domingo, 16 de noviembre de 2025

Historias de Terror, Noviembre 2025


Arte de la ilustradora británico - mexicana Tehani Farr

Día de Muertos, 2 de Noviembre:
En aquella pequeña mesa, decorada con papel picado, había velas y veladoras, había chocolate, platitos con guisados, con mole, había una calabaza, frutas y una copita de aguardiente.
Parado frente a esa tradicional ofrenda, el hombre recordaba a su esposa, mientras la nostalgia le daba pequeños mordiscos en el alma:
"- Te extraño mucho mi Amor. Quisiera poder hablar contigo una vez y muchas veces más, abrazarte, repetirte mil veces que fuiste el Amor de mi Vida. Quisiera poder darte un último beso, uno que dure para siempre, que dure para una eternidad. Te extraño tanto..."
De pronto, en medio de la noche, la puerta se abrió y una muy guapa mujer, elegantemente vestida, entró a paso lento y delicado. El hombre la miró acercarse y pararse frente a él, sonriéndole con dulzura y mirándolo con verdadera compasión:
"- Ella también te extraña querido, y lo sabes..." -Le explicó La Catrina, La Muerte, y le añadió-.
"- Ahora debemos volver, el tiempo permitido se ha terminado; puedes darle una última probadita a la comida, tómate la copita de aguardiente, porque no regresaremos hasta el próximo Día de Muertos..."

"Servicios Forenses"
Saciadas sus bajas pasiones, sus sucios impulsos, sus inmorales deseos, sus oscuras pasiones, el anciano velador de aquél vetusto edificio terminó su último recorrido, y apuró sus pasos para recoger sus miserables pertenencias. 
Afuera, ya casi amanecía el Lunes, y ya pronto llegarían los empleados de La Morgue, y por ningún motivo quería ser descubierto adentro, en el área de "Servicios Forenses".
Un último vistazo a que todo estuviera en orden, y como era su costumbre después de su trabajo de fin de semana, murmuro:
"- ¡Elvis ha dejado el edificio...!"

Encontrar un Tesoro:
Estaba cavando un hoyo en nuestro terreno detrás de nuestra casa, y escarbando la dura tierra, cuando de pronto me encontré una antigua caja de madera con muchas monedas de oro adentro. 
De improviso quería yo ir corriendo a casa a contárselo a mi marido; pero entonces recordé la razón del por qué estaba yo cavando un hoyo, en nuestro terreno, detrás de nuestra casa...

Una mala noticia:
Un médico le dice a su paciente:
"- Señor, le tengo una noticia buena, y una noticia mala..."
"- Doc, por favor dígame primero la buena noticia..."
"- Llegaron al fin sus estudios médicos extraviados, así fue como me dí cuenta de que le quedan tres días de vida..."
"- ¿Y esa es la noticia buena...?" Bueno, por favor ahora dígame la noticia mala..."
"- Tengo ya casi tres días buscándolo para informarle de ésto..."

Oyes "Siri":
Bromeando en medio de una reunión con varios amigos y amigas, se me ocurrió preguntarle a "Siri":
"- Oyes "Siri": ¿A por qué yo sigo soltero...?"
Y mi IPhone activó la cámara frontal y me tomó una "selfie" y se la envió a todos mis contactos...

Macabra indecisión:
Esa tarde de otoño, y por última vez, el parque estaba lleno de niñitos que jugaban en el arenero, en el cuidado césped, en las canchas deportivas y en los juegos mecánicos que allí había.
En una banca ví a un hombre sentado, muy atento a los niñitos. Despaché a mi hijita a jugar y me senté junto a ese hombre:
"- Hola, hola; ¿Cuál de ellos es el tuyo...?"
"- Aún no me decido..." -Murmuró...-.
Automáticamente me incorporé de la banca y me volteé buscando a alguna otra persona para... para... para decirle lo que el misterioso hombre me susurró...
No había nadie cerca, me dí vuelta en redondo para enfrentar al sujeto y... junto a mí no había nadie... a la escasa luz del ocaso, el tipo simplemente se esfumó entre las sombras de la oscuridad que llegaba.
Busqué a mi hija y nos fuimos del parque, mientras le mentía por una urgencia inexistente.
Al día siguiente estalló el horror. En las noticias estaba la nota que tanto me temía y que no me dejó dormir tranquilo por mucho tiempo... un niño había desaparecido del parque, esa tarde de otoño. 
Ninguna señal, ninguna pista, la policía estaba investigando, buscando cámaras de vigilancia cercanas, buscando testigos... yo me autoanalicé pero no recordaba las facciones del sujeto aquél, eran completamente comunes, diáfanas, nada diferente o único o especial, nada...
Ahora el parque luce abandonado, descuidado, solo...

Una última voluntad:
Enfrente de las autoridades penales y ante los testigos, el sacerdote le pregunta al condenado a la "Silla Eléctrica":
"- ¿Tienes alguna última petición que hacerme, hijo mío...? Creo que si podría atendértela"
"- Si Padre, estoy muy nervioso... ¿Puede por favor tomarme de la mano mientras ocurre el evento...?"

Humor Negro:
"- Papá: ¿Qué cosa es el "Humor Negro"...?"
"- Pues mira, ¿Ves a ese manco de allá...? Dile que aplauda..."
"- Papá, pero si soy ciego y él está manco..."
"- Pues exactamente éso es el "Humor Negro"..."

"Boda Macabra" del poeta venezolano Carlos Borges (1867 - 1953):

...Oye la historia que contóme un día
el viejo enterrador de la comarca:
Era un amante a quien por suerte impía
su dulce bien le arrebató la Parca.

Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de la hermosa;
la gente murmuraba con misterio:
«es un muerto escapado de la fosa»

En una noche horrenda hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra y se llevó en sus brazos
el rígido esqueleto de su amada.

Y allá, en su triste habitación sombría,
de un cirio fúnebre a la llama incierta
sentó a su lado la osamenta fría,
y celebró sus bodas con la muerta.

La horrible boca la cubrió de besos,
el yerto cráneo coronó de flores,
ató con cintas sus desnudos huesos,
y le contó sonriendo sus amores.

Llevó la novia al tálamo mullido,
se acostó junto a ella enamorado,
y para siempre se quedó dormido
al esqueleto rígido abrazado...

