viernes, 1 de noviembre de 2024

Anécdotas con mis niñas, versión 2024

























Así como lo he manifestado otras veces, lo único mejor que tener una Princesita en casa, es tener a dos Princesitas en casa.

Y yo tengo a dos; Con diferente carácter, con diferente personalidad, con diferente perspectiva de Vida, con muchas diferencias pero provenientes de un tronco familiar común.
Sin más preámbulo pues, y dejando que sean muy diferentes, pero a la vez muy cercanas, vamos a las Anécdotas:



Anécdota con Fatimita: ¿Qué voy a ser de grande...?:
Una vez fuimos al kinder al salón de Fátima a presenciar una clase, donde los alumnitos iban a ir disfrazados de lo que querían ser de grandes.
Fatimita quiso su disfraz de Princesa y me dijo que quería ser famosa de grande.
Llegamos y entramos al salón y ya había doctores, enfermeras, deportistas de varias disciplinas, bailarinas, policías, etc.
Luego de varios niños y niñas, le tocó presentarse a una amiguita de Fátima.
Iba disfrazada de Chef y dijo que quería de grande tener un restaurante muy elegante y caro con comida de alta clase y lujo.
Enseguida Fatimita enseñó su disfraz y dijo, modelando:
"-Yo voy a ser o modelo, o actriz, o princesa, para ir muy seguido a cenar al lujoso restaurante de ésta..." -Y con su dedito señaló a su amiguita Chef...



Anécdota con Marianita, ser maestra es un empleo: 
Fuí por las niñas al kinder y la maestra de Marianita, entre risas me platicó lo que sucedió en el salón. Dice la maestra que ese día llevaba zapatos nuevos a clase y que Marianita los descubrió y que le preguntó que quien se los había comprado "los tan bonitos zapatos..."
Que si sus papás le habían comprado los zapatos o eran regalo de alguien o qué.
La maestra respondió que claro que ella misma se los había comprado. 
Marianita y otros niños que se habían acercado al chisme le preguntaron que de donde había obtenido el dinero, que si era rica o cómo.
La maestra les tuvo que explicar que ser maestra era un trabajo y le pagaban por éso.
Muchos niños con caritas de asombro se acercaron a la bolita para enterarse del chisme de que a la maestra le pagaban por ir a la escuela para estar con ellos...
De risa loca la ingenuidad de los parvulitos...



Anécdota con Fátima, el Cura novato: 
Fatimita iba a hacer su "Primera Comunión".
Estábamos afuera de la iglesia, esperando al Sacerdote, quien les iba a dar una plática a los niños y a los padres acompañantes.
En eso, el Cura se acerca a nosotros, es un joven nuevo en la parroquia, recién ordenado según nos dijeron; él nos dice que debe ir más tarde a visitar a unos enfermos al Hospital del ISSSTE, distante unas seis cuadras de la iglesia. Le expliqué en donde estaba el hospital y cómo llegar de dos formas diferentes, si iba a ir a pie o en carro, pero el Padre batalló mucho para orientarse por ser nuevo en el barrio. Al fin, el sacristán se desesperó y dijo que él lo iba a acompañar para llegar al lugar sin problemas, porque ya era hora de pasar al salón para que  diera la anunciada plática; le pregunté que de qué tema iba a ser la plática y muy horondo me dice: 
"-Mi plática se llama "Sobre cómo yo puedo guiar a los jóvenes por el camino para llegar al Cielo"..."
Fatimita murmura, dirigiéndose a sus compañeritas:
"-¡Uh, hu, hu...! Bonita plática, no entendió ni cómo llegar al ISSSTE aquí a la vuelta..."



Anécdota con Mariana Agricultura familiar: 
Su "Abue" doña Socorrito tenía algunas plantas en macetas en el porche de la casa. Un día estaba sembrando algunas semillitas de tomates en la húmeda tierra de una nueva maceta. Marianita, mientras se comía una rebanada de pan con mermelada, la estaba observando. Le pidió a su Abue que le enseñara aquellas pequeñas semillitas que estaba tomando directamente de un rojo tomate. Doña Soco abrió la mano para que Marianita las viera; y asombrada le dijo:
"-¡Abue, abue...! ¿A poco esas semillitas tan chiquitas dan los tomates tan grandes, gordos y bonitos...?"
Doña Soco le dijo que sí, que hasta los pinos enormes de la calle venían de una pequeña semillita.
Entonces Marianita arrancó de su rebanada varias semillitas del pan "multigrano" que se estaba comiendo y se las dió a su Abue y le dijo:
"-¡Toma Abue...! Hay que sembrar pan... No se cómo no se le había ocurrido a alguien..."
Yo salí cuando escuché las carcajadas de doña Soco y entre sus risas, me contó del Gran Descubrimiento de Marianita.



