Día de Muertos, 2 de Noviembre:
En aquella pequeña mesa, decorada con papel picado, había velas y veladoras, había chocolate, platitos con guisados, con mole, había una calabaza, frutas y una copita de aguardiente.
Parado frente a esa tradicional ofrenda, el hombre recordaba a su esposa, mientras la nostalgia le daba pequeños mordiscos en el alma:
"- Te extraño mucho mi Amor. Quisiera poder hablar contigo una vez y muchas veces más, abrazarte, repetirte mil veces que fuiste el Amor de mi Vida. Quisiera poder darte un último beso, uno que dure para siempre, que dure para una eternidad. Te extraño tanto..."
De pronto, en medio de la noche, la puerta se abrió y una muy guapa mujer, elegantemente vestida, entró a paso lento y delicado. El hombre la miró acercarse y pararse frente a él, sonriéndole con dulzura y mirándolo con verdadera compasión:
"- Ella también te extraña querido, y lo sabes..." -Le explicó La Catrina, La Muerte, y le añadió-.
"- Ahora debemos volver, el tiempo permitido se ha terminado; puedes darle una última probadita a la comida, tómate la copita de aguardiente, porque no regresaremos hasta el próximo Día de Muertos..."
"Servicios Forenses"
Saciadas sus bajas pasiones, sus sucios impulsos, sus inmorales deseos, sus oscuras pasiones, el anciano velador de aquél vetusto edificio terminó su último recorrido, y apuró sus pasos para recoger sus miserables pertenencias.
Afuera, ya casi amanecía el Lunes, y ya pronto llegarían los empleados de La Morgue, y por ningún motivo quería ser descubierto adentro, en el área de "Servicios Forenses".
Un último vistazo a que todo estuviera en orden, y como era su costumbre después de su trabajo de fin de semana, murmuro:
Un último vistazo a que todo estuviera en orden, y como era su costumbre después de su trabajo de fin de semana, murmuro:
"- ¡Elvis ha dejado el edificio...!"
Encontrar un Tesoro:
Estaba cavando un hoyo en nuestro terreno detrás de nuestra casa, y escarbando la dura tierra, cuando de pronto me encontré una antigua caja de madera con muchas monedas de oro adentro.
De improviso quería yo ir corriendo a casa a contárselo a mi marido; pero entonces recordé la razón del por qué estaba yo cavando un hoyo, en nuestro terreno, detrás de nuestra casa...
Una mala noticia:
Un médico le dice a su paciente:
"- Señor, le tengo una noticia buena, y una noticia mala..."
"- Doc, por favor dígame primero la buena noticia..."
"- Llegaron al fin sus estudios médicos extraviados, así fue como me dí cuenta de que le quedan tres días de vida..."
"- ¿Y esa es la noticia buena...?" Bueno, por favor ahora dígame la noticia mala..."
"- Tengo ya casi tres días buscándolo para informarle de ésto..."
Oyes "Siri":
Bromeando en medio de una reunión con varios amigos y amigas, se me ocurrió preguntarle a "Siri":
"- Oyes "Siri": ¿A por qué yo sigo soltero...?"
Y mi IPhone activó la cámara frontal y me tomó una "selfie" y se la envió a todos mis contactos...
Macabra indecisión:
Esa tarde de otoño, y por última vez, el parque estaba lleno de niñitos que jugaban en el arenero, en el cuidado césped, en las canchas deportivas y en los juegos mecánicos que allí había.
En una banca ví a un hombre sentado, muy atento a los niñitos. Despaché a mi hijita a jugar y me senté junto a ese hombre:
"- Hola, hola; ¿Cuál de ellos es el tuyo...?"
"- Aún no me decido..." -Murmuró...-.
Automáticamente me incorporé de la banca y me volteé buscando a alguna otra persona para... para... para decirle lo que el misterioso hombre me susurró...
No había nadie cerca, me dí vuelta en redondo para enfrentar al sujeto y... junto a mí no había nadie... a la escasa luz del ocaso, el tipo simplemente se esfumó entre las sombras de la oscuridad que llegaba.
Busqué a mi hija y nos fuimos del parque, mientras le mentía por una urgencia inexistente.
Al día siguiente estalló el horror. En las noticias estaba la nota que tanto me temía y que no me dejó dormir tranquilo por mucho tiempo... un niño había desaparecido del parque, esa tarde de otoño.