Desaparecidos, una constante mexicana:
Un conocido mío me jura que ésto le pasó, una noche de fines de Octubre, me lo platicó así:
"- Salí tarde de mi trabajo, ya estaba cayendo la noche; yo iba camino a la parada del transporte colectivo que me llevaría del centro de la ciudad a mi casa en un barrio de la periferia. En eso sonó mi celular; sin detenerme y sin mirar la pantalla iluminada, contesté en forma automática:
"- ¿Bueno...?"
"- ¡Por favor señor, llame a mi Apá, me urge hablarle...!" -Me dijo la voz-.
Entonces miré mi pantalla y vi que era una llamada de un número no registrado en mis contactos.
"- ¿Qué cosa...? Te 'equivocastes niño'..." -La voz era de un adolescente-.
"- ¡No, no señor, no...! ¡No me equivoqué...! Por favor busque a mi padre... Por favor..."
Automáticamente colgué la llamada y apuré el paso para cruzar el semáforo de la calle.
De nuevo entró la llamada del mismo número no registrado.
"- ¡Bueno...!" -Contesté, irritado-.
"- ¡Por favor señor no cuelgue...! ¡Por favor busque a mi padre...! ¡Por favor señor...!"
No escuché ningún ruido de fondo que indicara una llamada fraudulenta o de una broma de mal gusto.
"- ¿Otra vez niño...? Te repito que te 'equivocastes', no te conozco ni a tí ni a tu papá... ¿Cómo conseguistes mi teléfono...? ¿Ésto es un fraude o un chiste, o qué carajos...?"
"- ¡No, no señor, no...! Cogí el número al azar... Por favor señor, busque a mi padre, por favor señor me urge hablar con mi Apá..."
"- Y yo te repito que no te conozco... ¿Cómo voy a encontrar a tu padre sin conocerlo...?"
"- Vive cerca de donde estás; vive en la esquina de la calle Juárez y calle 12 número 1206..."
Yo pues, para terminar ya con ésto y, la verdad, algo picado de curiosidad, miré alrededor y ví a un par de calles, un semáforo con un letrero verde enorme que decía "Avenida Benito Juárez". Me dirigí hacia allá y busqué la otra calle y el número. Toqué a la puerta y salió un hombre mayor.
"- Oiga señor... tengo a su hijo en mi teléfono..."
El hombre aquél abrió mucho los ojos y cogió apresuradamente el teléfono y se hizo atrás un paso, con una mano se tapó el otro oído como para escuchar mejor, entre cerró los ojos un largo largo momento y luego, en silencio, me devolvió el teléfono y me miró con los ojos llorosos.
"- No entiendo cómo ha sucedido todo ésto señor, pero le estoy muy agradecido por su esfuerzo por encontrarme. Gracias buen hombre..."
"- ¡No, pos de nada señor...! Sólo dígale a su hijo que deje de llamarme por favor. Yo no los conozco ni a su hijo ni a usted y no quiero quedar en medio de algún lío... Y no sé ni cómo voy a digerir mentalmente todo este asunto..."
"- Seguramente ya no le llamará, señor... Mi hijo fue "levantado" junto con otros tres jóvenes hace algo más de dos años. Y nunca supimos ya nada de ellos, ni las autoridades, ni nadie..."
"- ¿Y entonces que fue lo que le dijo la voz por mi teléfono...?"
"- Pos me dijo, en dónde puedo encontrar sus cuerpos... y que ahora ellos están en un lugar... tranquilo, en paz... que vaya por sus restos y los de sus compañeros, y les demos cristiana sepultura, y que para que ya por fin yo deje de buscarlos..."

Pet Sematary (diría Stephen King):
Un conocido me platicó que en su vecindario sucedió lo siguiente:
Una vecina tenía un conejo que conservaba en una jaula, dentro de su casa. 
A veces cuando el calor arreciaba, la señora sacaba la jaula a la sombra de su porche, y al atardecer, metía de nuevo la jaula con el conejo al interior de su domicilio.
Pero un día sucedió algo increíble... Fue una tarde calurosa y luego de un chubasco:
"- Desde mi casa pude ver como la señora sacaba la jaula a su porche. Era algo retirado de mi ventana; así que no pude ver bien el movimiento... Al caer la tarde después de otra ligera llovizna, llegó mi perro muy excitado a mi puerta. Cuando le abrí, vi que el perro estaba sucio de tierra húmeda y en sus fauces traía al conejo de la vecina...
Casi me da un infarto; volteé a ver la casa de la vecina y miré la jaula afuera en su porche. Quizá no estaba en casa y había olvidado meter la jaula. Le quité el cadáver del hocico de mi perro, los llevé a mi baño, limpié a mi perro y al conejo lo lavé muy bien, y lo sequé y, aunque quedó su cuerpo tieso, no se miraban rastros de violencia; lavé perfectamente bien el hocico del perro para no dejar evidencia...
Fui de prisa y lo puse dentro de su jaula...
Al rato miré cómo llegaba a la casa el auto de la familia, y la señora se bajó y fue a ver la jaula. Entonces empezó a gritar como loca, lo que atrajo la atención de los vecinos; y yo mismo me acerqué y le pregunté que qué le pasaba.
Me respondió, pálida y con grandes lágrimas en sus ojos; su maridito también se miraba visiblemente desconcertado:
"- ¡Ay no...! Anoche de repente se nos murió Benito el conejito, así, de repente, y lo sepultamos en el patio trasero de nuestra casa, y ahora apareció en su jaula. No quiero asomarme a mi jardín trasero... ¡AY NO, AY NO...! ¡Me va a dar algo...!"

Amigo imaginario
Una vez, una ex compañera del trabajo me platicó que se tuvo que cambiar de la casa que rentaba; que porque varias niñeras que cuidaron a su hijo de 5 años, no querían volver a esa casa; que porque el niñito jugaba mucho con un "amigo imaginario" que, le decía el niño, vivía en el closet de la recámara del niño.
Pero que el colmo fue cuando por una urgencia, una vez tuvo que pedir un "Uber" y el conductor le dijo muy serio:
"- Yo antes vivía en esa casa... ¿Todavía vive el fantasma de un niñito en el closet...?"
"- Me dijo que el nunca lo vió, ni su esposa, pero que si escuchaban muchos ruidos raros y que su hijo de 4 años siempre lo miraba y siempre jugaba con él..."

"-Se asoman a la ventana..."
Una vez, en una fiesta infantil, mi hijita trajo a una compañerita de su salón y me dijo:
"- Mira Apá, pregúntale a mi amiguita que en dónde vive..."
Yo le seguí la corriente sin imaginarme nada, y le pregunté a la niñita, a la que ni conocía ni conocía a sus padres, y me contestó muy seria:
"- Vivimos detrás de donde era o fue un panteón en la calle Juan Escutia y la Tecnológico..."
Le pregunté que si no les daba miedo vivir tan cerca de ese panteón, y me dijo que de día no les daba miedo, pero que en las noches cuando llovía mucho o hacía mucho viento, personas se asomaban a las ventanas, y que ellos dormían en las recámaras del segundo piso... interesante...

Donación de órganos:
Justo cuando me inyectaban la anestesia antes de mi operación, el encapuchado cirujano se inclinó hacía mí y me susurró:
"- Lo, lo, lo siento muchacho... mi hija necesita un hígado funcional... y tu eres compatible... lo siento joven..."

Regreso a casa:
Con una gran sonrisa en su rostro, el muchacho regresó a casa, después de haber hecho unas compras. Silbaba alegremente, pues había conseguido esos chocolates que tanto le gustaban a su novia. 
Metió la llave en la cerradura y luchó un poco para abrir la puerta, cosa que se le hizo raro, pues cuando salió, funcionaba perfectamente; pensó en lubricarla mas tarde.
Pero al abrir la puerta, encontró algo que lo aterró, su novia se encontraba desnuda, tirada en el piso de la sala, con la cara muy golpeada y con moretones y rastros de sangre en todo su cuerpo. Alarmado, soltó las compras y corrió hacia ella con una mueca de desesperación:
"- ¿Quién...? ¿Quién te desató...? ¿Cómo es que te salistes del sótano...? ¿Quién te ayudó...?" -Preguntó a gritos el muchacho-.
Entonces se dirigió a la cocina a buscar el enorme y filoso cuchillo que usaba en sus crímenes. Ese momento lo aprovechó el detective de la policía para salir de las sombras y al mirar que el chico se preparaba para arrojarle el cuchillo, disparó su pistola a corta distancia...