Anécdota con Fatimita: La Niñita de Papi: 
Bueno, no precisamente de Fátima, sino más bien de Don Pancho, el padre de Vero mi esposa.
Resulta que en una ocasión, cuando Fatimita tenía como 4 meses, en familia asistimos a una reunión y, ya muy tarde y lloviendo, resolvimos quedarnos a dormir en casa de los suegros. Nos acomodamos, había dos camas disponibles: en una se acostó Vero con Arturito y en la otra yo con Fatimita para que Vero descansara y durmiera bien esa noche, se durmieron muy pronto Vero y Arturito.
Antes de quedarme yo dormido, escuché que doña Socorrito le dijo a don Pancho que, como hacía frío, le llevara una cobija extra, diciéndole: 
"-Toma, pónsela a "La Nenita" para que se cubra bien..."
Me hice el dormido para dejar hacer a don Pancho la labor encargada.
Don Pancho entró a la recámara y fué directamente a cubrir con la cobija extra a Vero ya dormida, y luego salió sin hacer ruido.
Comprendí con esto que, para un Padre, "La Nenita" será siempre y en todo momento, su hijita. "La Nenita de Papá" fue la prioridad...
Fátima "La Otra Nenita", estaba bien calientita conmigo...



Anécdota con Marianita: Angelito con Síndrome de Down: 
Cuando estaba en el kinder, Marianita tenía una compañerita con Síndrome de Down. Melissa. 
Un fin de semana, Marianita trajo una invitación de Melissa para partir pastel el Sábado por la tarde en su casa, y, decía, que podía Fátima acompañarla.
Aunque no decía "Fiesta", supusimos que lo era.
"Arreglamos" a las niñas y las llevé a casa de Melissa, con regalos de Cumpleaños. 
Cuando fuí por ellas, me fijé que no veía a otras niñas invitadas.
Marianita me platicó que Melissa sólo había invitado a las dos y a nadie más del kinder. Estuvieron sus papás, unas primas y ellas dos. Le cantaron "Las Mañanitas", Melissa sopló las velas, partió el pastel, abrieron los regalos mientras comían sándwiches de canapés, luego jugaron en el jardín con un perrito en el zacatito y todas muy felices.
Ya luego en el kinder, la mamá de Melissa me platicó que su hijita sólo quiso invitar a mis niñas en el kinder. 
"-Porque ellas siempre la trataban muy bien en la escuela... y otras niñas a veces no..."
Y la mamá le respetó la decisión a su hija Melissa... La felicité por éso...



Anécdota con Fatimita: Otorrinolaringología: 
Un día, cuando fuí por las niñas al kinder, Fatimita me dijo que le dolía mucho la garganta y la toqué y tenía fiebre.
La llevé a la doctora "Otorrinolaringóloga".
La doctora le dijo que abriera mucho mucho su boca para poder revisarla con su lamparita.
Fatimita le dijo que no era necesario, que su Apá tenía una lamparita en casa y ella ya se había examinado y que se vió unas bolitas grandes y blancas en su garganta detrás de su campanita, que sólo le diera medicina.
La doctora se asombró de la niña y, bromeando, le preguntó, fingiendo la voz:
"-¿Y quién le dió permiso de auto examinarse las anginas, "Señorita lista..."
Y Fátima muy seria y haciendo gestos por el dolor de garganta le dijo:
"-Pos es mi garganta y tengo derecho a mirarla y revisarla cuando me sienta enfermita, doctora... anda, dame medicina por favor...
La doctora estaba aguantándose la risa, pero yo si le dije a Fatimita que dejara a la doctora hacer su trabajo...
La doctora al terminar la revisión y tomarle la temperatura con una cinta de colores en la frente, le dijo que tenía razón Fatimita; le hizo una receta y además le dió media bolsita de paletitas que tenía en su escritorio.
"-Agradable la doctora Apá..." -Me dijo cuando salimos del consultorio.
La doctora nos despidió con una gran sonrisa y con su excelente buen humor...



Anécdota con Marianita: Se acabó la paciencia: 
Un día que fui al kinder por las niñas, estábamos esperando a que saliera Fatimita de su salón. Entonces Marianita se le quedó viendo "feo" a su maestra, que en ese momento pasaba enfrente de nosotros. Yo me fijé en éso y le pregunté que por qué hacía ella ese gesto, si Marianita quería mucho a su maestra...
"-Pos porque hoy, a la maestra se le acabaron las palabras..." -Me dijo muy seria y yo, sorprendido, le pregunté que por qué lo decía...
"-¡Pos porque hoy nos gritó...! ¡Se le acabaron las palabras...! ¡Lo que nunca Apá...!"
"-¡Ah...!" -Sólo pude decir...



