Vivencias, ocurrencias y cotidianidad en la tiendita de abarrotes de mi esquina:
Muchas cosas se ventilan en el diario discurrir de clientes, proveedores y visitantes en la tiendita de abarrotes de la esquina cercana a mi casa.
Además, hay personajes públicos representativos de la colonia que, periódicamente, pasan al establecimiento a platicar con los dueños. Algunos de ellos son:
Veto el dueño de la Clínica Veterinaria del barrio.
El Policía de la colonia, que tiene asignada la seguridad de la que, hace años, fue un sector muy problemático y peligroso por la cantidad de delincuentes. Hoy ya es un lugar pacífico gracias a la canalización de los arroyos y nuevas construcciones donde antes había lotes baldíos.
Hay un Médico que, aunque ya retirado, consulta a bajo costo, o a veces ni cobra.
El Cartero: encargado de repartir la poca correspondencia que circula hoy en día, la mayoría de ella es la entrega de cuentas pendientes de pago.
La Maestra de Jaimilito, que vive en un fraccionamiento cerrado cerca de la colonia.
Entonces, aquí narro sucesos y pláticas que escucho en mis numerosas visitas al establecimiento:
El Cartero del barrio estaba platicando con la "Seño" de la tienda y con su "Viejo", mientras se comía una gran pieza de pan dulce y se la empujaba con un refresco en botellita de vidrio.
Alcancé a escuchar en parte, cuando les narraba que a veces, se topaba con gente negativa, en su "aparentemente" noble y tranquila tarea, de entregar la correspondencia:
"- Un día, me 'levanté de buenas' (opinó mi esposa...) y empecé a saludar muy amablemente a las personas a las que les entregaba la correspondencia, en sus manos.
Vi a una señora que estaba barriendo el frente de su casa, me acerqué y le dije:
"- ¡Muy buenos días Señora Jiménez...!"
Dejó de barrer, me miró de forma agresiva y muy seria me preguntó:
"- ¿Y cómo carajos sabes mi nombre...?"
"- ¡Huy huy...! Ha de ser a porqué la gente ya no recibe cartas como antes; ahora sólo recibimos cuentas para pagar, desgraciadamente..." -Opinó la "Seño" de la tienda y su "Viejo" lo confirmó, meneando afirmativamente la cabeza-.
El "Poli" de la colonia les platica a la "Seño" de la tienda y a su "Viejo":
"- La otra tarde, ya oscureciendo, venía a mi casa en la patrulla, de esas pocas veces que me la prestan. Entonces, ya en la colonia, miré que me rebasó una camioneta con una señora que se me hizo conocida del barrio; y vi que traía un foco trasero fundido. Me pareció bien el avisarle a la señora para evitarle una multa, así que le prendí la torreta a la patrulla para que se detuviera; pero la señora ni me volteó a ver. Unas calles adelante seguía sin mirar ni atender las luces de la patrulla, así que le prendí la sirena un momento. Me le emparejé, me miró y le indiqué que se detuviera; le dije:
"- Señora... ¿Pos que usté nunca mira los espejos...?"
La señora entonces se miró en su espejo retrovisor, y se acomodó el pelo y me dice, preocupada:
"- ¡Perdón, perdón, perdón oficial...! es de que salí tarde de mi trabajo y ni oportunidad tuve de mirarme al espejo..." -Y se pasó el cepillo por el cabello-.
Me dijo: "- ¡Gracias oficial, gracias...!" y se fué... Ni chance me dió de decirle lo de la luz trasera fundida...
Veto, el veterinario de la colonia platica con la "Seño" de la tienda y con su "Viejo":
"- Hace un par de semanas llevaron a la Veterinaria a un perro de tamaño mediano para 'estética'; para un baño sin corte, porque es un perro de pelo cortito. Usa un collar muy bonito y llamativo y está acostumbrado al baño, es un perro de casa.
Como la encargada de la estética no llegaba, la dueña lo dejó y me dijo que le llamara cuando estuviera listo, que no apuraba para nada.
El perro escogió un rincón semi oscuro y sin ruido a la entrada de la clínica y se durmió muy a gusto.
La encargada vino ya tarde, y lo entregamos casi al anochecer.
Entonces ese perro empezó a venir por las tardes a tomarse una siesta en su lugar preferido y se iba sólo a su casa al anochecer.
Como no molestaba a nadie, lo dejamos hacer su siesta.