Autopsias, autopsias
La mujer se despertó lentamente, confundida y completamente desorientada. Se sentía como el volver de un denso sueño. Se levantó del piso poco a poco, tratando de recomponer su realidad...
"- ¿En dónde estoy...?" -Le preguntó a los que en silencio le estaban ayudando a incorporarse-.
"- En La Morgue, doctora... ¿Dónde más...? -Le respondió una voz-.
A la doctora se le heló la sangre y el terror le cambió drásticamente su pálido rostro...
"- Pero... ¿Cómo...? ¿Qué es lo que yo hago aquí...?"
"- Pues Autopsias doctora, usted hace Autopsias... Antes de desmayarse, usted iba a hacer la mía..." -Le contestó el tipo que estaba acostado en la plancha quirúrgica...-.

La Fama
"- ¿En serio que eres famosa...?"
"- Si claro, se puede decir que si..." -Le contestó la guapa chica-.
"- ¡Vaya, vaya, mira...! ¡Nunca me había acostado con una chica famosa...!" -Dijo el hombre, mientras se ponía la camisa, y agrego-. "- Y si que eres muy guapa. Y si eres tú tan famosa... ¿Por qué nunca había visto tu rostro de famosa...?"
Antes de llegar la respuesta, el hombre recibió un potente golpe en la cabeza, que lo derribó pesadamente hasta el piso, de su cabeza empezó a brotar un grueso hilo de sangre...
"- Digamos que tengo otro tipo de fama..." -Le respondió la Asesina Serial...

viernes, 31 de octubre de 2025

Calaveritas Literarias 2025

Como es mi costumbre cada año desde 2013, retomo la divertida tradición de escribir "La Calaverita Literaria" de este año 2025.
Que la disfruten leyéndola, como yo la disfruto escribiéndola.
También anexo los años anteriores...

















 


jueves, 30 de octubre de 2025

La "Seño" de la tienda, personajes:



Vivencias, ocurrencias y cotidianidad en la tiendita de abarrotes de mi esquina:

Muchas cosas se ventilan en el diario discurrir de clientes, proveedores y visitantes en la tiendita de abarrotes de la esquina cercana a mi casa.
Además, hay personajes públicos representativos de la colonia que, periódicamente, pasan al establecimiento a platicar con los dueños. Algunos de ellos son:
Veto el dueño de la Clínica Veterinaria del barrio.
El Policía de la colonia, que tiene asignada la seguridad de la que, hace años, fue un sector muy problemático y peligroso por la cantidad de delincuentes. Hoy ya es un lugar pacífico gracias a la canalización de los arroyos y nuevas construcciones donde antes había lotes baldíos.
Hay un Médico que, aunque ya retirado, consulta a bajo costo, o a veces ni cobra.
El Cartero: encargado de repartir la poca correspondencia que circula hoy en día, la mayoría de ella es la entrega de cuentas pendientes de pago.
La Maestra de Jaimilito, que vive en un fraccionamiento cerrado cerca de la colonia.
Entonces, aquí narro sucesos y pláticas que escucho en mis numerosas visitas al establecimiento:

El Cartero del barrio estaba platicando con la "Seño" de la tienda y con su "Viejo", mientras se comía una gran pieza de pan dulce y se la empujaba con un refresco en botellita de vidrio.
Alcancé a escuchar en parte, cuando les narraba que a veces, se topaba con gente negativa, en su "aparentemente" noble y tranquila tarea, de entregar la correspondencia:
"- Un día, me 'levanté de buenas' (opinó mi esposa...) y empecé a saludar muy amablemente a las personas a las que les entregaba la correspondencia, en sus manos. 
Vi a una señora que estaba barriendo el frente de su casa, me acerqué y le dije:
"- ¡Muy buenos días Señora Jiménez...!"
Dejó de barrer, me miró de forma agresiva y muy seria me preguntó:
"- ¿Y cómo carajos sabes mi nombre...?"
"- ¡Huy huy...! Ha de ser a porqué la gente ya no recibe cartas como antes; ahora sólo recibimos cuentas para pagar, desgraciadamente..." -Opinó la "Seño" de la tienda y su "Viejo" lo confirmó, meneando afirmativamente la cabeza-.

El "Poli" de la colonia les platica a la "Seño" de la tienda y a su "Viejo":
"- La otra tarde, ya oscureciendo, venía a mi casa en la patrulla, de esas pocas veces que me la prestan. Entonces, ya en la colonia, miré que me rebasó una camioneta con una señora que se me hizo conocida del barrio; y vi que traía un foco trasero fundido. Me pareció bien el avisarle a la señora para evitarle una multa, así que le prendí la torreta a la patrulla para que se detuviera; pero la señora ni me volteó a ver. Unas calles adelante seguía sin mirar ni atender las luces de la patrulla, así que le prendí la sirena un momento. Me le emparejé, me miró y le indiqué que se detuviera; le dije:
"- Señora... ¿Pos que usté nunca mira los espejos...?"
La señora entonces se miró en su espejo retrovisor, y se acomodó el pelo y me dice, preocupada:
"- ¡Perdón, perdón, perdón oficial...! es de que salí tarde de mi trabajo y ni oportunidad tuve de mirarme al espejo..." -Y se pasó el cepillo por el cabello-.
Me dijo: "- ¡Gracias oficial, gracias...!" y se fué... Ni chance me dió de decirle lo de la luz trasera fundida...

Veto, el veterinario de la colonia platica con la "Seño" de la tienda y con su "Viejo":
"- Hace un par de semanas llevaron a la Veterinaria a un perro de tamaño mediano para 'estética'; para un baño sin corte, porque es un perro de pelo cortito. Usa un collar muy bonito y llamativo y está acostumbrado al baño, es un perro de casa.
Como la encargada de la estética no llegaba, la dueña lo dejó y me dijo que le llamara cuando estuviera listo, que no apuraba para nada.
El perro escogió un rincón semi oscuro y sin ruido a la entrada de la clínica y se durmió muy a gusto.
La encargada vino ya tarde, y lo entregamos casi al anochecer.
Entonces ese perro empezó a venir por las tardes a tomarse una siesta en su lugar preferido y se iba sólo a su casa al anochecer.
Como no molestaba a nadie, lo dejamos hacer su siesta.
Hasta que una vez le pegué un papel a su collar, diciéndole a la dueña lo que el perro hacía. El perro en su siguiente visita traía otro papel con la respuesta:
"- Sabemos lo que hace "Rufo" por las tardes, pero lo dejo ir porque aquí en casa hay muchos niños que lo juegan en exceso, entonces él va con ustedes a tomarse un merecido descanso y respiro lejos de los niños..."
Veto agrega:
"- Sabiendo éso, ya voy a cobrarle el alojamiento a la dueña..."

Entré a la tienda y vi que el Doctor de la colonia tenía muy entretenidos a la "Seño" de la tienda y a su "Viejo", contándoles lo que pasaba en su consultorio. Alcancé a escuchar ésto:
"- ¡No, no, no...! Fíjense en esta anécdota. Resulta que el otro día estaba con una paciente jovencita de 20 añitos, y le pregunté que si se sabía la historia clínica de su familia, para ir detectando algunas enfermedades hereditarias posible, como diabetes, hiper tensión, etc.; es un procedimiento regular en una consulta.
Pues se soltó diciéndome una muy larga lista de enfermedades y padecimientos de sus padres, de los padres de sus padres, de sus hermanos, de los hermanos de sus padres... Y al final y cuando me vió a mí ya muy preocupado, escribe y escribe en su expediente, me dice con toda la calma del mundo:
"- Lo bueno doctor, es que yo soy 'ADOPTADA...' ¿Me lo cree...?"
Todos a carcajadas; y me incluyo yo y dos clientes que escuchamos aquella platica.