Anécdota con Fatimita: Guardianes ecológicos escolares: 
Un día íbamos a entrar a una tienda en el centro.
Una señora bien vestida y encopetada que iba saliendo, tiró al piso un papel arrugado al piso. Fatimita lo recogió, se le acerco y le dijo:
"-¡Tenga señora, se le cayó éste papel...!
Arrugando mucho la nariz, la señora copetona le dijo:
"-¡Pues no niña...!. ¡No se me cayó..."
"-¡Ah! ¡Entonces estás tirando basura al piso a "Propórcito...!
La señora, roja de la cara y torciendo aún más la nariz, dice, mohína:
"-¡Dáme eso acá, niñita lista...!" -Y tomó el papel arrugado de marras y lo puso en el cesto de la basura que estaba a un metro de distancia...
"-Te ganastes un conote de nieve, mi Amor..." -Le dije-.



Anécdota con Marianita (la Hermanita menor...): 
Un día andábamos en el centro comercial, en el área de comidas y estábamos comiendo gorditas y taquitos y escuchando cantar a Manuelito Solís. Fátima nos dijo que terminando fuéramos a ver la ropa.
Entonces Marianita me dice muy contenta:
"-¡Apá...! ¡Fátima me quiere mucho mucho...!"
"-Si mi Amor, ya lo sé..." -Le dije, y noté que Fatimita se estaba sonriendo maliciosamente-.
Así que le pregunté a Marianita que por qué decía eso y me responde:
"-Dice ella que quiere mucho a su hermanita menor, que me va a dar toda su ropita y que tú le vas a comprar otra nueva y que cuando yo crezca, otra vez me regala su ropita y tú le compras nueva y así... ¡Me quiere mucho mucho Apá...!"
"-¡Ay Fatimita...!" -Le digo-.



Anécdota con Fatimita: "Economía Infantil":
Ví que Fatimita se fijaba cuando en la compra en la tienda de doña "Trini", me devolvían monedas que yo guardaba en una bolsita (era el cambio, por supuesto...). Un día llegamos a la tienda de Saúl, frente a la iglesia y la compra fué el importe de un billete completo y no me dieron monedas, además tuve que sacar algunas monedas de la bolsita para completar.
Fatimita, sorprendida y enojada, dijo en voz alta (voz alta con su vocecita que tenía):
"-¡Apá...! ¡Mejor vámonos a la tienda de doña "Trini" Apá...! ¡Allá te dan monedas y aquí tu tienes que darles tus monedas al señor...!
Tuve que explicarle a Saúl de a cómo iba la cosa en la fallida "Economía Infantil..."




sábado, 31 de agosto de 2024

La "Seño" de la tienda, de vuelta a clases


















La "Seño" de la tienda llevando a la escuela a Jaimilito su hijito y a la sobrina de la tía Juana...

¿Es el retorno a clases motivo de estrés familiar o celebración con júbilo incluido?
Yo ya no tengo hijos de edad escolar, pero los tuve, y cuatro, y siempre fue, afortunadamente, la segunda opción. El júbilo incluído y como estrés, sólo el aspecto económico del gasto extra.
Entiendo que para algunos niños se les dificulte el retorno escolar; se dice pronto cuatro niños juntos en la escuela, pero cuatro es un universo de opiniones a nivel familiar.
El niñito Jaimilito, el hijo de la "Seño" de la tienda, visiblemente nos presenta problemas con su período escolar, para aquellos que vivimos a diario el mundillo del establecimiento comercial (el changarro, pues) a donde acudimos diferentes personas.
Yo cada que voy a comprar cualquier cosa, abro bien mis oídos a escuchar lo que ahí acontece y luego vengo a éste medio de comunicación, para platicarlo.
Dichos y hechos que yo oigo y veo en el diario ir a la tienda de la "Seño":

Jaimilito el hijito de la 
"Seño" de la tienda regresa de la escuela y, como siempre, mal entra al establecimiento y de mala gana avienta su mochila a cualquier rincón y nos exhibe su pésimo humor.
La 
"Seño" despacha a una clienta y, aprovechando que solo estoy yo como cliente en la tienda (escogiendo unos limones), se acerca junto a su "Viejo" para hablar con su hijito:
"-¿Qué pasa mijo...? ¿A cómo te fue en la escuela hoy...? Recién estás empezando un nuevo año escolar...! -La "Seño" es quien primero le habla y luego su "Viejo" también-.
"-Este citatorio que me das de tu maestra... ¿A por qué te lo dió tu Profe...?
"-Mi maestra me dice que me invento palabras que no existen, que necesito más atención..." -Les comenta Jaimilito, con la cabeza agachada-.
"-¡Pero qué 'estupidencia' de la 'profesoracilla' ésa por Dios, mijo..." -Estalla el "Viejo" de la "Seño" de la tienda; y continúa-. 
"-Bueno, tú en 'tranquilización' mijo, 'tranquilidación', voy a buscar con ella una 'solucionidad' a ésto, ya verás... ¡Por Dios, qué gran 'injustificacionalidad'...!"
La "Seño" se le queda viendo a su "Viejo" con los ojotes y la boca bien abiertos...

