos echó a perder una reunión de La Cofradía Rockera porque en el lugar de ese fin de semana, no había mucho techo, más que encima del asador y en un lugar poco cubierto. Pero ni hablar, a juntar las chivas y a hacernos bolita bajo esos techitos a esperar a que pase la lluvia; cosa que llevó un buen rato.
Como era de esperarse en estos casos, la mitad de la concurrencia se clavó en sus smartphones y otros si nos pusimos a platicar,  cara a cara, frente a frente, cerveza en mano, escuchando Rock (fue lo primero que pusimos bajo buen techo, la rockola), como en los viejos tiempos.

 En el aire suena "Fool In The Rain" de Led Zeppelin:


Con la "aguardientosa" voz de Robert Plant, las guitarras de Jimmy Page, la presencia musical como pocas veces de John Paul Jones y la sobrada y potente batería de John Bonham, el escuchar el último álbum de estudio de Led Zeppelin es una gran experiencia; un año después (Agosto de 1980) muere John Bonham y el grupo se disuelve. 
Aparte de ésta exitosa rola, el álbum trae otra joya musical del Zeppelin, " All My Love" donde John Paul Jones se discute un puente musical majestuoso con los teclados y así a lo largo de escuchar las siete canciones te das cuenta del potencial que la banda tenía en el inicio de los ochentas, la mejor década rockera que haya existido; éste álbum en sí es una obra de arte, pero el acetato original, no el insulso y empequeñecido CD.  
Cuando lo compré a principios de los ochentas, la revista "Conecte" nos anunciaba que éste álbum se había publicado con cuatro portadas diferentes, cuatro diferentes puntos de vista del bar, tomadas de cuatro ángulos distintos.
Los que nos peleábamos por conseguir un ejemplar en las escasas tiendas de discos de la ciudad, no recordaremos haber visto las tan anunciadas cuatro portadas.
El arte del álbum fue obra de los genios de Hipgnosis de Storm Thorgerson; quienes hicieron las mejores portadas y los mejores "artwork" de todos los tiempos.
Por principio de cuentas venía dentro de una funda de papel revolución, del papel café aquel de empaque, que cortabas con precisión quirúrgica para no dañarlo, luego sacabas el estuche de cartón con la portada y la contraportada de cartón; el disco venía dentro de otra funda de papel con dibujitos de una mesa de cantina en colores diluídos que si la mojabas, se coloreaban.
Un lujo éste álbum, musicalmente y artísticamente.

Pero veo que, como siempre, me estoy apartando del relato, ahora lo retomo.

Entonces, mientras la lluvia cae, el Rock suena y la plática se pone menos formal, alguien me pregunta por las más recientes aventuras y desventuras de "La Seño de la Tienda".
-Las'toy juntando para una futura publicación -contesto cerveza en mano y apurando una chuleta requemada con guacamole y que sabe a gloria- Cada que voy a la tienda "levanto" más la oreja para escuchar las tantas cosas que luego se dicen, no solo "La Seño" las dice, tambien su "Viejo", su hijo y sus parientes que vienen "del pueblo" a pasar unos días en "la suidá".
-Ahora, si te acostumbras "algo" a escuchar ocurrencias de la gente, de todos lados puedes juntar ejemplos sabrosísimos del cotidiano vivir -apunta oportunamente mi amiga Agnes.

-Así que aquí van algunas ocurrencias que luego escucho:

Una clienta entra al establecimiento y compra algunas frutas y verduras; al estar pagando, toma una naranja y se la ofrece con una sonrisa a Jaimilito el hijo de "La Seño de la Tienda", quien le está empacando su compra; él la toma y se le queda viendo con su brazo todavía extendido. 
"La Seño" lo reprende -¡Por Favor. Cómo se dice, Jaimilito...!
El niño agita el brazo extendido hacia la clienta y le dice: -¡Por favor... Pélela!...

Un estirado cliente está pagando en la caja, "La Seño de la Tienda" se fija que el hombre lleva puesto un arete:
Vaya! No sabía que a un caballero fino y elegante como usté le gustaba esa mo-di-ta... -le comenta, meneando la cabeza- ¿Y desde cuando lo usa, caballero?
-Pos desde que mi esposa lo encontró en el asiento de atrás del carro -contesta el hombre, sonriendo forzosamente de lado.

-Mira tú, ¿Pos qué le pasó a la doña? -le pregunta "La Seño de la Tienda" a una clienta, mientras miran salir a otra clienta que lleva el brazo vendado en cabestrillo y un ojo morado.
-Pos ande "Seño" que cree que mi compadre le dió una golpista a mi comadre, merecida pues'n...
-Adió, y eso a porqué, o sea porqué...
-Pos mi "coma" me platicó qui'antes el compadre usaba una barba larga y descuidada y hace unos días para darle una gran sorpresa se la cortó y se rasuró muy bien. Cuando llegó a casa, la "coma" dormía en el sofá, se le acercó y la abrazó y le tomó la mano y se la pasó por la cara. Medio dormida la "coma" le dijo: -Andele pues compadre, pero rapidín porque ya no tarda en llegar el barbón.