Estoy escogiendo algunas verduras y escucho que entra a la tienda la Maestra de Primaria de Jaimilito, el hijito de la "Seño" de la tienda y de su "Viejo". Entra saludando a la "Seño" y mira que Jaimilito está al otro extremo del establecimiento, escuchando con atención algo que un cliente le cuenta a su padre y los tres se carcajean. Entonces Jaimilito se dá cuenta y va a saludar a su Maestra. La Maestra le regresa el saludo y le dice que llegó a la tienda a comprar algunas cosas de camino a su casa. Jaimilito le dice que se va a regresar a donde está su padre, porque el cliente platica 'cosas muy chistosas...'
"- "Seño"... Cuide de lo que escucha Jaimilito aquí con numerosa gente, porque algunas cosas no son para que un niñito las escuche..." -Le dice la profe; la "Seño" la mira sorprendida-.
"- Mire usted "Seño": en el salón y frente a la clase le pregunté a Jaimilito que quien es el "esposo" de la Vaca; y muy seguro me dijo que era "- ¡El Buey...!" Y yo le aclaré que no era 'El Buey' el esposo de la Vaca, que era 'El Toro'. Y muy sorprendido me dijo:
"- ¡Mira tú...! ¡Y yo pensé siempre que 'El Buey' era el esposo de la Vaca y que 'El Toro' era el amante...! ¡Y eso que se supone que yo soy de rancho...!"
"- ¡A caray, a caray...! ¡Ahorita mismo lo platico con mi "Viejo"..."

Entro a la tienda y miro que Carlitos, el borrachín del barrio, le platica a la "Seño" de la tienda, mientras le paga alguna compra:
"- ¡No "Seño", no...! Fíjese usté que cuando éramos chicos, pos éramos muy 'probes'... Comíamos pollo tres días de una semana, y dos días de la siguiente semana..."
"- ¡Hay Carlitos criatura...! Pos entonces no eran tan pobres por comer tanto pollo..."
"- Mire "Seño", yo estoy hablando del mismo pollo, hervido muchas veces... el mismo pollo..."

El 'Poli' del barrio les platica a la "Seño" y a su "Viejo" mientras le cobran su compra:
"- Tengo un compañero muy presumido que se jacta frente a todo el mundo de ser de Camargo: "- ¡De dónde los Hombres son Hombres, y las Mujeres son Mujeres...!"
Así que yo le pregunté:
"- ¿Y tú mi estimado, en cuál lado lograstes acomodarte...?"

Entro al establecimiento y veo, que la joven y guapa Maestra de Jaimilito le estaba platicando algo a la "Seño" de la tienda, mientras le cobra su compra. Escuché parte de la plática:
"- Pues si "Seño", aún no me he repuesto del sustote que me llevé con mi maridito..."
"- A ver, a ver Maestra, platique, platique..."
"- Pues verá "Seño". Ayer mi esposo llegó temprano de su trabajo, cuando yo ya iba de salida, porque íbamos a festejar el cumpleaños de una amiga, tarde de chicas. Me despedí y salí en mi carro; pero a tres cuadras de mi casa, me fijé que me salí sin el celular y, ya se la sabe, me regresé, aunque dí un largo rodeo por calles bloqueadas con obras municipales. Al dar la vuelta de mi esquina, ¡Que veo a una Belleza vestida super elegante, tocando a mi puerta! Y pues me quedé paralizada mirando aquello. Entonces abrió mi esposo la puerta, y ella le dijo con una voz super sensual: "- ¡Hola Guapo...!" Y yo a punto de darme un tramafat, un válgame, un ataque, un infarto... Y en eso se asoma mi vecino de enfrente de mi casa y le grita a todo pulmón: "- ¡Acá Claudia, Acá...! ¡La fiesta va a ser acá enfrente...! ¡Ven acá, no asustes al vecino, maldita sea... Ven acá...!"
Mi maridito me voltea a ver y los dos nos quedamos con la bocota abierta..."
Carcajadas en la tienda de todos los que escuchamos esa anécdota...

Entré al establecimiento y ví que el Doctor Lozano (¡Jah!... pero así se apellida...) les estaba narrando alguna anécdota a la "Seño" de la tienda y a su "Viejo". Alcancé a escuchar algo:
"- Tenía yo un paciente que es 'sonámbulo'; un día llegó a consulta con cara de asustado y sin cita, y pidió entrar a conmigo urgentemente:
"- ¡Doctor, doctor...! Me urge que me atienda ya mi 'sonambulismo'... Antes me despertaba en el baño, en la sala o la cocina; hoy me desperté saliendo de mi casa, con un pie en la calle... Me temo que me vayan a atropellar, o que me asalten o que alguien me haga daño si despierto a media avenida..."
"- Pues yo la pensé un largo momento y tomé un frasco de mi librero, y le dije a mi paciente que pusiera las manos abiertas para darle algo..."
"- Doc: ¿Qué son, pastillas o cápsulas...?"
"- Son tachuelas, póngalas alrededor de su cama antes de dormirse... y luego en la mañana las recoge con éste imán..." 
"- ¡Santo remedio...!" -Dijeron en coro los dependientes-.

Beto el boticario estaba comprando cosas en la tienda cuando yo entré, y logré escuchar parte de su plática:
"- Pos sí "Seño", pos sí Don... La Botica es como en su tienda, siempre están sucediendo cosas graciosas y algunas situaciones hasta dramáticas... El otro día llegó una muchachita y me pidió "una prueba de embarazo". Le pregunté que de qué marca, porque hay de muchas compañías, y me contesta con un tono muy dramático:
"- ¡Dáme por favor una de esas que dicen "¡No...!"

Por el cercano Halloween y Noche de Brujas, me acuerdo de esta Historia de Terror que El Poli del barrio les platicó a la "Seño" y a su "Viejo" y a los que estábamos en ese momento en el establecimiento:
"- ¡No, no, no...! Lo peor es lo que me pasó la otra noche que fuí a visitar a mi hermano. Llegué a su casa y él no estaba. Mi sobrina adolescente me dijo que no iba a tardar mucho en regresar, que lo esperara en la sala. Al ratito escuché un gritote terrorífico que salió del segundo piso, de la recámara de mi sobrina. Mi instinto de policía me ganó y subí corriendo a la recámara, abrí la puerta y miré a mi sobrina gritando encima de su cama, con la cara aterrada...
"- ¿Qué pasa, qué sucede...?"
"- ¡Tío... hay algo o alguien en mi closet...! -Me dijo apuntando con un tembloroso dedo índice-.
Abrí la puerta, y con terror encontré acurrucada en un rincón a Mi Sobrina... que me dijo, apuntando con su dedo índice tembloroso...
"- ¡Tío... Hay alguien o algo en mi cama...!"
"- ¡Volteo a ver a su cama... Y justo en ese momento recordé que mi hermano tenía gemelas... yo recordé que tengo sobrinas gemelas..."
"- ¡Casi me hago en los pantalones chamacas vagas malcriadas maldita sea...!"
Las dos sobrinas se estaban orinando de la risa..."
"- ¡Santo Dios...!" -Dijeron a coro la "Seño" y su "Viejo"-.



viernes, 17 de octubre de 2025

Anécdotas con mis niños...