La "Seño" de la tienda le pregunta a una niñita que, de regreso de la escuela, carga una enorme mochila a la espalda:
"-Hola mija. Oyes mija: ¿Cómo te va de regreso a la escuela...?"
"-Pos bien "Seño", aunque ni Amá se la vé apurada en la tortillería ahora que mi tía no esta..."
"-¡Oyes mija es cierto...! ¿Y tu tía Juana a dónde anda...? Hace rato que no la miro"
"-Pos mi tía Juana se fue a Tijuana, a buscar a Dios... asegún nos dijo "Seño" y no es broma..."
"-¡Cómo que se fue a Tijuana mija...! ¿Y eso mija...?"
"-Pos es que el pastor le dijo que: "-¡Hija mía, Dios está en tí, Juana...!" Y pos allí va mi tía Juana a Tijuana... bueno "Seño"... éso nos dijo..."
Los que escuchamos éso en la tienda, nos quedamos con la boca abierta, como la "Seño"...

Ya para cerrar el changarro, un cliente mayor de edad que está pagando en la caja, le dice a Jaimilito, el hijito de la "Seño" de la tienda:
"-Mira niñito, ya vete a dormir que mañana tienes que ir a la escuela...!
"-¡Achis, achis, achis don! ¿Y a por qué quieres que me vaya a dormir pues...?"
"-¡Ah mijo...! Pos porque tienes una 'cara de sueño' que no puedes con ella..."
"-¡Ah pos tu tienes una 'cara de chango' que no puedes con ella y no te estoy mandando a la selva...!"
"-¡Hey hey Jaimilito...! ¡"Viejo" ven acá a calmar a tu hijo que yo estoy ocupada...!"
Los pocos clientes que estabamos en la tienda, aguantamos la risa...

El repartidor de Kellog's, mientras acomoda los cereales, le platica a Jaimilito (que se está saboreando un platón de cereal Choco- Krispis), y a la "Seño" de la tienda:
"-¡A ver, a ver, mijo Jaimilito...! ¿Qué crees que pasó en la fábrica de Kellog's...?"
"-¡Platica, platica Ro-trigo...!"
"-¡Pos que en la fábrica de cereales ha habido un accidente mijo...!"
"-¡Valgame Ro-trigo...! ¿Qué fue lo que pasó Ro-trigo...?"
"-Pos hay tienes tú que 'Chocó-Krispis, y se golpeó en Zu-carita..."
Jaimilito si se torció a carcajadas... vamos, es un niñito...

Una joven 'Fit' le estaba platicando a la "Seño" de la tienda que en el GYM donde es instructora, falleció uno de los muchachos instructores "Por culpa de los Esteroides".
Jaimilito el hijito de edad escolar de la "Seño" de la tienda, estaba escuchando, y muy seguro, opinó:
"-Justo lo mismo les pasó a los Dinosaurios..." -Y pasó a retirarse al interior de su casa-.
"-¡Hey, hey mijo, mijo...! ¡Ven aquí que no te entendimos...! ¡Ven para acá de inmediato...!"
Varios de los clientes que estábamos presentes nos torcíamos de la risa, y la "Seño" y la chica "Fit" nomás se nos quedaban viendo... y dijeron en coro: 
"-¡Expliquen el chistecito Carajo...!, ¡No entendimos"

Jaimilito estaba haciendo la tarea junto a la caja donde la "Seño" de la tienda cobra la mercancía:
"-A ver Amá... ¿Sabes tú a por qué uno sabe que los 'Mariscos' vienen del Mar...?"
"-¡A caray... no mijo, ni idea..."
"-Porque pos si vinieran de Francia, serían 'Franciscos'..."
"-¡Mmmmh, dijo la muda...!"

"-¡No "Seño" No...!" -Le platíca una clienta a la "Seño" de la tienda, mientras paga su mercancía-. "-¡Sí, sí estoy muy preocupada porque a 'Mija' la adolescente ya le está cambiando la voz...!"
"-¡Doña, doña...! ¿Cómo cree...? A las chamacas no les cambia la voz, sólo a los muchachos..."
"-Pos a 'Mija' sí, "Seño". Antes a todo decía que 'No' a los chicos... Y ahora ya está empezando a decirles que 'Sí' a todo, a cualquier mocoso..."

Pagando mercancías en la caja, la clienta le platíca a la "Seño" de la tienda:
"-Pos sí "Seño", estamos cumpliendo 3 años de casados y yo sigo subiendo de peso, no he podido bajar unos kilitos..."
"-¡Ah doñita...! O séa que usté cree que por el matrimonio, sube de peso en lugar de bajar...?"
"-¡Exacto "Seño"! Y es que una de soltera llegaba a casa, veía lo que había en el refri, y mejor se iba una a la cama. Ahora de casada "Seño", llegas a la casa, miras lo que hay en la cama, y mejor te vas al refri..."
"-¡No pos sí, doñita..."