Otro día escuché que Jaimilito, el hijo de "La Seño de la Tienda" le plática a su amiguito, mientras la mamá escoge verduras:
-Pos tuvimos que salir apurados del pueblo. Un día yo tuve que ir corriendo por el "poli" del pueblo porque mi'apá se'staba peliando con otro hombre a golpes; y al llegar con el "poli" que me pregunta: -"¿Cuál de los dos es tu padre? " Y le digo: -"Pos no lo sé" Y luego me dice: -"¿Cómo que no lo sabes?" Y le digo: -"¡Pos por eso se están peliando! "

 -¡Ése's m'ijo!... ¡Ése's m'ijo!... -entra a la tienda "El Viejo" de "La Seño de la tienda", regresando de la Junta de la primaria "Bocanegra".
-¿Y ahora que se traen ustedes dos, par? ¿A porqué vienes tan contentos? -pregunta la "Seño", parada a media tienda, con los brazos en jarra.
Dijo "El Viejo": "La maestra nos platicó que preguntó a los niños que qué querían ser de grandes. Uno dijo que "poli", otro dijo que "dotor", una niña dijo que "maestra", Rosilita la niña bonita di'aquí a la vuelta dijo que quería ser "mamá" y cuando le preguntó a Jaimilito, éste contestó: "yo le voy a ayudar a Rosilita a ser mamá"... ¡Ése's m'ijo!... !Ése's m'ijo!...

-Si, Si, muy listo salió tu hijo, "Viejo"; ya ves el otro día les preguntó la catequista:
-"A ver niños, ya que escucharon la lectura, ¿Quién fue entonces la mamá de Moises?..."
 -"Pos la hija del faraón, señorita" -se apresuró a contestar tu hijo.
-"Te equivocas Jaimilito, ella solamente lo encontró en el Nilo, flotando en una canastilla" -le dijo la catequista.
Y le contesta tu hijo, torciendo la cara:
-"No manche señorita, ¿A poco usted también se va a tragar ese cuento que inventó ella? "

En la esquina de la tienda, el "Viejo" de "La Seño" le contesta con un agrio gruñido y la trompa torcida, el saludo a su hijito Jaimilito que regresa de la escuela "Bocanegra"
-¿Y ora que le aprieta a su "Viejo" "Seño"? -pregunta la clienta.
-No pos hoy en la mañana le llamó Jaimilito a mi "Viejo" por algo que olvidó, y que le dice: "¿Güeno?... ¿A dóndi'ablo?"... Y mi "Viejo" le reconoce la voz y le bromea: "¿Pos como que adónde? Hablas a la tienda del señor más guapo, inteligente y simpático del mundo"... Y luego de una larga pausa dice Jaimilito: "Ah pos usté perdone, número equivocado" ...
En el rincón de siempre, el "Viejo" se pregunta otra vez, destilando mal humor: "¿De qué se estarán riendo éstas viejas"

Ya se acerca la piñata del Cumple de Jaimilito y el "Viejo" está infle e infle globos, se acerca el niño y le dice: "'Apá, qué mentirosa es mi 'Amá, qué mentirosa es, neta, neta"... -"Achis Jaimilito, ¿Y ora a porqué dices éso?"-"Ah pos es que escuché que mi 'Amá le dijo al repartidor de papás que tú ya no soplas"... "Apá, que mentirosa es mi 'Amá', que mentirosa es, neta, neta" ...

Está Jaimilito cruzado de brazos en la caja registradora y en eso entra un tipo muy apurado y le pregunta: 
"Niño, ¿dónde está tu padre?" ... 
Jaimito le contesta: "Salió aquí a la vuelta, ahorita regresa"... 
Dice el sujeto: "Voy muy muy apurado, ¿puedo dejarle recado? Después regreso"... 
Jaimilito le dice: "Claro"...
Dice el hombre: "¿Tienes papel y lápiz?"
Contesta el niño apuntando con un dedo: "Si hay señor, en ese estante"...
Dice el fulano entre dientes: "Para que escribas el recado... Niño"...
Responde el niño: -"¡Ah claro señor"
"-Entonces escribe que vino a buscarlo el señor 'Zamarripa'"...
"-¿Cómo se'scribe...
"-Ach!... Zeta- a- eme- a- erre- i- pe- a...
"-¿Cómo se'scribe...
"-¡Pos como te dij...
"-No, que como se'scribe la 'Zeta...

La clienta le pregunta al "Viejo" agrio de "La Seño", quien últimamente se la pasa todo el día de mal humor porque en casa y en la tienda está deambulando su suegra:
-" Señor, señor, señor: ¿Éste insecticida es güeno pa' las cucarachas? "
-"Doña, doña, doña: ¿Cómo va a ser bueno pa' las cuca...? ¡Las mata doña, las mata!... ¿Cómo va a ser bueno pa' las cuca...
-"Ay oiga...


domingo, 16 de septiembre de 2018

La Estatua

Estatua de mujer con su vestido azotado por el viento, en la glorieta a la salida de la capital hacia la carretera a ciudad Cuauhtemoc.
Estatua de mujer en la Plaza de Armas frente a Catedral
¿De qué material era aquella estatua?
¿De bronce que hacía mucho tiempo había perdido su brillo metálico?
¿De mármol erosionado por los elementos que todos los días actuaban sobre su superficie?
¿De piedra que alguna vez estuvo hermosamente pulida?
El "material" era lo de menos; lo importante era la representación.
La estatua era una imagen femenina de extraordinaria belleza.
No era la imagen de una diosa.
Era algo más que eso.
Era la imagen de una mujer.

Éste hombre pasaba a diario junto a ella y la rozaba levemente con su mano, apenas acariciando uno de los hermosos senos de la estatua.
Y la sensación de ese casi inexistente contacto, le daba una placentera tranquilidad, como hubiera estado su día o como le fuera en la vida, ese momento le devolvía la paz a su cuerpo material.
Era sólo un toque momentaneo, sutil, instantáneo de los dedos del hombre; era un rito secreto; nunca lo contó a nadie; era un silencioso homenaje a la belleza que había en la estatua, que había en la mujer, un homenaje a la belleza que hay en todas las mujeres.