Anécdotas con mis hijos:
Cosas divertidas que sucedieron en la niñez de mis hijos, y que de siempre he estado escribiendo en mi Diario, y a diario; para no olvidar esas tan importantes vivencias y sus detalles.
¿Y tú, recuerdas o escribes en algún diario, las anécdotas chuscas, especiales, divertidas, que le ocurren a la familia, sobre todo a los niños...?
Te invito a que lo hagas, y a que nos las compartas.
Aquí narro algunas de ellas:
 
Anécdota con una de mis niñas (No voy a decir cuál de las dos…)
Un día fui al oftalmólogo para conseguir una nueva graduación de mis lentes, y mis niñas, pequeñas, me acompañaron.
En la sala de espera había dos pacientes cuando entramos. En eso llegó el doctor, saludó y nos dijo, leyendo en una hoja que le entregó su recepcionista:
“- Bien, hoy hay dos pacientes que requieren una nueva graduación y otro paciente que viene porque trae un “cuerpo extraño” en su ojo… En un momento los atiendo; la enfermera les va a indicar quien pasa; sólo denme un minuto para preparar una solución para extraer ese “cuerpo extraño” … ese paciente entrará primero…”
Todos conformes.
Pero como mis hijitas estaba tomando agua de un despachador en una esquina, no escucharon lo que el doc nos dijo, y una de ellas vino y me preguntó:
“- Oyes Apá, ¿Qué fue lo que dijo el doctor?
Y le respondí qué en un momento, la enfermera nos iba a llamar para ir pasando con él.
Entonces sale la enfermera y nos dice:
“- ¡Ah, ah, ah…! Por favor, que entre la persona delcuerpo extraño
Y una de mis niñas (no voy a decir cual de ellas…) le dice a un señor visiblemente jorobado, chaparro, barrigón, con calvicie y unos feos lentes con vidrios de fondos de botella:
“- ¡Ándele señor, ándele…! ¡Que le pase con el doctor, que enseguida pasará mi Apá…!”
El señor se quedó con la boca muy abierta; pero en eso se levantó de su silla una señora con un gran parche en el ojo y le dijo a mi niña:
“- ¡No niña, yo voy primero…!
El señor ‘jorobado’ y la secretaria se estaban atacando de la risa; el señor lo tomó con un muy buen humor, hasta eso… se estaba ahogando a carcajadas, hasta sus lentes salieron volando al suelo…
Y yo que no hallaba dónde meterme…
 
Anécdota con Marianita:
En el Kínder, en el salón de Marianita, la maestra Lupita nos citó a Junta regular de Padres.
Ya casi para terminar, la maestra hizo entrar a los alumnitos, y nos preguntó que, si alguien proponía algún tema extra de la temática oficial escolar, para enseñar a los parvulitos, lo tomaría muy en cuenta.
Yo propuse que se les enseñara un poco el manejo del dinero personal, conocer las monedas, algunos billetes, y sobre todo recibir cambio… y Marianita en eso opinó a gritos:
“- ¡Sí maestra, sí…! ¡Para que doña Rosita no nos haga ‘tarugos’ con el cambio en la tiendita…!
“- ¡Marianita…! ¡Cómo es eso Marianita Mija… ¡Ja, ja, ja… Ja, ja, ja!” -Contestó doña Rosita entre carcajadas mientras repartía vasitos de refresco a todos-.
Todos, maestra, padres y alumnitos a carcajadas…
 
Anécdota con los niños y con Doña Socorrito:
Cuando llevamos a Arturito al pediatra, enfermo de la garganta, nos acompañó Abuelita Doña Socorrito.
La sala de espera estaba llena; de música de ambiente se escuchaba una tranquila melodía al piano, una tras otra, obvio era una playlist de puras melodías tranquilas al piano, ‘música de sala de espera’.
Luego de las clásicas llamadas de atención:
“- ¡Sebastián… estate quieto un momento por el amor de Dios…!”
“- ¡Niñas… dejen de moverle tanto al despachador de agua…!”
Entonces, nos dijo doña Socorrito:
“- Con la sala tan llena de pacientes, y eldoctor don pediatra muy tranquilo tocando su pianito… Doc, yo no soy tan paciente…”
La recepcionista se quedó con la boca abierta al escuchar la queja de doña Socorrito; y de seguro luego se lo contó al pediatra…
Y a la salida de la clínica, desde el semáforo de la concurrida esquina de las calles Ocampo y Ojinaga, se miraba un negocio con grandes ventanales con muchas sillas y mesas. Doña Soco opinó:
“- ¡Mmm…! Siempre he visto vacío ese pobre restaurante; no sé cómo pueden sostener los dueños a ese negocio…”
“- ¡Ay Abue, Ay Abue…! No es un restaurante Abue, es una mueblería y allí venden comedores… ¡Ay Abue, Ay Abue…!” -Le explica Arturito-.
Y las niñas a risa y risa y diciendo en coro: “- ¡Ay Abue… Ay Abue…!”
 
Anécdota con Sebastiancito:
Cuando Sebastián estaba chiquito, se dio cuenta que un doctor inyectó a su hermano Arturito porque estaba enfermo de las anginas (su hermano Arturito, no el doctor...).
En el Kínder les dijeron a los alumnitos que un médico iba a ir a revisarlos como una brigada sanitaria escolar. Y ese día por la mañana, muy tempranito, Sebastiancito no quería ir al Kínder porque pensaba que lo iban a inyectar como a su hermano.
Yo le dije que el doctor sólo quería conocer a los niños y no iban a inyectar a nadie.
Me escuchó muy atento y luego fue a revolver sus cosas y regresó y me dió una fotito suya y muy serio me dijo:
“- Mira Apá, si el doctor sólo quiere conocerme, enséñale esta foto y listo… mañana si voy a la escuelita…”
 
Anécdota de cuando iba a nacer Fatimita:
Narro esta vivencia porque pues fue cuando iba a nacer mi niña Fatimita; entonces si cuenta como Anécdota con mis niños.
Iba a nacer la Fatimita en la Clínica de Maternidad del IMSS…
Entre las pacientes, había una señora muy rellenita, que iba a entrar a quirófano antes que Vero mi esposa.
El camillero batalló para empujar la camilla, estaba pesadita la seño…
Entró junto con su esposo al parto. Me fijé que el señor vestía overol de mezclilla y sombrero de granjero o de menonita.
El señor dejó el sombrero y le dieron una enorme bata verde y cubre bocas y cubre pelo, para que pudiera entrar junto con su esposa.
Varias personas y yo estábamos en la sala de espera, que estaba casi llena.
Al rato y de repente, salió el señor granjero muerto de risa, a carcajada abierta. Se quitó la bata y los cubre bocas y cubre pelo y se puso su sombrero de granjero y fue a sentarse a una silla en un rincón, sin dejar de reír ruidosamente.
Le pregunté que qué había pasado, que a porqué de esa risa. Y apenas pudo platicarnos del porqué lo habían corrido del quirófano:
“- Soy granjero y toda mi vida la he pasado criando cerdos, es mi profesión y así me gano la vida y así mantengo a mi familia. Obvio la doctora no lo sabía. Cuando empezó el trabajo de parto de mi esposa, la doctora me preguntó ‘burlona’ que si yo estaba nervioso y yo le respondí:
“- ¡Oh no…! ¡Yo estoy bien doctora…! Yo he visto, eh, eh, yo he visto antes a muchas ‘mamás cerdas’ dar a luz…
Todos se quedaron paralizados como congelados en el quirófano: y la doctora me echó a empujones y a palabrotas. Lo peor es que me dio un ataque de risa y la doctora más se enojó; echaba humo por la nariz.
Todos nos carcajeamos en la sala de espera, hasta que una enfermera nos dijo que ¡Silencio!...
 