El Poli del barrio les estaba platicando sus 'Poli aventuras' a la "Seño" de la tienda y a su "Viejo":
"-Yo estaba muy tranquilo en el puesto del 'guerito', frente a la iglesia, y de pronto llegó corriendo un niñito gritándome: 
"-¡Señor don Poli, Señor don Poli...! ¡Aquí a la vuelta del parque hay una pelea campal hace ya casi media hora...!"
Y yo pidiendo refuerzos por radio... y luego le reclamo al niño: "-¿Y desde hace media hora...? ¿Y a por qué no me avisastes antes, chamaco...?" -Contesta el niño, resollando: "-¡Ah don Poli..." Pos porque hace media hora, mi Apá iba ganando y ahora ya no...!

Cuanto llegué a pagar a la caja, escuché que una clienta le platicaba a la "Seño" de la tienda:
"-¡Si viera usté qué bonita la novia de la boda a la que fuimos el pasado fin de semana "Seño"! ¡No "Seño" no...! muy linda; esa chamaca sacó la belleza de su papá..."
"-¡Cómo que sacó la belleza de su papá..." Doña, quiere decir usté que la belleza la sacó de su mamá... ¿Qué no...?"
"-¡Que no, "Seño", la belleza la sacó del papá, es que el papá es un famoso Cirujano Plástico..."

"-¡No Amá, No...! Yo creo que la maestra trae algo contra mí..."
Así le dijo Jaimilito a su madre la "Seño" de la tienda.
"-¿Y a por qué dices eso Jaimilito mijo...? Explícate..."
"-'Ira' Amá, la maestra escribió en el pizarrón:
"Tube una mala noche"
Y luego nos preguntó: "¡A ver niños, díganme qué error cometí en esa oración..."
Yo de inmediato levanté la mano y respondí:
"-¡Maestra! Su error fué que no escogió bien a su pareja..."
"-¡Y la maestra se enojó...!" -Dijeron en coro madre e hijo...-.

Jaimilito, el hijo de la "Seño" de la tienda entra al establecimiento de regreso de la escuela; al parecer de mal humor por la cara que se trae y porque avienta su mochila a un rincón.
"-¿Pos qué pasó criatura del Señor...?" -Le pregunta su madre-. "-¿Cómo te fue...? ¿Aprendistes muchas cosas hoy en clase...?"
"-¡Pos parece ser que no nos enseñan las suficientes cosas, Amá...! ¡Siempre nos hacen regresar al día siguiente..."

La clienta le platíca a la "Seño" de la tienda, mientras paga su mercancía:
"-¡No "Seño" no..." Y yo como madre trabajadora "Seño", yo si me vengué del malcriado de mijo, porque se burló cruelmente que en fechas festivas yo si tenga que salir a trabajar "Seño", y él se pueda quedar en casa pegado al cell o a la TV, "Seño"..."
"-¡Ah mira tú...! Doña: ¿Y a cómo fue que se vengó doña...?"
Contesta la clienta, guiñando un ojo adornado con una enorme pestaña, y bajando la voz:
"-Pos antes de salirme en la mañana rumbo a mi trabajo "Seño"... le cambié la contraseña del  WiFi... "Seño"... ¡Que se friegue..."

La "Seño" de la tienda le estaba platicando a su "Viejo", mientras cobraba en la caja:
"-¡Te digo "Viejo" que ésta juventú está perdída perdída, perdída...!
"-¡A ver, a ver...! Platíca en que te basas para decir lo que tan segura dices..."
"-Pos ya ves que tuve que ir a la oficina del Registro Civil por lo del Acta de Nacimiento de Jaimilito, pues justo enseguidita había un casamiento de un par de jovencitos con cara de asustados, yo creo que los papás allí presentes, los llevaron a las fuerzas al casamiento. La jueza le pregunta al jovencito:
"-¡Miguel Ángel: ¿Aceptas como tu esposa a Nicol Fernanda...?"
El chamaco voltéa a ver a la muchachita y le pregunta sorprendido:
"-¿La neta te llamas Fernanda...?"
Todos los presentes, parientes y no parientes, nos quedamos con la bocota abierta...

Mientras le cobra en la caja, la "Seño" de la tienda le pregunta al cliente adulto mayor:
"-Que lo operaron don, me platicó su sobrinita... ¿Y a cómo siguió, don...?"
"-Pos yo ya me siento bien "Seño", aunque no se me refleje mucho en mi cara, dice mi "Vieja". Pero el méndigo doctor si me fregó..."
"-¡Ah mire usté, pos qué le dijo el tal médico...?"
"-Pos me indicó muy serio: "-Señor mío, le voy a pedir que No fume, que No tome alcohol, que No salga con mujeres, que no se desvele con los amigotes... Y yo pos de inmediato le pregunté:
"-¿Y todos esos impedimentos hasta cuándo Doc...?"
Y me respondió muy serio:
"-Señor mío, pos hasta que acabe de pagarme la operación y el tratamiento post operación..."