Ni un solo día dejaba el hombre de cumplir su fervoroso rito: de camino a su trabajo, de regreso a casa, bajo la lluvia, al paso del viento huracanado, en medio del ardiente calor o el frío congelante, porque así son los climas cambiantes en mi ciudad; día tras día, al pasar frente a esa bella estatua, ponía con emoción contenida su mano en un seno de la mujer- diosa.
Un contacto etéreo, un contacto del hombre mortal y la mujer- diosa inmortal.

Una noche, de regreso a casa, la estatua lo tomó suavemente por el brazo, y...

domingo, 9 de septiembre de 2018

Consulta Popular, lo que nos espera


En la conferencia de prensa oportunamente convocada, poco antes de asumir el cargo, el nuevo Presidente electo dijo a los números reporteros presentes:
-Voy a hacer una Consulta Popular.
-¿Sobre que será la Consulta, Oh Señor Presidente? -preguntó el reportero, leyendo un papelito que un individuo incógnito le puso en la mano, junto con un grueso sobre de papel café con el logo de Morena.
-La Consulta Popular será sobre "ésto", luego haré una segunda sobre " aquello" y enseguida una más sobre "lo otro" -contestó el nuevo Presidente electo.
-Y, ¿Participará todo el pueblo, Oh Señor Presidente? -cuestionó una reportera, leyendo su propio papelito, entregado por el mismo sujeto incógnito que no dejaba de repartir papelitos y sobres gruesos.
-Naturalmente -exclamó el nuevo Presidente electo, paseando su mirada por todas las numerosas cámaras presentes- A todos y a cada uno se les hará una pregunta.
-¿Y cuál será la pregunta, y cuál deberá ser la respuesta, Oh Señor Presidente? -quizo saber otro reportero, leyendo ya con más naturalidad su respectivo papelito, se aprende rápido si hay buen incentivo.
Les dijo el nuevo Presidente electo:
-La pregunta es lo de menos, y pueden contestar lo que quieran. Yo ya tengo las respuestas...
La Prensa se retiró satisfecha, el dinero ya empezaba a fluir abundante, seguro, constante, al menos por los siguientes seis años...


miércoles, 29 de agosto de 2018

¡La Calor! ¡La Calor!... y una sugerencia literaria para éstos tiempos


...¡La CalorLa Calor!...
...Urge una cegveza bien fría; llegando a la reunión de La Cofradía Rockera, la sed hace que olvide el hambre y sudando a mares paso de largo frente al asador, con rumbo directo a la hielera. Alrededor del humeante instrumento de fabricación de carne asada, unos amigos departen alegremente, cerveza en mano, sin sentir el calorón que sin piedad irradia el carbón al rojo fuego. 
La Neta no entiendo sus risotadas y su buen humor en medio de tanto calor; pos parece que solo yo lo siento, La Neta; pero en fin, llego a la hielera y tomo dos frías latas de Miller de entre el hielo. Pienso apurar la primera "a pecho" o séa de un solo trago y luego la otra ya con más calma. 
¡Ah! Qué delicia escuchar el clásico y musical ''¡shift!'' al destapar y sentir la helada brisita que sale a presión del interior de la lata. Y siento que una mano extraña me la arrebata, volteo y veo que es mi amiga Agnes, mi psicoloca de cabecera que, sudando, se lleva la fría lata a la cara para refrescarse...
Uffa con La Calor mi Artu, Uffa con La Calor!- dice, vaciando el helado contenido de la lata "a pecho" o séa de un solo trago.
Mientras buscamos un par de sillas a la sombrita, escuchamos a buen volumen la rola "Summer Song" del guitarrista newyorkino Joe Satriani:
🎸♫♪ Tara-tara Tata-taraaaa ♫♪
🎸♫♪ Tara-tara Tata-taaaaaa ♫♪
Joe Satriani alguna vez tocó con Deep Purple (1993-1994) y que les recuerdo, vienen los del Deep a tocar a Chihuahua este 7 de Noviembre del 2018. Allí nos vemos...
-Pues fuertecito el tal calorcito, mi Artu -prosigue la Agnes, siguiendo el ritmo de la música con el movimiento compulsivo de su pierna izquierda- cada año se rompen los records de altas temperaturas, el promedio diario en Chihuahua capital es de 35 grados en los últimos tres meses, y en muchas partes está más alta, como en cd. Juárez, cd. Jimenez y en Okinawa (como dijo Peña Nieto por decir Ojinaga) a llegado hasta a 52 grados, un infiernillo en el desierto.
Desde lo alto de la cumbre, en el taller mecánico de don Elías, podemos mirar como un vientecillo sofocoso se lleva las nubes hacia los cerros del poniente chihuahuense, llevándose también las pocas esperanzas de que caiga alguna lluvia que mitigue un poco La Calor, y trayendo ya la penumbra de la llegada de la noche desde el Este, donde ya se empiezan a encender las luminarias de las bullicosas calles y de los altos edificios del Centro de la ciudad y de las torres del Cerro del Coronel.
"Cuando hace calor transpiramos, sudamos, perdemos agua, nos da harta sed" -recuerdo en voz alta, del libro que estoy leyendo "Física y Berenjenas" del chileno Andrés Gomberoff; y que es mi recomendación literaria prometida en el título de ésta publicación.
Y le léo ésta parte de ese libro, que traigo en mi ibook:
"Cuando transpiramos, una gotita de sudor sale, se evapora, tomando desde nuestra piel el calor que necesita para escaparse de nuestro cuerpo y así nos enfría. Una corriente de aire facilita esa evaporación del sudor humano, haciendo más eficiente el mecanismo natural de enfriamiento que describí antes. Sucede que el viento arrastra la capa de aire húmedo que se ha formado justo sobre mi frente, debido también a la transpiración, y que obstaculiza la evaporación del sudor. Para convencerse de este fenómeno empape con alcohol algún punto de su piel. La evaporación del alcohol es más rápida que la del agua, por lo que la sensación de frescura es más evidente. Ahora sople: aún mejor, ¿no?".
Y así éste libro vá explicando las cosas de la ciencia de una forma muy amena y cotidiana, contando historia y anécdotas que le pueden suceder a cualquier persona.