Ninguna señal, ninguna pista, la policía estaba investigando, buscando cámaras de vigilancia cercanas, buscando testigos... yo me autoanalicé pero no recordaba las facciones del sujeto aquél, eran completamente comunes, diáfanas, nada diferente o único o especial, nada...
Ahora el parque luce abandonado, descuidado, solo...
Una última voluntad:
Enfrente de las autoridades penales y ante los testigos, el sacerdote le pregunta al condenado a la "Silla Eléctrica":
"- ¿Tienes alguna última petición que hacerme, hijo mío...? Creo que si podría atendértela"
"- Si Padre, estoy muy nervioso... ¿Puede por favor tomarme de la mano mientras ocurre el evento...?"
Humor Negro:
"- Papá: ¿Qué cosa es el "Humor Negro"...?"
"- Pues mira, ¿Ves a ese manco de allá...? Dile que aplauda..."
"- Papá, pero si soy ciego y él está manco..."
"- Pues exactamente éso es el "Humor Negro"..."
"Boda Macabra" del poeta venezolano Carlos Borges (1867 - 1953):
...Oye la historia que contóme un día
el viejo enterrador de la comarca:
Era un amante a quien por suerte impía
su dulce bien le arrebató la Parca.
el viejo enterrador de la comarca:
Era un amante a quien por suerte impía
su dulce bien le arrebató la Parca.
Todas las noches iba al cementerio
a visitar la tumba de la hermosa;
la gente murmuraba con misterio:
«es un muerto escapado de la fosa»
En una noche horrenda hizo pedazos
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra y se llevó en sus brazos
el rígido esqueleto de su amada.
el mármol de la tumba abandonada,
cavó la tierra y se llevó en sus brazos
el rígido esqueleto de su amada.
Y allá, en su triste habitación sombría,
de un cirio fúnebre a la llama incierta
sentó a su lado la osamenta fría,
y celebró sus bodas con la muerta.
de un cirio fúnebre a la llama incierta
sentó a su lado la osamenta fría,
y celebró sus bodas con la muerta.
La horrible boca la cubrió de besos,
el yerto cráneo coronó de flores,
ató con cintas sus desnudos huesos,
y le contó sonriendo sus amores.
el yerto cráneo coronó de flores,
ató con cintas sus desnudos huesos,
y le contó sonriendo sus amores.
Llevó la novia al tálamo mullido,
se acostó junto a ella enamorado,
y para siempre se quedó dormido
al esqueleto rígido abrazado...
se acostó junto a ella enamorado,
y para siempre se quedó dormido
al esqueleto rígido abrazado...
Desaparecidos, una constante mexicana:
Un conocido mío me jura que ésto le pasó, una noche de fines de Octubre, me lo platicó así:
"- Salí tarde de mi trabajo, ya estaba cayendo la noche; yo iba camino a la parada del transporte colectivo que me llevaría del centro de la ciudad a mi casa en un barrio de la periferia. En eso sonó mi celular; sin detenerme y sin mirar la pantalla iluminada, contesté en forma automática:
"- ¿Bueno...?"
"- ¡Por favor señor, llame a mi Apá, me urge hablarle...!" -Me dijo la voz-.
Entonces miré mi pantalla y vi que era una llamada de un número no registrado en mis contactos.
"- ¿Qué cosa...? Te 'equivocastes niño'..." -La voz era de un adolescente-.
"- ¡No, no señor, no...! ¡No me equivoqué...! Por favor busque a mi padre... Por favor..."
Automáticamente colgué la llamada y apuré el paso para cruzar el semáforo de la calle.
De nuevo entró la llamada del mismo número no registrado.
"- ¡Bueno...!" -Contesté, irritado-.
"- ¡Por favor señor no cuelgue...! ¡Por favor busque a mi padre...! ¡Por favor señor...!"
No escuché ningún ruido de fondo que indicara una llamada fraudulenta o de una broma de mal gusto.
"- ¿Otra vez niño...? Te repito que te 'equivocastes', no te conozco ni a tí ni a tu papá... ¿Cómo conseguistes mi teléfono...? ¿Ésto es un fraude o un chiste, o qué carajos...?"