Hasta que una vez le pegué un papel a su collar, diciéndole a la dueña lo que el perro hacía. El perro en su siguiente visita traía otro papel con la respuesta:
"- Sabemos lo que hace "Rufo" por las tardes, pero lo dejo ir porque aquí en casa hay muchos niños que lo juegan en exceso, entonces él va con ustedes a tomarse un merecido descanso y respiro lejos de los niños..."
Veto agrega:
"- Sabiendo éso, ya voy a cobrarle el alojamiento a la dueña..."
Entré a la tienda y vi que el Doctor de la colonia tenía muy entretenidos a la "Seño" de la tienda y a su "Viejo", contándoles lo que pasaba en su consultorio. Alcancé a escuchar ésto:
"- ¡No, no, no...! Fíjense en esta anécdota. Resulta que el otro día estaba con una paciente jovencita de 20 añitos, y le pregunté que si se sabía la historia clínica de su familia, para ir detectando algunas enfermedades hereditarias posible, como diabetes, hiper tensión, etc.; es un procedimiento regular en una consulta.
Pues se soltó diciéndome una muy larga lista de enfermedades y padecimientos de sus padres, de los padres de sus padres, de sus hermanos, de los hermanos de sus padres... Y al final y cuando me vió a mí ya muy preocupado, escribe y escribe en su expediente, me dice con toda la calma del mundo:
"- Lo bueno doctor, es que yo soy 'ADOPTADA...' ¿Me lo cree...?"
Todos a carcajadas; y me incluyo yo y dos clientes que escuchamos aquella platica.
Estoy escogiendo algunas verduras y escucho que entra a la tienda la Maestra de Primaria de Jaimilito, el hijito de la "Seño" de la tienda y de su "Viejo". Entra saludando a la "Seño" y mira que Jaimilito está al otro extremo del establecimiento, escuchando con atención algo que un cliente le cuenta a su padre y los tres se carcajean. Entonces Jaimilito se dá cuenta y va a saludar a su Maestra. La Maestra le regresa el saludo y le dice que llegó a la tienda a comprar algunas cosas de camino a su casa. Jaimilito le dice que se va a regresar a donde está su padre, porque el cliente platica 'cosas muy chistosas...'
"- "Seño"... Cuide de lo que escucha Jaimilito aquí con numerosa gente, porque algunas cosas no son para que un niñito las escuche..." -Le dice la profe; la "Seño" la mira sorprendida-.
"- Mire usted "Seño": en el salón y frente a la clase le pregunté a Jaimilito que quien es el "esposo" de la Vaca; y muy seguro me dijo que era "- ¡El Buey...!" Y yo le aclaré que no era 'El Buey' el esposo de la Vaca, que era 'El Toro'. Y muy sorprendido me dijo:
"- ¡Mira tú...! ¡Y yo pensé siempre que 'El Buey' era el esposo de la Vaca y que 'El Toro' era el amante...! ¡Y eso que se supone que yo soy de rancho...!"
"- ¡A caray, a caray...! ¡Ahorita mismo lo platico con mi "Viejo"..."
Entro a la tienda y miro que Carlitos, el borrachín del barrio, le platica a la "Seño" de la tienda, mientras le paga alguna compra:
"- ¡No "Seño", no...! Fíjese usté que cuando éramos chicos, pos éramos muy 'probes'... Comíamos pollo tres días de una semana, y dos días de la siguiente semana..."
"- ¡Hay Carlitos criatura...! Pos entonces no eran tan pobres por comer tanto pollo..."
"- Mire "Seño", yo estoy hablando del mismo pollo, hervido muchas veces... el mismo pollo..."
El 'Poli' del barrio les platica a la "Seño" y a su "Viejo" mientras le cobran su compra:
"- Tengo un compañero muy presumido que se jacta frente a todo el mundo de ser de Camargo: "- ¡De dónde los Hombres son Hombres, y las Mujeres son Mujeres...!"
Así que yo le pregunté:
"- ¿Y tú mi estimado, en cuál lado lograstes acomodarte...?"
Entro al establecimiento y veo, que la joven y guapa Maestra de Jaimilito le estaba platicando algo a la "Seño" de la tienda, mientras le cobra su compra. Escuché parte de la plática:
"- Pues si "Seño", aún no me he repuesto del sustote que me llevé con mi maridito..."
"- A ver, a ver Maestra, platique, platique..."