Otro ejemplo, le platico a Agnes (feminista como pocas, pero feminista mesurada, para nada feminazi) el capítulo del libro dedicado a la cantante Olivia Newton-John; quien este 26 de Septiembre cumple 70, y hace un año en Agosto del 2017 la ví en TV en un concierto en Chile en Viña del Mar y todavía la hace la señora; Olivia es nieta por el lado de la madre del físico alemán Max Born, Premio Nobel de Física y su figura sirve para hablar en este capítulo del trabajo en Física del señor Born. Abuelos de dos bombas: Olivia y de la teoría que llevó a la fabricación de la primera bomba nuclear. Como dice el libro: ¡Vaya Nietas!
De esa manera el libro habla de más temas físicos como: El resplandor lumínico de los colores, La buena vibra de todas las ondas: de luz,de radio, de sonido; La guerra contra el pensamiento mágico; Chocolate y calentamiento global; Un artículo sobre los rayos, acabamos de pasar aquí en Chihuahua hace unos días por una tormenta de rayos tremenda; Agujeros negros, Gravedad, Música, Superconductores; y otros muchos temas abordados de una manera coloquial, sencilla y amena.
¡A leer se ha dicho! Se los recomiendo sinceramente...
Aquí el libro en mi iphone...



miércoles, 27 de junio de 2018

...Otra historia de Mayo... El Día que Conocí a una Bruja...

Como el famoso dibujito lo describe: 
Se fue el mes de Mayo y sus fiestas con la misma rapidez con la que llegó; bien lo dice el viejo y conocido refrán: "el tiempo vuela cuando uno se divierte". 
Y antes de que también se nos vaya Junio como agua entre las manos, como el sueldo se va repartido entre tantas cuentas por pagar, como se va el Sol en el ocaso, pues les cuento ésta otra historia que se me quedó en el tintero y que, como dice el meme, "Está Basada en Hechos Reales", o sea que si me sucedió realmente; y es de Mayo porque ocurrió a finales de este festivo mes.
"Based on true events": 
Pero bueno, como preámbulo les platico de que va la historia: trata de personas con los sentidos super sensibles, del "presiento que algo va a suceder"; quién no recuerda aquello de: "tengo un mal presentimiento sobre ésto" de la saga de Star Wars; trata de la predestinación, de sentir que algo va a pasar. Porque estoy seguro de que todos conocemos a alguien que tiene ese... digamos, "dono poder especial que no detectamos en la mayoría de la gente, esa sensibilidad tan desarrollada para captar cosas o situaciones que luego muchos de los mortales no podemos siquiera percibir, entonces criticamos y le damos una supuesta explicación sobrenatural, así como lo hacemos con todo lo que no entendemos, esa es una salida fácil a un problema por demás "sensible".
Hay gente que tiene buena suerte siempre, o mala suerte; hay otras personas que pueden sentir cosas que el resto de nosotros ni idea. Hay hasta quien adivina cotidianamente y uno se asombra de esa sensibilidad tan despierta. Hay personas cerca de nosotros que tienen más de cinco sentidos y debemos reconocerlas, respetarlas y comprender que son especiales, es verdaderamente maravilloso conocer a personas con ese "don" de tal sensibilidad que se le puede sentir como un aura y tienen un brillo especial que siempre iluminan de alguna manera positiva nuestra vida.
No estaba de acuerdo con el título, porque una persona hipersensible es especial, pero no es una "bruja", éso no lo dije yo, es que uno de los personajes de esta historia así lo dijo, después de que sucedieron estos impactantes acontecimientos. Además éste título, vende... entonces, va aquí la historia como la recuerdo...

"El Día que conocí a una Bruja"

El Lugar: 
Esa tan concurrida esquina de las Calles Vallarta y Fresno, Fresno y Vallarta, aquí en mi ciudad Chihuahua capital.
Allí hay un negocio de venta de artículos electrónicos que tiene un reducido lugar de estacionamiento para sus numerosos clientes, como se mira en esta foto real,  donde caben si mucho dos o tres carros mal acomodados de manera que ocupan casi todo el espacio por donde los sufridos transeuntes podemos circular.
Entonces allí tienes dos opciones: o bien el pasar pegadito a la pared enfrente del carro estacionado, caminando de ladito frente a la ventana del negocio, o mal bajarte a la calle y así correr el peligro de que te atropelle un vehículo que venga por la calle Fresno, que es de un solo sentido de circulación de Oriente a Poniente, de Este a Oeste pues.

Los Hechos: 
Es un caluroso atardecer de un día cualquiera de finales del mes de Mayo, nos bajamos del Vivebus varias personas y cruzamos resoplando el bochornoso calorón del pavimento, por la calle Vallarta para seguir por la calle Fresno.Entonces que cambia el semáforo y se viene la circulación por esa mentada calle Fresno que es de un solo sentido. En la citada esquina nos detenemos para pasar de uno en uno por ese espacio tan reducido del estacionamiento de la tienda y así no bajarnos a la calle por el peligro de los cafres en sus vehículos que vienen a nuestra espalda. 