Anécdota con Fatimita:
Ya es noche y voy por las niñas a casa de su amiguita, donde han estado jugando toda la tarde.
Aunque reniegan un poco porque no se quieren ir, al final ya vamos de regreso a casa; pero la Fatimita no se queda con las ganas y dice:
“- ¡Qué envidia de las tortugas Apá…! Pueden irse a su casa a la hora que se les dé la gana…”
 
Anécdota con Marianita:
Un día iba yo a comprar pollo rostizado y se me pegó la Marianita.
Pasamos al frente del negocio y estaba lleno el estacionamiento y no había más un lugar cercano.
Entonces decidí estacionarme a una calle de distancia, pero había que cruzar un semáforo y la calle era muy transitada.
Giré y me estacioné a la vuelta de la esquina; nos bajamos y tomé a la Marianita de la mano para cruzar cuando el semáforo se pusiera en verde.
Delante de nosotros, estaban esperando el cruce una ancianita y un ancianito.
Marianita miraba que el tráfico pasaba muy rápido y había mucho ruido.
Al fin la luz verde se encendió y nos dispusimos a cruzar.
Fue cuando la Marianita les gritó a los dos ancianitos:
“- ¡Señor, Señor…! ¡Tómela de la mano para cruzar la calle…! ¿Qué no mira que es un crucero peligroso…?
El viejito y la viejita voltearon sorprendidos a vernos, y ambos con una gran sonrisa se cruzaron la calle muy tomados de la mano.
Cuando llegamos a la otra acera, se soltaron de las manos y cada uno siguió hacia destinos opuestos.
La señora caminó junto a nosotros y todavía con una gran sonrisa en su cara, nos dijo entre dientes:
“- Yo ni conozco al tal señor viejito, pero si es una buena idea tomarse de la mano para cruzar una calle tan transitada¿Ya ves, niñita bonita…? Nos diste un momento muy agradable entre tanto ruido y movimiento; yo sólo voy para allá enfrente a comprar pollo, el señor quien sabe para dónde ganó… ¡Gracias niñita muy bella…!
 
Anécdota con Fatimita:
Un día, el Kínder nos invitó a los padres a un evento público a donde iban a asistir unos Tarahumaras para dar una plática como parte de un festival indígena estatal.
El ‘Gobernadorcillo’ (así se auto define la autoridad civil tarahumara…) platicó sobre su historia y su idioma.
Luego un niño le preguntó que, si había ‘palabrotas’ en su idioma y, sonriendo, el líder dijo que no, que no existían ‘palabrotas’ en el idioma ‘rarámuri’.
Entonces Fatimita le preguntó que qué palabras usaban si estando clavando algo, se daban un golpe en un dedo… El jefe tarahumara lo pensó un momento, se miró su mano izquierda, donde tenía un dedo vendado y nos dijo muy serio:
“- Entonces en ese caso, si usamos el lenguaje de ustedes, los ‘chabochi…’ o sea el lenguaje del hombre blanco
 
Anécdota con Sebastián:
Esa vez que Arturito se enfermó de las anginas y lo inyectaron, yo le comenté al doctor pediatra que Arturito sólo tenía fiebre cuando era de noche. El doc nos explicó que eso era porque el virus ‘se activaba de noche’.
Sebastiancito opinó:
“- Entonces, pos hay que juntar todas las lámparas de la casa y así prenderlas en la camita de Arturito, para que el 'muy mugroso' virus crea que es de día y así ya no lo inyectas…”
“- Muy buena treta niñito, muy buena…” -Dijo el doc entre risas-.
 
Anécdota con los Abuelitos doña Socorrito y Don Pancho:
Un día durante la comida con los abuelitos y los niños, doña Socorrito le dijo a su marido Don Pancho, que ya usara otra chamarra, porque ‘ya parecía retrato’ siempre con la misma, ya muy arrugada y sucia; ‘muy percudida...’ dijo la Abue Socorrito
Pero don Pancho alegaba que era su chamarra favorita y que le gustaba mucho usarla.
Un domingo, luego de la misa, nos dimos una vuelta por un bazar que habían puesto frente a la iglesia, en el parque de la colonia. Y doña Socorrito miró una parecida a la de don Pancho y de inmediato la compró porque estaba muy limpia y hasta muy bien planchadita.
Llegando a casa, juntó a los niños y le dijo a don Pancho que le traía una sorpresa, y le mostró la chamarra.
Los niños aplaudieron y le dijeron que ya no usara la chamarra vieja y sucia, que esa estaba muy limpia y muy planchadita.
Don Pancho la miró, la examinó y luego se dio una palmada en la frente y riéndose a carcajadas les dijo:
“- ¡Esta chamarra es la mía…! ¡El viernes en la tarde fui al parque con los del bazar y se la doné a una señora de allí para que la vendiera…!
Doña Socorrito y todos nos reímos mucho porque don Pancho seguiría usando su chamarra preferida, pero ahora muy limpia y muy bien planchadita…
 
Anécdota con Marianita:
Una vez, la Marianita preguntó que por qué los niños o niñas no deberían decir palabrotas.
Yo le dije que cada vez que alguno de mis hijos decía palabrotas, a mí me salían canas; en ese tiempo yo todavía no tenía tantas canas como luego las he tenido…
La Marianita lo pensó un momento y luego me dijo muy seria:
“- ¡Ah mira…! ¡Hay Apá…! ¡Entonces tú eras tremendo de tremendo, mira nada más cuántas canas tiene mi abuelita Licha…!
Caí en mi propia trampa…
 
Anécdota con Sebastián:
Un día nos invitaron en el Kínder a otra plática, ahora por los policías y los bomberos.
Un niño le preguntó al jefe de los bomberos que por qué todos corrían tan rápido cuando sonaba la alarma en el cuartel de los bomberos, que eso lo había visto en un programa en la tele.
Antes de que el bombero contestara, Sebastiancito se adelantó y opinó con gritos:
“- ¡Ah, por porque todos corren super rápido porque el bombero que llegue primero, manejará la bombera a toda velocidad por las calles…!
Todos los niños se alborotaron y dijeron luego unos y luego otros y al final todos gritando:
“- ¡Yo quiero ser bombero cuando sea grande…!


sábado, 31 de mayo de 2025

...Changarro de la "Seño" de la tienda y su "fauna social"...




...Y, pues yo sigo acudiendo a la tiendita de la esquina, al changarro, al "tanichi", al mini comercio de abarrotes, al estanquillo. De éstas formas se le conoce en México a éstos establecimientos, generalmente  trabajados por una familia, que venden abarrotes en una colonia, en un barrio o en un pueblo o ranchería pequeña.
Punto de reunión obligado para quienes procuramos apoyar a los pequeños negocios antes de ir a un gran Supermercado. Para allí comprar algún artículo de urgencia o algunos "chuchulucos" para acompañar una peli en tv o algún evento deportivo.
En el "tanichi" que está en mi colonia, y que yo visito con frecuencia, hay una curiosa "fauna local" conformada por personajes comunes como los que debe de haber en cualquier colonia, pero que pocas veces hemos siquiera identificado: Veto El Veterinario, El Doctor ya pensionado pero que sigue dando consultas públicas, a menudo gratuitas, y muy seguido en plena calle. El "Poli" quien acude a platicar sus "notas rojas" mientras compra algo en la tienda. "Carlitos" el eterno borrachín del barrio, quien sigue pidiéndole "una caguama bien Elodia" a la "Seño" de la tienda, aún sabiendo que en esa tienda no se venden bebidas alcohólicas. La Empleada Doméstica, o la 'Chacha' o la Sirvienta de la casa de los ricos de la Colonia. El Soldado, a quien dice la "Seño" de la tienda que no lo había visto vivir en el barrio, a lo que el "Viejo" de la "Seño" dice que no lo vió: 
"-¡Pos porque trae su uniforme camuflajeado...!"

