viernes, 21 de marzo de 2025

Anécdotas con Sebastián por su Cumpleaños 2025


¡Muy Feliz Cumpleaños Sebastián...!

¡Que tengas un hermoso día hoy y todos los días siguientes, mientras le das 100 vueltas más al Sol!

Rebuscando en mis libretas de notas, pude recopilar algunas Anécdotas más de Sebastián de cuando era un niño pequeño.

Ojalá las disfruten, como yo las he disfrutado viviéndolas, y escribiéndolas; aquí vamos pues:

Un día fui por Sebastián al Kinder y de allí fuimos al cajero del banco para obtener mi sueldo.
El local estaba completamente vacío. Usé el cajero, ante la muy atenta mirada de Sebastián.
Luego me preguntó que de qué horas a qué horas funcionaban los cajeros, y se quedó con la boca abierta cuando le dije que se podía obtener el dinero de ahí, día y noche, todos los días de la semana y los días festivos, que nunca los cerraban.
Entonces, ya de salida, Sebastián voltea a mirar al cajero y murmura, muy serio:
"-¡Pos Pobre del Cajero...! ¡Qué aburrido estar encerrado allí adentro...! Entregando dinero, solo, sin tele, sin música, sin compañeros... sin nada de..." -Hasta que lo interrumpí y le aclaré muy bien cómo funcionaba realmente ese asunto tan útil...

Estábamos en el Super; llevábamos cinco cosas y fuimos a la caja que dice arriba "6 Artículos Máximo". Éramos los cuartos clientes en la fila; pero nos fijamos que una señora delante de nosotros llevaba un carrito con muchos artículos. La señora nos volteó a ver y yo con mi dedo índice le señalé el letrero de la caja. Sebastián chiquito hiso lo mismo que yo con su dedito.
La tal señora, refunfuñando, nos dijo con una voz ronca y desagradable:
"-¡Yo sé leer...!"
Sebastián le dijo, sin dejar de señalar el letrero con su dedito:
"-¡Pos si sabrá leer, pero no sabe contar...!" ¿Qué No la llevaron al Kinder de chiquita como yo que estoy yendo...?"
"-¡Ya pues...!" -Dijo la señora, arqueando una enorme ceja pintada, y sacó su carrito de la fila...
Alguien comió nieve extra ese día...

Era el Día del Cumpleaños de Abuelita Socorrito, y las niñas dispusieron que por éso, iban a dejarla dormir hasta tarde.
Sebastián escuchó eso y estuvo de acuerdo, evitando hacer cualquier ruido para no despertarla...
Días después, el Abue Pancho entró a la casa cerca del mediodía y le preguntó a Sebastián que a dónde estaba su Abuelita Socorrito...
"-Mi Abue Socorrito está en su recámara, fingiendo que hoy es otra vez su Día de Cumpleaños..."

Veníamos de regreso a casa, de la misa dominical. Los niños venían comiéndose un barquillo de nieve. Entonces una de las niñas medio tropezó y se embadurnó de más la carita, y no traíamos nada con qué limpiarla. Afortunadamente cerca, estaba abierta la tienda de Saúl, enseguida del parque de la Iglesia. Entré y le pedí a Saúl un rollo de papel sanitario. Saúl me preguntó que si quería una bolsita de plástico y, Sebastián, que había entrado detrás mío, dijo con voz muy alta:
"-¡No señor Saúl, no...! ¡Nada de bolsita...! ¡Mi Apá lo va a usar ahora mismo, es una emergencia...!"
Varios oyentes pusieron cara de susto, y hasta alguien preguntó con asombro:
"-¡Aquí...?"

Una tarde, luego de que cayó una ligera llovizna, Sebastián chiquito me preguntó que de dónde venía "ese ruidito" que se escuchaba...
"-Son los grillitos los que hacen "ese ruidito"..." -Le dije-.
Entonces, un gran grillo negro cayó a nuestros pies y Sebastián quiso tomarlo con su manita, aunque ya de cerquita se arrepintió de tocarlo.
Le pregunté que para qué quería agarrar al insecto, y me dijo:
"-Pos por curiosidad Apá, quiero ver en dónde tiene "el motorcito..."

Una vez fuimos al Expogan, y había un stand de una agencia de venta de carros.
Tenían como decoración un "Vochito" antiguo muy bien restaurado, había mucha gente viendo los carros nuevos y la exhibición de los antiguos.
Se nos acercó un vendedor labioso que nos dijo que si se nos ofrecía algo, que le dijéramos, que él era el vendedor de confianza, y que ésto y lo otro, todo mostrando una enorme sonrisa...
Sebastián apuntó con su dedo índice hacia el "Vochito" y le preguntó:
"-Señor, ¿De qué año es ese carrito...?"
"-Es del año 1962, niñito..." -Le dijo sin quitar su enorme sonrisa...
"-¿Y desde entonces no has podido venderlo...?"
Al vendedor labioso se le borró la sonrisa, abrió mucho la boca... Y otros vendedores que estaban cerca escucharon éso y no aguantaron la risa. Uno de ellos, con un buen piquete de costillas le dijo, entre carcajadas de todos:
"-¡Tómala Rodríguez... directo a tu ego...! ¡Niñito, toma una paletita...! ¡Mejor dos, o tres...! ¡Ja, ja, ja...!"