Lo Misterioso: 
Es cuando sucede que una "joven" y una "señora mayor" que van adelante del grupo de peatones se detienen a discutir porque la "Seño" no quiere pasar por el frente del carro atravezado mal estacionado y el estrecho espacio pegado a la pared; la "joven" la apura porque dice que está estorbando el paso a los demás que venimos detrás, en fila india, al borde de la banqueta o acera, de esa tan transitada avenida.

La Discusión: 
Entonces la "Doña", que ya fijandose uno bien, digo, porque estaban bloqueando el paso, y el semáforo ya iba a cambiar de nuevo, y uno se fija en esos detalles, pues tenía un aspecto bastante desaliñado y la mirada algo (o mucho) extraviada o medio perdida, le balbusea a la "joven" que no, que no iba a pasar por allí; la "Seño" era parecida a ésta mujer mayor... 
Ya fijandose uno bien: 
La "joven" que le apura insistentemente
Andale Maldita Séa! ¡Camina de una vez que estamos estorbando la pasada de esta... gente!... 
Y nos mira por encima del hombro con sus gruesas cejas tatuadas más arqueadas de lo normal, la "jovenque ya fijandose uno bien, tenía un gran tatuaje en el brazo derecho, un dibujo de dos enormes ojos de búho, luego encontré unos así en internet, yo creo que ella usa ese tatto de esta manera como en la foto, pero imagínenlo en una joven mujer...
El Accidente: 
Entonces con ya todo mundo estresado empieza el alboroto: un matrimonio maduro atrás de mí empiezan a gritonear: 
Ya señora, déje pasar o bájese de la banqueta a la calle, pero ya deje pasar, Chihuahua
La "joven" del tatuaje: -¡Camina ya, camina! Y la quiere empujar y la "Doña" solo dice: 
No, no, no, no voy a pasar por... allí, no, por allí no voy a pasar, no!
Otra señora en la fila, con uniforme de guardia de seguridad, sobrepeso y cara de fastidio, carga en brazos a un niño pequeño que empieza a llorar a grito abierto; se abre paso a codazos y dice que se va a bajar a la calle, que ya está harta, y allí vá seguida del matrimonio maduro, todos mascullando maldiciones, bajandose al pavimento de la calle Fresno...

El Estruendo
En ese momento, en medio del ruido y del descontento de la gente, se escucha muy claramente el agudo chirrido de los frenos de un carro y el golpe de ése a otro vehículo que intentaba dar vuelta a la izquierda, y que sale disparado hacia nosotros.
Así en un instante pienso en la señora con uniforme de guardia de seguridad y con su niño de brazos y en el matrimonio que pasaron a mi izquierda y me voltéo a verlos.
El carro pasa a centímetros de ellos y se estrella en la parte trasera de un compacto verde olivo mal estacionado, empujándolo fuertemente contra la pared de la tienda por donde la "Doña" se negaba a pasar. Hay un estruendo de metales retorcidos y una lluvia de cristales y plásticos rotos saltando para todos lados.
Un instante después veo a la "joven" con las dos manos tapándose la boca abierta y los ojos muy muy abiertos, como los del tatuaje de búho en su brazo, mirando el inexistente espacio entre la pared y el carro estacionado, ahora con el frente estrellado y medio incrustado en el muro de la tienda por la fuerza del choque.

La "Seño" se disculpa
La "Doña" ahora con la mirada más extraviada que nunca y viendo para todos lados, nos dice casi susurrando a los demás, que  todavía seguimos en shock viendo todo eso que pasó en un santiamén: 
"¿Ven por qué no quería pasar por allí, lo ven, ven?", y luego continúa, señalando al cielo con un largo y muy huesudo dedo indice: "Yo sabía que algo malo iba a ocurrir aquí"... 

Después del estruendo, la calma:
El chofer del carro accidentado se bajó mareado, goteándole un hilito de sangre de la frente pero con el celular en la mano, se asomó a ver el frente de su carro y se dispuso a llamar por su teléfono, a la aseguradora me supongo, fué el único que salió lastimado esa tarde, afortunadamente nadie más. 
Vi al señor de la tienda que presuroso preguntaba si había alguien más herido, que ya estaba llamando a una ambulancia y a Vialidad... 
Si vi que la señora vestida de guardia con su niño de brazos ya se alejaba.
Como los curiosos de siempre se estaban acercando a mirar el espectáculo, mejor decidí retirarme de allí.
No ví a la "joven" del tatuaje ni a la "Doña", ya con más gente haciendo bola, no supe para donde se fueron.
Antes de alejarme de allí, detras de mí escuché a la señora del matrimonio maduro decir en voz alta: 
-Viejo, ¡Hoy es el día que conocí a una bruja!


Cuando da miedo, da miedo:
Yo, al atardecer, en el patio de mi casa: 
--¡Mugres Gatos Mugrosos! ¡Levanten su sucio y mugroso tirader...
--...está bien, esta bien, no hay problema lindos gatitos, yo lo levanto, je-je-je yo, yo lo levanto, no hay problema, no... de verdad, yo lo levanto... yo... voy y lo levanto... je-je-je...

viernes, 1 de junio de 2018

En Mayo: Cuenta la Historia... segunda parte...