Al siguiente día que fui a la tienda, vi que estaba la esposa del señor que platicaba de su reciente operación con la "Seño", quien le preguntó que si fue cierto que el don si estuvo muy grave, al borde de la muerte.
"-La verdad si, "Seño". -mi marido si estuvo grave, pero también se puso muy insoportable. Fíjese usté que antes de la operación, me dijo, me hizo pometerle que si se moría, yo regalara, vendiera o tirara todas sus cosas personales, que porque 'no soportaría' que si yo me casara de nuevo, las usara otro 'imbécil'..."
"-¿Y usted qué le contestó, doña...?"
"-¡Ah...! Pos yo le contesté... ¿Y qué te hace pensar que yo me casaré con 'otro imbécil'...?"



jueves, 29 de agosto de 2024

Página de Microrrelatos en Facebook Parte 2













Va la segunda parte de mis publicaciones en el Grupo de Facebook de Microrrelatos de todo tipo:

¿A dónde va uno cuando no quieres estar en ninguna parte?
A dónde...
...A uno mismo. Al centro de uno mismo. Justo allí. A buscar el encuentro con uno mismo.
Después de mucho vivírlo, sabemos que es bueno desconectarse, obvio si se sabe el camino de regreso...
Muchos caminos tiene la Vida, y en todas las seis direcciones: a la derecha, a la izquierda, hacia adelante, hacia atrás, para arriba y para abajo...
A menudo hay que ir a dónde La Música, a dónde La Literatura, a dónde La Escritura, a dónde El Dibujo, o a la instrospección...
Ten por seguro que al regreso, vas a volver enriquecido...

Gatitos...
Los estados de la materia son cuatro: líquido, sólido, gaseoso y Gato.
El Gato es un estado especial de la materia; si bien caben las dudas:
¿Es materia ésta voluptuosa contorsión?
¿No viene del cielo ésta manera de dormir?
Y este silencio, ¿acaso no procede de un lugar sin tiempo?
Cuando el espíritu juega a ser materia, entonces se convierte en Gato...
Original de: Darío Jaramillo Agudelo.


 





















Fama secreta
"-¿En serio eres famosa?"
"-Sí, se puede decir que sí lo soy..."
"-¡Vaya, vaya, vaya...! ¡Nunca me había acostado con una famosa...! -Dijo el tipo, mientras se ponía la camisa-.
"-Y sí que eres muy guapa... Y si tú eres famosa: ¿Por qué nunca había visto tu rostro...?
Antes de llegar la respuesta, el hombre recibió un potente golpe en la cabeza...
"-Digamos que tengo otro tipo de fama..." -Respondió la asesina en serie...

Primer Contacto
Humano: ¡Fallamos, fallamos como especie! El Planeta Tierra está muriendo y nosotros somos incapaces de salvarlo...
Alienígena: El Planeta Tierra se restaurará a si mismo. Ya lo ha hecho antes. Tu especie no...

Historia 'antiludiviana'
La Historia de la Humanidad cuenta que El Hombre cazaba animales de cuatro metros de alto y peso de tres toneladas. Y La Historia de éstos tiempos contará que ahora ese Hombre le tiene miedo y terror a una fierecilla de 1.53 metros...

La máquina del tiempo
Construí una máquina del tiempo y la usé para viajar al pasado y así ir matando a los tiranos y dictadores conocidos desde ayer a décadas pasadas.
Pero cuando regresé al presente y revisé todos los libros de Historia desde ayer a décadas pasadas, lo único que cambió fueron los nombres de los tiranos y dictadores que han asolado al mundo desde ayer a décadas pasadas...
El Destino Fatal de la Humanidad está escrito desde antes y para siempre.
El Destino Fatal de la Humanidad es la Extinción inevitable, sólo cambian los nombres de los ejecutores...

El gran cazador de leones
Cuentan los rancheros que un puma muy grande y feroz estaba diezmando el ganado tan valioso en esa apartada serranía.
Además, los rancheros tenían miedo de enfrentarse al puma que, narraban, era muy astuto y posiblemente había adquirido ya el gusto por la carne humana como su alimento.
Debido a que nada de eso podrían probar, no consiguieron ayuda de las autoridades. Tendrían que resolver el problema por ellos mismos.
Investigaron y consultaron por todos lados y dieron con un famoso cazador; el anuncio decía que tenía experiencia en caza de leones africanos y otras bestias depredadoras.
Lo llamaron y cuando llegó a la serranía, le platicaron todo lo que sabían del feroz puma.
El cazador escuchó todo con un puño sosteniendo su recia quijada remarcada por una barba de tonos azles, barba masculina de días; eso le daba aires de héroe y le permitía elevar el costo a su antojo.
El intrépido cazador estuvo pensando un plan de acción, estuvo revisando el terreno y los sitios donde había atacado el feroz puma.
Al fin avisó que tenía ya bien planeado su accionar. Del ganado victimado, escogió una cabeza de vaca y la piel completa del lomo vacuno para atraer al feroz felino y así poder dispararle de cerca y asegurar su caza.
Apenas asomó el Sol, salió el famoso cazador dentro de su disfraz completo de vaca gorda y saludable.
Al empezar a caer la tarde, los rancheros vieron a la distancia que el cazador venía de regreso. Asombrados miraron que venía visiblemente rengueando, con las piernas muy arqueadas, cubierto de polvo y lodo y con el cuerpo lleno de moretones y laceraciones visibles.
Pensaron que el famoso cazador se había enfrentado cuerpo a cuerpo con la bestia felina y esperaron hasta que trabajosamente se acercó a ellos para felicitarlo, pero llegando el famoso cazador al grupo de rancheros, les gritó hecho una furia:
“-¿Quién carajos dejó suelto al toro semental…? ¡Me llegó por detrás cuando no lo esperaba y miren cómo me dejó…!"