"- ¡No, no señor, no...! Cogí el número al azar... Por favor señor, busque a mi padre, por favor señor me urge hablar con mi Apá..."
"- Y yo te repito que no te conozco... ¿Cómo voy a encontrar a tu padre sin conocerlo...?"
"- Vive cerca de donde estás; vive en la esquina de la calle Juárez y calle 12 número 1206..."
Yo pues, para terminar ya con ésto y, la verdad, algo picado de curiosidad, miré alrededor y ví a un par de calles, un semáforo con un letrero verde enorme que decía "Avenida Benito Juárez". Me dirigí hacia allá y busqué la otra calle y el número. Toqué a la puerta y salió un hombre mayor.
"- Oiga señor... tengo a su hijo en mi teléfono..."
El hombre aquél abrió mucho los ojos y cogió apresuradamente el teléfono y se hizo atrás un paso, con una mano se tapó el otro oído como para escuchar mejor, entre cerró los ojos un largo largo momento y luego, en silencio, me devolvió el teléfono y me miró con los ojos llorosos.
"- No entiendo cómo ha sucedido todo ésto señor, pero le estoy muy agradecido por su esfuerzo por encontrarme. Gracias buen hombre..."
"- ¡No, pos de nada señor...! Sólo dígale a su hijo que deje de llamarme por favor. Yo no los conozco ni a su hijo ni a usted y no quiero quedar en medio de algún lío... Y no sé ni cómo voy a digerir mentalmente todo este asunto..."
"- Seguramente ya no le llamará, señor... Mi hijo fue "levantado" junto con otros tres jóvenes hace algo más de dos años. Y nunca supimos ya nada de ellos, ni las autoridades, ni nadie..."
"- ¿Y entonces que fue lo que le dijo la voz por mi teléfono...?"
"- Pos me dijo, en dónde puedo encontrar sus cuerpos... y que ahora ellos están en un lugar... tranquilo, en paz... que vaya por sus restos y los de sus compañeros, y les demos cristiana sepultura, y que para que ya por fin yo deje de buscarlos..."
Pet Sematary (diría Stephen King):
Un conocido me platicó que en su vecindario sucedió lo siguiente:
Una vecina tenía un conejo que conservaba en una jaula, dentro de su casa.
A veces cuando el calor arreciaba, la señora sacaba la jaula a la sombra de su porche, y al atardecer, metía de nuevo la jaula con el conejo al interior de su domicilio.
Pero un día sucedió algo increíble... Fue una tarde calurosa y luego de un chubasco:
"- Desde mi casa pude ver como la señora sacaba la jaula a su porche. Era algo retirado de mi ventana; así que no pude ver bien el movimiento... Al caer la tarde después de otra ligera llovizna, llegó mi perro muy excitado a mi puerta. Cuando le abrí, vi que el perro estaba sucio de tierra húmeda y en sus fauces traía al conejo de la vecina...
Casi me da un infarto; volteé a ver la casa de la vecina y miré la jaula afuera en su porche. Quizá no estaba en casa y había olvidado meter la jaula. Le quité el cadáver del hocico de mi perro, los llevé a mi baño, limpié a mi perro y al conejo lo lavé muy bien, y lo sequé y, aunque quedó su cuerpo tieso, no se miraban rastros de violencia; lavé perfectamente bien el hocico del perro para no dejar evidencia...
Fui de prisa y lo puse dentro de su jaula...
Al rato miré cómo llegaba a la casa el auto de la familia, y la señora se bajó y fue a ver la jaula. Entonces empezó a gritar como loca, lo que atrajo la atención de los vecinos; y yo mismo me acerqué y le pregunté que qué le pasaba.
Me respondió, pálida y con grandes lágrimas en sus ojos; su maridito también se miraba visiblemente desconcertado:
"- ¡Ay no...! Anoche de repente se nos murió Benito el conejito, así, de repente, y lo sepultamos en el patio trasero de nuestra casa, y ahora apareció en su jaula. No quiero asomarme a mi jardín trasero... ¡AY NO, AY NO...! ¡Me va a dar algo...!"
Amigo imaginario
Una vez, una ex compañera del trabajo me platicó que se tuvo que cambiar de la casa que rentaba; que porque varias niñeras que cuidaron a su hijo de 5 años, no querían volver a esa casa; que porque el niñito jugaba mucho con un "amigo imaginario" que, le decía el niño, vivía en el closet de la recámara del niño.