La otra historia de esta dupla de narraciones del mes de Mayo es ya más relajada, es divertida, y es muy actual a pesar de haber sucedido hace ya mucho tiempo. 
Porque hay asuntos por los que el tiempo parece no pasar, siguen atrapados en un bucle espacio- temporal que los hace que sucedan, y sucedan y vuelvan a suceder; diferentes personas, pero el mismo acontecimiento. Es como la final del basquet de la NBA, 30 equipos juegan 82 partidos durante muchas semanas, en divisiones, en conferencias, y al final siempre juegan la final los Warriors y los Cavaliers.
Pero veo que, como siempre, me gana la "Dispersión Caprina" o séa que se me van las cabras al monte; así que mejor me voy directo con la narración, o sino se me van a ir también los lectores...
"Pepe" oriundo de Puerto Vallarta, mi perico que por desgracia no pasó el crudo invierno chihuahuense...

...Cuenta la Historia que justo enfrente de la estación del ferrocarril Che-Pe, en el corazón del populoso "Barrio del Pacífico", detrás de "La Peni" (huelga cualquier explicación del porqué de los nombres de los lugares), estaba, mis señores, el burdel del barrio.

Regenteado por la eterna "madama", la siempre famosa y legendaria: "Quica la Chica".
Ese otrora famoso tugurio había visto mejores tiempos, cuentan los contemporáneos que ese ramo de negocio (que muchos juran que es el más antigüo de la humanidad) se diversificó y empezaron a florecer antros de mala muerte de este tipo justo en el sector de la Central Camionera (hoy Museo Semilla, como diría Robert Langdon: mero simbolismo, puro simbolismo).

Pero advierto que, como siempre, me estoy apartando de mi relato, ahora lo retomo...

Así que un buen día, aquella anciana que una lejana vez fue la elegante "madama", decidió retirarse de la vida galante y de la vida alegre ("vidas" esas que, a decir de los conocedores, nada tienen ni de galante ni de alegre, vaya usté a saber).
Ése mentado buen día, ella despidió a sus muchachas, la mayoría cincuentenarias y todas bastante correteadas, subió sus pertenencias a una troca rentada y se marchó sabrá Dios a dónde; nadie la volvió a ver; la troca cruzó trabajosamente las vías de tren que dividen el popular "Barrio del Pacífico" de la "Colonia Bellavista" y se perdió entre el polvo y la tierra suelta de aquellos mal pavimentados caminos. Además debo agregar que en realidad nadie la buscó, el interés del "negocio" era ahora en otros sectores de la ciudad.

Pero con el apuro de la huida, la "madama" no se percató de que la jaula de su perico parlanchin se había caído y se quedó allí tirada a un lado de la calle, abandonada de la existencia humana. 
El mentado perico, aturdido por el golpe, no pudo emitir su conocido, popular y muy celebrado grito de: 
Prrrt Quica, Quica, Quica la Chica, Prrrt
¡Prrrt Quica, Quica, Quica la Chica, Prrrt!...

Ahora bien, sucedía en aquellos entonces, que a la vuelta de la calle, a una cuadra de "La Peni", por la Calle 24, y a cuadra y media de la Avenida 20 de Noviembre, estaba "La Misión de la Tarahumara", una descuidada agencia de ayuda para-estatal atentida por un montón de monjitas, muchas de ellas vestidas de civil, otras con sus regulares hábitos religiosos color café con crema, que gustaban de juntar mugrero y medio para llevarlo a las humildes y apartadas comunidades de la siempre tristemente pobre "Sierra Tarahumara".

Pues resulta que un trío de esas monjitas iban pasando por donde el perico se estaba recuperando del golpe, dentro de la jaula, y decidieron tapar la jaula con alguna tela y llevárse la maltratada jaula a "La Misión", ¿Okey?

Era el 22 de Mayo, el "Día de la Santa Patrona de Chihuahua", el "Día de Santa Rita" y había en "La Misión" una gran comida en su honor.
Estaban presentes en el mencionado ágape las siguientes personalidades de la vida diaria del Barrio, entre otras no menos distinguidas que no se recuerdan, ya hace mucho tiempo de eso, pero a saber: 

El Señor Secretario del Sindicato de Trabajadores Ferrocarrileros del Che-Pe y sus "achichincles" de siempre, el rey y su séquito.
El Señor Cura de la parroquia del Barrio y su inseparable Sacristán.
El Director de la Escuela del Barrio.
El Señor Farmacéutico.
El Señor dueño del Super "El Compadre".
El Señor Policía de Guardia del sector Pacífico.
El Señor que atendía el puesto nocturno de tortas.
Algunos taxistas del Sitio de Carros Corona de la Placita 5 de Febrero.
El Señor dueño de la Carpintería, codo a codo del Señor dueño de la Maderería del sector.
El Señor dueño de la empacadora de especias "La Norteña".
El "Potrillo", el hijo del dueño de la Cantina "Sur de la Frontera"
O séa puras finas personalidades.

Entonces las monjitas llevaron la jaula a la mesa y le quitaron la tela que la cubría.
El perico abrió mucho los ojos y luego de ver muchas veces para todos lados, dijo:

¡Prrrt Ah, Mira... Prrrt
¡Prrrt Nuevas Muchachas... pero la Misma Clientela de Siempre...Prrrt!

lunes, 28 de mayo de 2018

En Mayo: Cuenta la Historia...

Van ahora dos antigüas historias que, solo por coincidencia, y solo por éso, repito, ocurren en el mes de Mayo, en las fechas de las Fiestas que en Chihuahua se hacen a la Santa Patrona de la Ciudad desde el año de 1729 (una larga historia que no cabe relatarla aquí), Las Fiestas a La Virgen de Santa Rita de Casia. Nada que ver a fin de cuentas, pero tienen ese punto en común en su ocurrencia en el tiempo.
Así que les advierto que la primera historia en esta publicación es algo tétrica y terrorífica, y la otra muy divertida, que va en una siguiente publicación; y es en este mes de Mayo, durante estas populares Fiestas, que las recordé. 
Van así como las recuerdo ahora, primero una y luego en otra publicación la siguiente: 




Cantina de Barrio: con el señor cantinero, que generalmente es un tipo bonachón y buena onda que sirve en la barra de madera, tiene a un chalán o ayudante que lleva las bebidas a las mesas; detrás de él los estantes donde están las botellas y un espejo para mantener vigilados a los parroquianos cuando el cantinero está de espaldas a ellos; en tiempos de éste relato, no se permitía la entrada de mujeres a esas Cantinuchas de Barrio.