Tormenta en el puerto
La novia del marino encendió dos lámparas en la ventana de su casa para guiar el regreso del hombre amado en su travesía nocturna en el mar.
Vino la feroz tempestad y azotó con fuerza de huracán el villorio en el puerto.
El rugido del viento apagó las dos tenues y amarillentas lámparas de la casa de la novia del marino.
Todas las luces, lámparas y velas del puerto se apagaron con el furor de la tormenta marina.
La muchacha, entonces, se puso en la ventana que daba al mar, con el corazón lleno de angustia, pero con La Esperanza en su mirada. Sus ojos, agrandados por El Amor, trataban de traspasar la sombría inmensidad de lo oscuro de la insondable negrura de la tormenta.
Muchos marinos perecieron o se lastimaron aquella noche, sorprendidos por la inesperada tormenta. Sin una luz que les mostrara la seguridad de la orilla del puerto, estrellaron sus barcas en las rocas.
El novio de la muchacha, en cambio, llegó con bien al caserío…
“-¿Cómo, Oh amado mío, Cómo pudiste hallar la ruta segura al puerto…?” -Le preguntaba ella abrazándolo en éxtasis de felicidad-. “-Las dos lámparas que encendí en la ventana, se apagaron con la fuerza del viento…”
“-¿Se apagaron…? -Preguntó extrañado el joven marino, mirando los dos ojos verdes con tintes grises de su amada-.
“-En nuestra ventana miré claramente dos luces del color de tus ojos, que me guiaron todo el tiempo en la oscuridad hasta el puerto seguro…”

Sugar daddy
La “Chacha” le enseñó la fotografía de su novio a la patrona.
El tipo del retrato era un vejete barrigón, chaparro y bastante feo.
La “Chacha”, algo apenada, se quiso disculpar diciendo:
“-La foto no lo favorece patrona, desde este ángulo no se le mira la cartera…”

Generosidad
Frente al escaparate de La Agencia de Viajes, el ancianito y la ancianita, ambos de aspecto humilde, miraban con ojos extasiados el cartel publicitario que anunciaba un Crucero por el Mar Caribe.
Los miró desde su escritorio el dueño de la agencia y se conmovió profundamente.
Los hizo pasar a su oficina y les dijo, emocionado profundamente:
“-No pude menos que advertir la ilusión con que veían el anuncio del Crucero. Me recuerdan a mis padres, no hace mucho tiempo fallecidos ambos. Así que, en Memoria de ellos, quiero que me permitan obsequiarles dos boletos para que aborden ese Crucero, con todos los gastos pagados…”
En efecto, los viejecitos hicieron aquel viaje.
A su regreso, la ancianita fue a la agencia y le dio las gracias al generoso dueño, y le dijo:
“-Pero dígame, buen hombre…” -Le preguntó intrigada la ancianita-. “-¿Quién es, quién viene siendo el viejillo aquel con el que tuve que compartir mi camarote…?

Microrrelato antiguo que no pierde actualidad
En clase, frente al grupo, el niñito relató la historia de sus padres:
“-Mi madre platíca que cuando miró a mi padre, se enamoró perdidamente de él, dice que aquello fue amor a primera vista…”
“-¡Qué emocionante y qué romántico Pepito…! -Se conmovió visiblemente la maestra, que estaba chapada a la antigua-. Y agregó, con voz igualmente emocionada:
“-¡Y estoy segura de que sigue enamorada de él…”
“-¡Quién sabe maestra…” -Dijo el niñito sin emoción-. “-Mi mamá platica que esa fue la primera y la última vez que lo trató, aunque de ese encuentro nací yo…”