Aquí algunas situaciones y ocurrencias que he visto y escuchado últimamente:

El "Poli" de la colonia, les estaba contando las noticias de la "Nota Roja" del barrio.
"-Una fría y húmeda tarde de Diciembre, ya anocheciendo, nos avisaron de que un tipo estaba en el puente del Periférico de la Juventud y la calle Juan Escutia y amenazaba con lanzarse al vacío... Así que presurosos acudimos mi pareja y yo... (...aclarando que es mi pareja policial, laboral, no mi pareja sentimental)... (Risas de todos...)... Y sí, apenas visible por entre la niebla, detectamos como un masculino estaba ya del otro lado del barandal. Nos acercamos poco a poco, o sea muy sigilosamente, y ya cerca le pregunté:
"-¡Oyes tú...! ¡Pos qué te pasa vato...! ¿Cómo te llamas muchacho...?"
"-Me llamo Luis..." -Apenas se escucha su voz entre el ruido del tráfico allá abajo...
"-¡Luis...! ¡Y a por qué te vas a aventar al vacío, a una muerte más que segura pues...?"
"-¡Pos lo hago porque mi mujer me dejó...!" -Me contesta entre sollozos-.
"-¡A bueno...! ¡Pos así pos sí...!" "Con el permiso de'lla ni hablar..." -Me apuro a contestarle, y le doy la espalda. Y se acerca mi pareja, es un protocolo para emergencias como ésta-.
"-Si tu mujer te dejó, entonces cuentas con su permiso, pos adelante entonces ¡Tírate, tírate, tírate...!" -Le dice mi pareja muy serio y también le da la espalda...-.
El sujeto reflexiona, lo piensa un momento, se nos queda viendo a nosotros los Polis y a los paramedicos que acaban de llegar en una ambulancia... y con unos ojotes vidriosos y la boca muy abierta y muy seca, se le van los suspiros y sollozos, y se regresa a la acera, cabizbajo, y murmura con una muy triste voz:
"-¡Así no era, Poli... Así no era el asunto!" Es "me dejó", de abandonarme, no de darme permiso..." -Y se alejó lentamente calle abajo, acompañado de mi pareja, medio borrosos por la densa neblina; así como caminan Rick y el capitán Renault al final de la película "Casablanca" y casi escucho a mi pareja decirle:
"-Louise, creo que este es el comienzo de una hermosa amistad..." 
"-Lo entiendo, lo entiendo, yo hubiera hecho lo mismo..." -Opinó solemne el "Viejo" de la "Seño", y el Poli asintió apenas perceptiblemente con su cabeza, quitándose su gorra de Policía...
Hubo un momento de incómodo silencio, hasta que la "Seño" ya no aguantó y con cara de "What...!" y moviendo mucho los brazos, les gritó:
"-¡A ver, a ver...! ¡Ya me perdí, ya me perdí...! ¡Que alguien me lo explique...!"



Llego a pagar justo cuando la "Seño" de la tienda le pregunta a un cliente adolescente:
"-¿Qué pasó mijo...? ¿Y a dónde 'dejastes' a tu novia la güerita...? Que siempre los miro juntos e inseparables en el ir y venir para todos lados..."
"-¡No, no, "Seño"...! ¡Ya se la sabe "Seño"!; está enojada y no hay poder en este planeta que le haga decirme del porqué está así de engorilada..."
"-¡Huy, huy mijo...! Recuerda tú que hay dos cosas que le molestan a una chamaca tóxica cuando la miras muy "engorilada"...
Número 1: Que le preguntes que a por qué está enojada... y
Número 2: Que NO le preguntes que a por qué está enojada..."
"-¡Mmmh pos estoy frito entonces, "Seño"..."
"-Enefectivamente mijo, estás frito..." -Concluye la "Seño", con una gran sonrisa compasiva de causas perdidas...-.

Un cliente le está pagando al "Viejo" de la "Seño" de la tienda, y éste de pronto se fija que la Madre de la "Seño" está platicando con la "Seño", murmurando una conversación íntima entre madre e hija, y a menudo apuntan a dónde está el "Viejo" de la "Seño", y le lanzan verdaderas miradas asesinas.
"-¡Oh, oh, oh, don...! ¡Miro que se trae problemas con sus dos mujeres, con su esposa y con su "suegris"... ¿Y ahora a por qué, don...?"
"-Pos resulta que hoy al mediodía llegó mi "Suegris" del pueblo y nos fuimos a comer pescado al restaurant "Pescados y Mariscos El Marinero de Agua Dulce..." de acá a la  vuelta. Luego de tomarnos la orden, el mesero me pregunta:
"-¿Vino con el bagre...?"
Y yo dándole una palmadita en la espalda a mi "Suegris", le respondí:
"-¡Pos sí, es que hoy es su Cumpleaños...!"
"-Y el mesero tuvo la culpa, porque soltó una sonora carcajada, y todos voltearon a vernos... Y mi "Vieja" y mi "Suegris" con unas carotas... con "ésas" carotas..."

Llegué a la caja a pagar mi compra, y alcancé a escuchar la plática ya avanzada de la clienta jovencita y la "Seño" de la tienda. Decía la "Seño":
"-¡Si mija; ya te la sabes...!, y tú más que eres joven y en edad de merecer... Si una chamaca no se quiere casar, ella es "Una Mujer Independiente..." Pero si es un hombre quien no se quiere casar, entonces es que "Le Tiene Miedo al Compromiso..."
"-¡Si "Seño", si...! ¡Las "Féminas" nunca perdemos..."
Voltean y se me quedan viendo; yo opino: 
"-De éso pueden estar seguras... "Féminas..."

Esperando mi turno para pagar, miré a una clienta particularmente guapa, a la que le estaban cobrando su compra. Iba acompañada de su hijita de 8 o 9 años. La atractiva madre apuraba a su hija para que se decidiera por un paquete de papitas, pero la niña parecía no hacerle caso. Casi no había clientes, pero aún así, le "Seño" de la tienda le dijo a la clienta:
"-¡Qué problema con ésta juventud doña, ¡Ay caray...! parece que nunca nos oyen pues...!"
"-No nos preocupemos mucho de que nuestros hijos no nos escuchen "Seño", preocupémonos porque siempre, siempre pero siempre, nos están observando, "Seño"..."
"-¡Sabias palabras doña, muy ciertas..."
Y sí, es sabiduría popular y familiar muy recomendable...

Cuando llegué a pagar, escuché que un cliente le estaba platicando al "Viejo" de la "Seño" de sus desventuras y de sus penurias.
El "Viejo", meneando preocupado la cabeza, le dijo a ese cliente desafortunado:
"-¡Uh que la..., don...! Pos oiga don, entonces "asté" ya ni toma, ya ni fuma, y ya ni nada de nada...¿Verdá...?"
"-¡Espérese, espérese mi estimado...! ¡Cómo que ya ni nada de nada...! ¡De éso Sí, Sí que Sí, mi estimado...! -Se apresuró rápidamente a aclarar el cliente...