"- Pues verá "Seño". Ayer mi esposo llegó temprano de su trabajo, cuando yo ya iba de salida, porque íbamos a festejar el cumpleaños de una amiga, tarde de chicas. Me despedí y salí en mi carro; pero a tres cuadras de mi casa, me fijé que me salí sin el celular y, ya se la sabe, me regresé, aunque dí un largo rodeo por calles bloqueadas con obras municipales. Al dar la vuelta de mi esquina, ¡Que veo a una Belleza vestida super elegante, tocando a mi puerta! Y pues me quedé paralizada mirando aquello. Entonces abrió mi esposo la puerta, y ella le dijo con una voz super sensual: "- ¡Hola Guapo...!" Y yo a punto de darme un tramafat, un válgame, un ataque, un infarto... Y en eso se asoma mi vecino de enfrente de mi casa y le grita a todo pulmón: "- ¡Acá Claudia, Acá...! ¡La fiesta va a ser acá enfrente...! ¡Ven acá, no asustes al vecino, maldita sea... Ven acá...!"
Mi maridito me voltea a ver y los dos nos quedamos con la bocota abierta..."
Carcajadas en la tienda de todos los que escuchamos esa anécdota...
Entré al establecimiento y ví que el Doctor Lozano (¡Jah!... pero así se apellida...) les estaba narrando alguna anécdota a la "Seño" de la tienda y a su "Viejo". Alcancé a escuchar algo:
"- Tenía yo un paciente que es 'sonámbulo'; un día llegó a consulta con cara de asustado y sin cita, y pidió entrar a conmigo urgentemente:
"- ¡Doctor, doctor...! Me urge que me atienda ya mi 'sonambulismo'... Antes me despertaba en el baño, en la sala o la cocina; hoy me desperté saliendo de mi casa, con un pie en la calle... Me temo que me vayan a atropellar, o que me asalten o que alguien me haga daño si despierto a media avenida..."
"- Pues yo la pensé un largo momento y tomé un frasco de mi librero, y le dije a mi paciente que pusiera las manos abiertas para darle algo..."
"- Doc: ¿Qué son, pastillas o cápsulas...?"
"- Son tachuelas, póngalas alrededor de su cama antes de dormirse... y luego en la mañana las recoge con éste imán..."
"- ¡Santo remedio...!" -Dijeron en coro los dependientes-.
Beto el boticario estaba comprando cosas en la tienda cuando yo entré, y logré escuchar parte de su plática:
"- Pos sí "Seño", pos sí Don... La Botica es como en su tienda, siempre están sucediendo cosas graciosas y algunas situaciones hasta dramáticas... El otro día llegó una muchachita y me pidió "una prueba de embarazo". Le pregunté que de qué marca, porque hay de muchas compañías, y me contesta con un tono muy dramático:
"- ¡Dáme por favor una de esas que dicen "¡No...!"
Por el cercano Halloween y Noche de Brujas, me acuerdo de esta Historia de Terror que El Poli del barrio les platicó a la "Seño" y a su "Viejo" y a los que estábamos en ese momento en el establecimiento:
"- ¡No, no, no...! Lo peor es lo que me pasó la otra noche que fuí a visitar a mi hermano. Llegué a su casa y él no estaba. Mi sobrina adolescente me dijo que no iba a tardar mucho en regresar, que lo esperara en la sala. Al ratito escuché un gritote terrorífico que salió del segundo piso, de la recámara de mi sobrina. Mi instinto de policía me ganó y subí corriendo a la recámara, abrí la puerta y miré a mi sobrina gritando encima de su cama, con la cara aterrada...
"- ¿Qué pasa, qué sucede...?"
"- ¡Tío... hay algo o alguien en mi closet...! -Me dijo apuntando con un tembloroso dedo índice-.
Abrí la puerta, y con terror encontré acurrucada en un rincón a Mi Sobrina... que me dijo, apuntando con su dedo índice tembloroso...
"- ¡Tío... Hay alguien o algo en mi cama...!"
"- ¡Volteo a ver a su cama... Y justo en ese momento recordé que mi hermano tenía gemelas... yo recordé que tengo sobrinas gemelas..."
"- ¡Casi me hago en los pantalones chamacas vagas malcriadas maldita sea...!"
Las dos sobrinas se estaban orinando de la risa..."
"- ¡Santo Dios...!" -Dijeron a coro la "Seño" y su "Viejo"-.
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