Donde Quica la Chica
En mi barrio donde viví de joven, aquel situado enfrente de la estación del ferrocarril CH-P, había un famoso y muy concurrido prostíbulo; situado detrás del edificio de La Penitenciaría del Estado, aquel local sin nombre era simplemente conocido por todos como donde Quica la Chica.
Un trágico día, falleció de muerte natural una mujer que allí trabajaba desde hacía tiempo.
Después de los trámites legales de rigor, Quica, la “madama” de aquel lupanar, la llevó a sepultar al Panteón Municipal.
Quica iba acompañada de todas sus “muchachas” y de muchos clientes curiosos, chismosos y metiches, incluyendo al tipo que me narró esta historia.
Antes de bajar la modesta carta mortuoria a la tumba, Quica, muy conmovida por haber sido la difunta una de sus chicas preferidas, les dirigió unas emotivas palabras acerca de la fallecida:
“-¡Descanse en Paz mi amiga Chagua…! Ésta mujer fue la prosti más prosti que yo haya conocido hasta la fecha; la única de mis muchachas capaz de dar buena cuenta de más clientes que cualquiera de las otras chicas; también era de las más aguantadoras bebiendo alcohol y, según supe, le entraba a algunas drogas; en los pleitos, aunque poco frecuentes en nuestro local, no había quien le ganara a cachetada limpia; ella era más malhablada que albañil recién pagado, sabía más palabrotas que el maquilero promedio, alguna vez le oí mentarle la madre a su propia madre, y también ella…” -iba Quica a seguir enumerando las virtudes de la fallecida, pero una de sus muchachas soltó el llanto a grito abierto y entre sentidos sollozos dijo en voz alta:
“-¡Caramba, Caramba…!” -Dirigiéndose a los asistentes y a sus compañeras de la profesión más antigua de la humanidad:
“-¡Necesitas morirte para que digan de ti hartas cosas muy bonitas…!

El misterioso color café de tus ojos (una remembranza intemporal…)
El pintor combinó el color sepia oscuro con el verde pardo del bosque recién llovido; agregó una pizca del amarillo que tomó prestado del brillante amanecer, sumó una pequeña manchita del negro semejante a la borrosa profundidad de la hojarasca y, de acuerdo a su fiel costumbre y educación alquimista, anotó todas las debidas proporciones obtenidas, en su amarillenta hoja de color del otoño, donde escribía los registros de sus actividades artísticas.
Mezcló, entonces, ésos oleos con la espátula en su paleta de colores, y trazó la pincelada sobre el lienzo, buscando igualar ése bello y escurridizo tono café que habitaba en la hermosa mirada de su amada.
Con el gesto muy marcado del entrecejo, el artista observó el resultado de los últimos trazos y mezclas de colores; ahora mirándolo desde diferentes ángulos, ahora moviendo el rústico caballete para captar tonos cambiantes de la luz del ambiente en su estudio; incluso acercó telas y textiles de diferentes tonos cafés, ocres, dorados y sepias, buscando que sus trazos y pinceladas contrastaran con los colores existentes del entorno.
El ocaso estaba ya a la vuelta de la esquina; el pintor trató de no representar su ansiedad por no poder acercar lo suficiente la similitud del color café trazado en el lienzo, con la realidad.
Conforme la oscuridad de la inminente llegada de la noche, una ligera sonrisa emergió en su rostro. Por fin comprendió que existen limitantes en la obra artística lograda y la realidad. Y se sintió afortunado de haber conocido ese color café en los ojos de quien en vida amó

El remordimiento
El Espectro llega de noche, cuando todo en la casa está ya oscuro y en completo silencio.
Nada dice.
No habla.
Sólo se pone, solo, junto a la cabecera de la cama y mira fijamente a ese pobre hombre.
Éste siente la mirada aún en medio de la oscuridad, aún sin verla.
Todas las noches llega. Todas.
El Sueño no puede estar donde está él, por eso huye y permite la llegada del cruel Insomnio.
Y el pobre hombre queda desamparado ante El Espectro; sin poder dormir, con los ojos abiertos como un asesinado.
En vano ha pretendido hacer como si esa presencia no existiera.
Intenta orar, pero su oración es rechazada.
Así que no quiere tomar medicina alguna para dormir, porque teme que luego ya no pueda despertar.
Busca recordar cosas gratas de la vida, pero el recuerdo de las horas felices no acude a su llamado.
Quiere olvidar y el olvido tampoco viene.
Ése pobre hombre teme la llegada de la noche porque con ella llega El Fantasma.
Ése pobre hombre sufre mucho.
Ni siquiera sabe que su atormentador no es El Espectro, ni es el Insomnio y no es tampoco El Fantasma
Es un angustiante Remordimiento

Escena del crimen
Un apuesto joven, escoltado por cuatro guardias, toca a la puerta de la vivienda, y le pide a la guapa chica que atiende al llamado, muy atractiva ella, aunque su ropa sea de condición humilde, que se pruebe, que se calce la más hermosa de las zapatillas.
En cuanto observa que ésta le ajusta al pie perfectamente, la toma del brazo y le dice:
“-¡Queda usted arrestada…! ¡Ésta zapatilla fue encontrada en la escena del crimen!…”

Un Caballero
Un Verdadero Caballero sólo se va a levantar muy temprano en Domingo por dos posibles razones:
Se va a batir en un duelo al amanecer o…
Si va a mirar una carrera de F1…