Mingitorio de Cantina de Barrio: una simple pared recubierta de mosaico barato, con un tubo que gotea agua paa llevarse los desechos hacia un resumidero que está en la esquina; es este sector de la Cantina, por más que se limpie el área, huele a rayos.

"Aquella Noche que Conocí a un Vampiro":

Así Cuenta la Historia que me platicó el viejo señor Islas.
Él (el señor Islas) era el chofer local del tractor de cajas de trailer que nos daba servicio en la maquila donde trabajo, digo era y daba, porque dejé de verlo cuando la Planta cambió de compañia de transporte; no tengo la menor idea de qué fue del tal señor Islas, que ya era un hombre bastante viejo y ya nunca lo he vuelto a ver, como digo. 
Cuando yo estaba en el segundo turno, él hacía los movimientos de las cajas de trailer, regresandolas vacías a su patio y trayendo otras, o séa haciendo solo movimientos locales, por su avanzada edad. 
Y cuando había chanza, ya de noche, yo salía a platicar un rato con él porque siempre tenía alguna buena anécdota que contarnos al guardia de la caseta y a mí.

Ésto que me platicó y que aquí narro, se dió porque cuando una noche salí a recibir una carga, estaba él viendo en un periódico una noticia de un asesinato de varias personas, durante una de esas tantas temporada de muchas muertes, luego de una racha de la creciente violencia del narco en mi sufrida ciudad de Chihuahua capital.
Junto a esa noticia con sus fotos y toda la cosa de la violenta y sangrienta acción de los sicarios, había un gran anuncio de los artistas que se estaban presentando en las populares Ferias de Santa Rita, entre ellos 'Lus Trigeres del Nurti' con sus famosos narco corridos, esas feas apologías de la narco violencia que, aún estando prohibidas, siempre las interpretaban y las siguen interpretando, para el solaz esparcimiento del respetable.
Pero veo que me estoy apartando del relato, ahora lo retomo; así me lo platicó el señor Islas:

«Fíjate mi Artu -me platica el señor Islas con su cascada voz- que existen "criaturas monstruosas" que disfrazan sus sangrientas atrocidades, mezclandolas enmedio de tantas muertes producidas por la lucha entre los cárteles del narco. Siempre que hay temporadas de matanzas como ahora mismo en Mayo, se descubre que entre tanto asesinado, hay víctimas que no murieron a balazos de cuernos de chivo, sino de alguna otra forma siniestra o de una manera desconocida; pero pues entre la bola, nadie nunca dice nada, mucho menos nuestras autoridades policiacas buenas para nada...» 
Me dice éso, mientras señala en el periódico con un largo dedo de su huesuda mano la noticia del multiple asesinato en turno; y luego prosigue, con su cara ahora muy seria y con esa sombra óscura más marcada que otras veces, en su ya de por sí hundida y ojerosa mirada de siempre.
«Fíjate que cuando yo trabajaba de cantinero de noche en 'La Despedida', aquella taberna de mala muerte que estaba a la salida rumbo a cd. Cuauhtemoc, donde terminaba la Avenida Zarco, enseguida de los corrales de la 'Lechería Salud', fíjate mi Artu que hubo una racha de asesinatos en la ciudad, en aquel caluroso Mayo sin lluvias de hace ya muchos años, así como en este Mayo». 
«La dichosa cantina era de las pocas en la ciudad que tenían horario libre, a menudo cerrábamos a las cinco o seis de la mañana y ocurría allí toda clase de gentuza; por mal ejemplo un policía que iba aún con su uniforme a tomar, después de su turno de trabajo, él fue quien me contó una noche lo de las víctimas de muerte extraña enmedio del montón de muertes violentas y me dijo que era asunto conocido por todos, pero que nadie lo decía afuera de la comandancia, todos tenían miedo de lo que pudiera pasar así que mejor nadie lo hablaba, nadie siquiera lo mencionaba afuera de ese círculo de gente que a diario maneja a la muerte».
«...Y luego esa noche conocí a la "criatura monstruosa" que te digo, esa Noche Conocí al Vampiro...» 
Allí hizo una larga pausa, como recordando esos momentos por un buen rato hasta que le dijimos el guardia y yo casi en coro que ya nos lo platicara...
«Era ya muy tarde, las dos o tres de la madrugada de una muy calurosa noche de Mayo, me acuerdo del mes porque varios parroquianos llegaban de la Feria a seguir la borrachera; era fin de semana, era Sábado y la cantina esta casi llena pero la mayoría ya estaban muy ebrios y no daban lata, mi chalán servía las mesas tranquilo, hasta que, jalándome varias veces del mandil, me hizo ver al fulano que estaba en el marco de la puerta, estaba entrando y se quedó parado mirando a los clientes; nadie lo notó, cada quien estaba en sus asuntos.» 
«Me acuerdo porque era muy alto, muy flaco y muy pálido, con su camisa oscura (no recuerdo el color) de manga larga y abotonada hasta el escuálido cuello a pesar del calor; tenía largas patillas entrecanas que le hacían ver aún más marcados los pómulos y más hundida y oscura la mirada. Se acercó a la barra y miró las botellas en los anaqueles de la pared, cuando habló se me heló la sangre, y mi chalán se retiró con los ojos muy abiertos, a atender una mesa, a alejarse de allí, tropezando con una silla y casi se cae encima de una pareja de borrachos». 
«¿Cómo era esa voz? Indescriptible ahora me resulta. No la recuerdo bien, pero me acuerdo de la fea impresión que me causó al escucharla: apenas movía los labios, olía horrible el tufo de su aliento, su sonido me causaba cosquillas en los oídos y era como escuchar a alguien desde lejos y lo tenía justo enfrente de mí, y además tenía un marcado acento muy extraño, debía ser alguien extranjero, alguien no mexicano, nunca he escuchado una voz como ésa, y créeme que no deseo volverla a escuchar». 
«Me dijo: -Tengo mucha sed y estoy ahora muy lejos de casa, todo está cerrado a esta hora ¿tienes... anis, jeréz... ajenjo?... -y pasó esa oscura mirada por las botellas en el mueble de enfrente, yo enmudecido; y con un dedo muy largo y huesudo señaló a una de ellas, una de jeréz del rincón del estante, que yo ni sabía que existía -dáme de esa botella».
«Se la acerqué, instintivamente me retiré para atrás hasta sentir el mueble en mi espalda, mi mano temblaba, y "esa cosa" se sirvió en un vaso que estaba cerca y la bebió de un trago y luego se sirvió otro más que también apuro de un rápido trago hechando la cabeza muy hacia atrás; luego miró al rincón a donde esta el minguitorio y se dirigió hacia allá sin decir palabra alguna. El mingitorio de cantina de barrio era una pared de mosaico barato con un tubo que goteaba agua que se llevaba la orina hacia el resumidero de la esquina, poníamos hielo y hierbas para que no oliera tanto pero de todos modos allí apestaba a cerveza agria y orines de borracho».
«Entonces me acordé del espejo que tenía a un lado en la pared y que usabamos para ver a los clientes de espaldas en el mingitorio y así vigilarlos para que no hicieran alguna atrocidad o tuvieran una pelea, cosa muy común en una cantina de barrio. Y lo que ví me dejó aún mas petrificado y horrorizado. Ví, mi Artu, créemelo porque yo te lo cuento, lo recuerdo muy bien como si fuera una pesadilla de una noche de tormenta, ví un chorro rojo que salía de la nada y se estrellaba en la pared del mosaico sucio y manchado de mugre y luego se lo llevaba el agua del tubo hacia el agujero en el rincón, corría el agua roja como la sangre y se perdía en el resumidero. El fulano no se veía en el espejo, solo su chorro de aquel líquido rojo, rojo como la...»
Ahora la pausa duró más tiempo, el guardia de la caseta y yo estabamos con la boca abierta y al punto de un ataque o de algo así... al fin le dije... "y luego señor Islas que pasó".
«...Pues recuerdo como entre sueños que regresó el fulano ése a la barra y se tragó otros dos o tres vasos más del jeréz ése y me preguntó algo que yo entendí como que 'cuanto era' o algo así. -No, no es nada señor, vaya... vaya... le dije o le murmuré, creo que eso le dije o algo parecido, mi voz apenas salía del apretado nudo de mi garganta».
«...Paseó la mirada por toda la clientela, pero como te digo, nadie lo notó porque cada quién estaba en sus asuntos, luego fué a la puerta de salida y en un segundo se largó».
«Mi chalán se me acercó y me jaló varias veces del mandil». 
«-Señor Islas, ¿Vió señor Islas, vió al fulano ése señor Islas, lo vió, señor Islas, lo vió?-».
«-Si lo ví, ¿Tú lo viste también, dime que sí lo vistes? - le pregunté a mi chalán».
«-Pues en ratos lo ví, señor Islas, cuando estaba en la mesa de allá en el otro rincón, no lo distingía bien desde allá señor Islas, pero mejor allí me quedé, no sé porqué preferí no acercarme a la barra; la gente ni voltió a mirarlo, muy raro fulano señor Islas, muy extraño, que bueno que ya se largó...»
«Esa noche nos quedamos muy en silencio los dos, sin platicar practicamente nada, hasta que se fue el último cliente como a las cinco de la madrugada, el mingitorio apestó muy feo por varias semanas, olía a pobredumbre y a cosas hechadas a perder, por más que limpiábamos y hechábamos cloro o desinfectante o aroma de trapear, el asqueroso olor no se iba. Al fin nos quedamos mi chalán y yo hasta que salió bien el sol, antes de salir y cerrar el changarro, era amanecer del Domingo y trabajabamos de nuevo hasta el Lunes en la noche, dimos gracias por éllo...»
«Por mucho tiempo olvidamos mi chalán y yo ese encuentro, nunca lo vimos de nuevo, trabajé allí como diez años y nunca se repitió ese horrible asunto. Yo de vez en cuando lo recuerdo, sobre todo cuando hay en la ciudad esas terribles temporadas de matanzas, que siempre las ha habido por una u otra causa, y que ocurren así, en temporadas; es entonces cuando me acuerdo, como hoy, por ésta noticia en el periódico».

El radio de comunicación del señor Islas retumbó de repente, sacándonos a los tres del silencio con un tremendo susto que casi me saca el corazón por el... por la garganta; lo requerían al señor Islas en la base del transportista; así que dijo algo como: -Voy pa´llá y se marchó en su viejo tractor; y yo me retiré al interior de la maquila, con esa extraña sensación de haber sabido esa noche algo que no debería de haber sabido nunca; pero que ahora por desgracia ya lo sabía y no lo iba a olvidar...