La "Seño" de la tienda y una clienta chismosa, se le quedan viendo a otra clienta como de su misma edad, cuando va saliendo del establecimiento.
"-¡Mire mire, mire, a ésta, doña, se cree que con ese nuevo corte de pelo, se mirará mas joven, "Seño"...!"
"-¡Huy, huy, huy...!"
"-¿Y sí...? Pos, ¿Qué edad tiene la doña "Seño"?"
"-¡Pos creo que como 45 o así...!"
"-Y sin ese nuevo corte de pelo... ¿Cuántos le echa "Seño..."
"-Pos sabrá la bola, doña, sabrá la bola... pero siempre se a creído la..."
"-¡Pero qué viejas tan víboras nomás se juntan...!"

Jaimilito, el hijito de la "Seño" de la tienda, estaba sobre el mostrador del establecimiento, haciendo la tarea. Mirando un mapa, le pregunta a su madre:
"-Oyes Amá... ¿Cómo se llama la Sierra en dónde está el pueblito donde nacimos...?"
"-Se llama Sierra Madre Occidental, hijo"
"¿Y la Sierra Padre Occidental queda cercas de allí, Amá...?"
"-No hay Sierra Padre Occidental, hijito..."
"-¡Uh que la... Amá...! Entonces debería llamarse Sierra Madre Soltera Occidental Amá... Madre soltera como la mamá de Juanilito mi amigo, y como la de mi compañerita Rosilita, y como la de mi..." -Lo interrumpe la "Seño"-.
"-¡Basta, basta, para Jaimilito... Para...!"

La "Mucama" o "Cha-Cha" de la casa rica del barrio, le estaba platicando a la "Seño" de la tienda que su patrón se quería deshacer de su lindo perico, y con todo y jaula:
"-Pa' si usté lo quiere "Seño", ya hasta habla el periquito..."
"-¡Válgame mija...! ¿Y a por qué quiere deshacerse del periquito tu patrón mija...?"
"-Pos verá usté "Seño"... El otro día tuvieron mis patrones un agarrón feo, una pelea bastante "Juerte" "Seño", por culpa del mugroso y metiche perico... Ahí tiene usté que sonó el teléfono y el perico empezó a repetir: "-Mi Amor, mi Amor, paciencia, paciencia; pronto llegará el divorcio, solo sigo con ella por los niños... y cosas así... cada vez que suena el teléfono, el perico repite y repite lo mismo..."
"-¡Ah pos con razón lo andan regalando al pobre periquito...! ¡Criaturita...!"

En otra ocasión escuché que esa misma Cha-Cha le estaba platicando a la "Seño" de la tienda de otra pelea "Sabrosa" de sus patrones... Mi patrón sospecha que la patrona tiene una aventura con alguno de sus amigos, así que le pregunta:
"-¿Acaso te ves con mi amigo Santi...? ¿O acaso tu aventura es con mi socio Mateo...?" ¿O es con mi compadre Rodrigo...?"
"-¡Pos qué #$%@ te estás creyendo idiota...!" -Estalló al fin la patrona-. 
"-¿Acaso crees que no puedo tener yo mis propias amistades...?"

Cuando pasé por la caja, escuché que la "Seño" de la tienda estaba atacada de la risa platicando con una clienta. Cuando regresé a pagar, alcancé a escuchar el motivo de las carcajadas, la clienta le estaba platicando que:
"-¡No, no "Seño"...! ¡Nada me sale bien, todo me sale mal...! Cuando le enterré los alfileres impregnados de cebolla, ajo y alcohol, en la foto de mi "Suegris", creo que le curé su "Artritis", porque de ese día a la fecha ya no le duelen las coyunturas: codos, rodillas, espalda..."
"-¡Válgame...! ¡Entonces fue "acupuntura" en lugar de hechizos de brujería..."
Y de nuevo se atacan de la risa... mientras en un rincón, el "Viejo" de la "Seño" de la tienda, se persigna y besa el escapulario, "el detente" que cuelga de su cuello...

Lunes en la mañana, entro a la tienda y miro que la "Seño" está platicando con una clienta:
"-Oiga doña, se escuchaba buena pachanga el fin de semana en su casa..."
"-¡Ay si "Seño"...! Tuvimos "Casorio", sencillito, familiar, la boda de mi sobrinito Chacho..."
"-¡Ah mira tú...! ¿Y se fueron a algún viaje de bodas los felices "recién matrimoniados"...?
"-¡No "Seño", que va... Hoy Lunes mi sobrino ya está en el cementerio y mi nueva sobrina en el Hospital..."
"-¡Cómo, cómo, cómo, doña...! ¿Pos qué les pasó...? ¿Un accidente o qué...?"
"-¡No "Seño", nada de eso...! Sólo que no tuvieron permisos de sus trabajos y hoy Lunes se tuvieron que presentar en sus respectivos... Mi sobrino vende lotes y servicios funerarios en el cementerio y mi nueva sobrina es enfermera en el ISSSTE..."
Carcajadas de todos...

El "Viejo" de la "Seño" de la tienda estaba cerrando el negocio con el repartidor de las tortillas de harina caseras, y entre plática y plática, escuché que el "Viejo" le dijo al repartidor:
"-Allá en el pueblo, mi suegro era un "Influencer" de verdad, con liderazgo regional, no como hoy se dicen muchos que la verdad ni gracia tienen, y ni liderazgo. 
Una vez, en una reunión regional, varios rancheros se estaban quejando de que en su región había muchas tierras cultivables, pero poca agua disponible. Y en cambio, varios jóvenes campesinos decían que en la región cercana a ellos, había más agua, pero pocas tierras disponibles, y además estaban a cargo de otros ejidatarios mas al Norte.
A eso, mi suegro les dijo, usando su potente y autoritaria vozarrón:
"-¡Pos eso tiene solución jóvenes; veo entre ustedes a varios ingenieros y técnicos agrícolas..."
"-¿Y cuál es esa solución, Don...?"
"-Pos deben ustedes saber'n que si se moviera un poco, un poquito, un grado la inclinación del planeta Tierra, esas abundancias ocurrirían en nuestra región tan necesitada..."
Con la boca abierta y con gran asombro, los jóvenes agricultores movieron afirmativamente la cabeza, y se miraban unos a otros. Entonces, uno de los jóvenes se adelantó y le preguntó:
"-¿Y cómo haríamos nosotros, éso, Don...?"
"-¡Ah pos éso...! ¿Eh...? Pos yo ya les dí la idea. Ahora ustedes deben de encargarse de lo demás; no quieran todo ya hecho, jóvenes..."

Entro a la tienda y escucho a la "Seño" platicando muy animadamente con la criadita de la casa rica de la vuelta. Le pregunta la "Seño":
"-¡Oyes muchacha, dijistes que ya te ibas a casar... ¿Pos qué pasó pues...?"
"-No me he casado todavía "Seño", pos porque he tenido una ligera diferencia de opiniones con mi novio..."
"-¡Ándale...! ¿Y cuál diferencia de opiniones es esa, chamaca...?"
"-¡Ah...! Pos que yo me quiero casar con una boda sencilla y discreta, "Seño"... Y mi novio, pos simplemente no se quiere casar de ninguna forma, "Seño"..."
"-¡Ay muchacha, criatura...! Pos sí que es una ligera diferencia de opiniones..."