Pero que el colmo fue cuando por una urgencia, una vez tuvo que pedir un "Uber" y el conductor le dijo muy serio:
"- Yo antes vivía en esa casa... ¿Todavía vive el fantasma de un niñito en el closet...?"
"- Me dijo que el nunca lo vió, ni su esposa, pero que si escuchaban muchos ruidos raros y que su hijo de 4 años siempre lo miraba y siempre jugaba con él..."
"-Se asoman a la ventana..."
Una vez, en una fiesta infantil, mi hijita trajo a una compañerita de su salón y me dijo:
"- Mira Apá, pregúntale a mi amiguita que en dónde vive..."
Yo le seguí la corriente sin imaginarme nada, y le pregunté a la niñita, a la que ni conocía ni conocía a sus padres, y me contestó muy seria:
"- Vivimos detrás de donde era o fue un panteón en la calle Juan Escutia y la Tecnológico..."
Le pregunté que si no les daba miedo vivir tan cerca de ese panteón, y me dijo que de día no les daba miedo, pero que en las noches cuando llovía mucho o hacía mucho viento, personas se asomaban a las ventanas, y que ellos dormían en las recámaras del segundo piso... interesante...
Donación de órganos:
Justo cuando me inyectaban la anestesia antes de mi operación, el encapuchado cirujano se inclinó hacía mí y me susurró:
"- Lo, lo, lo siento muchacho... mi hija necesita un hígado funcional... y tu eres compatible... lo siento joven..."
Regreso a casa:
Con una gran sonrisa en su rostro, el muchacho regresó a casa, después de haber hecho unas compras. Silbaba alegremente, pues había conseguido esos chocolates que tanto le gustaban a su novia.
Metió la llave en la cerradura y luchó un poco para abrir la puerta, cosa que se le hizo raro, pues cuando salió, funcionaba perfectamente; pensó en lubricarla mas tarde.
Pero al abrir la puerta, encontró algo que lo aterró, su novia se encontraba desnuda, tirada en el piso de la sala, con la cara muy golpeada y con moretones y rastros de sangre en todo su cuerpo. Alarmado, soltó las compras y corrió hacia ella con una mueca de desesperación:
"- ¿Quién...? ¿Quién te desató...? ¿Cómo es que te salistes del sótano...? ¿Quién te ayudó...?" -Preguntó a gritos el muchacho-.
Entonces se dirigió a la cocina a buscar el enorme y filoso cuchillo que usaba en sus crímenes. Ese momento lo aprovechó el detective de la policía para salir de las sombras y al mirar que el chico se preparaba para arrojarle el cuchillo, disparó su pistola a corta distancia...
Autopsias, autopsias
La mujer se despertó lentamente, confundida y completamente desorientada. Se sentía como el volver de un denso sueño. Se levantó del piso poco a poco, tratando de recomponer su realidad...
"- ¿En dónde estoy...?" -Le preguntó a los que en silencio le estaban ayudando a incorporarse-.
"- En La Morgue, doctora... ¿Dónde más...? -Le respondió una voz-.
A la doctora se le heló la sangre y el terror le cambió drásticamente su pálido rostro...
"- Pero... ¿Cómo...? ¿Qué es lo que yo hago aquí...?"
"- Pues Autopsias doctora, usted hace Autopsias... Antes de desmayarse, usted iba a hacer la mía..." -Le contestó el tipo que estaba acostado en la plancha quirúrgica...-.
La Fama
"- ¿En serio que eres famosa...?"
"- Si claro, se puede decir que si..." -Le contestó la guapa chica-.
"- ¡Vaya, vaya, mira...! ¡Nunca me había acostado con una chica famosa...!" -Dijo el hombre, mientras se ponía la camisa, y agrego-. "- Y si que eres muy guapa. Y si eres tú tan famosa... ¿Por qué nunca había visto tu rostro de famosa...?"
Antes de llegar la respuesta, el hombre recibió un potente golpe en la cabeza, que lo derribó pesadamente hasta el piso, de su cabeza empezó a brotar un grueso hilo de sangre...
"- Digamos que tengo otro tipo de fama..." -Le respondió la Asesina Serial...