Un día Sebastián estaba haciendo la tarea, de segundo o tercero, con el libro abierto, tenía que leer en voz alta una lección con animales exóticos... Leyendo en voz alta:
"-¡Hola...! ¡Soy un Perro Lobo...! ¡Porque mi Papá es Perro y mi Mamá es Loba...!"
"-¡Hola...! ¡Soy un Pato Ganso...! ¡Porque mi Papá es Pato y mi Mamá es Gansa...!
"-Lo entiendo éso..." -Dijo Sebastián, y le dió vuelta a la página; y entonces se quedó con la boca abierta y dijo:
"-¡No, ésto no lo entiendo, ésto no es cierto...!"
"-¿Qué cosa no es cierta, Sebastián...?" Son animales exóticos..." -Le pregunto y me contesta, negando con su cabecita y agitando mucho su corte de honguito:
"-¡Hola...! ¡Soy un Oso Hormiguero...! ¡Eso  no puede ser cierto... no...!"

Sebastián chiquito, quería una cajita con media docena de carritos Hot Wheels que vió en una juguetería del Centro Comercial. Faltaban un par de meses para Navidad; así que logré convencer a Sebastián que se la pidiera a Santa Claus, y sí, hasta éso que se quedó conforme y la anotó en su cartita para Santa.
Cuando abrió sus regalos en Navidad, y se encontró con la cajita con los carritos que quería, se alegró mucho y gritó, enfrente de toda la familia reunida:
"-¡Wooow...! ¡Miren...! ¡Lo que quería me lo trajo Santa...! ¡Mira Apá... Mira...! ¡Mira todo el dineral que te has ahorrado...!"
Y las niñas, con risitas y murmurando: 
"-¡Ay Niñito... si supieras...!"
Les hice un gesto de "Silencio...", Que disfrutara su infancia...

Un día andábamos de paseo en el Centro de la Ciudad. Caminando por la calle Victoria, vimos que dos jóvenes con vestimenta de cholos estaban pintando un mural en la pared trasera de una tienda de ropa, bajo la atenta mirada de un señor con traje. El Gerente de la tienda o alguien que los estaba supervisando.
Pasamos caminando frente a ellos, cuando unos metros más adelante me fijé que Sebastián chiquito se había quedado parado, viendo como pintaban aquello con trazos de colores chillantes. Me regresé para decirle que caminara junto a nosotros sin retrasarse, pero él sólo le limitó a mirarlos pintar y luego, alzando mucho su vocecita, les gritó:
"-¡¿De veras les dieron permiso de hacer éso...?!"
Los jóvenes y el señor de traje se atacaron de risa, y se alejaron de su obra, se acercaron a Sebastián y se agacharon para mirarla desde la perspectiva del niñito ése.
Estoy casi seguro de que hicieron ajustes a su arte, ante la dura crítica de un niñito...


viernes, 28 de febrero de 2025

Más ocurrencias en el establecimiento de "La Seño" de la tienda...


Mientras siga yendo a la tienda del barrio, punto de reunión obligada de vecinos de una colonia popular promedio, como muchas que hay en mi ciudad y en la mayoría de las ciudades del país, pues estaré escuchando anécdotas, quejas, lamentos, vivencias diarias del devenir cotidiano de la sociedad mexicana y con su lenguaje tan particular, tan único, pero que todos entendemos perfectamente; muestras vivientes de "Sabiduría y Filosofía" popular... Aquí narro algunas:

Mientras escojo algunas verduras, veo que Jaimilito, el hijito de la "Seño" de la tienda, estaba haciendo la tarea junto con un compañerito de su escuela. En eso se escucharon los fuertes estornudos y tosidas de su padre el "Viejo" de la "Seño"; el señor abandonó el establecimiento por la puerta hacia el interior de su casa, sonándose ruidosamente la nariz.
"-No se alivia mi Apá, toma y toma sus medicamentos y nada..." -Dice Jaimilito-.
"-Voy a traerle a la "Chacha" de la casa, verás que si se alivia..." -Le dice su compañerito-.
"-¿Y a por qué dices eso...?" -Pregunta intrigado Jaimilito-.
"-Pos porque la otra noche escuché a mi Apá que le dijo a la "Chacha": 
"-¡Me rejuvenecistes completamente muchacha chula...!"

Otro de Jaimilito:
En la tienda de la "Seño", el repartidor de cereales Kellogg's entra con su mercancía que va a entregar; la acomoda y luego va con la "Seño" a que le firme la nota. Yo voy a pagar mi compra, cuando miro que Jaimilito, el hijito de la "Seño" de la tienda le dice al repartidor:
"-A ver, señor don repartidor: Las Azucaritas traen mucha azúcar y a luego causa "diabetis" a algunas personas y pos se mueren por las Azucaritas... Entonces señor don repartidor, ¿El tigere Toño que és...?"
"-¿Cómo que qué es...? No entiendo niñito... dime..."
"-¡Sencillo... señor don repartidor... El Tigere Toño es un Asesino Cereal...!
Todos los que escuchamos aquello, soltamos la carcajada, y el repartidor murmuró:
"-Deja que se lo platique a mi supervisor... estuvo bueno eso..."

"-¡No "Seño", no, no, no...! Ahora en éstos tiempos de locura, las relaciones románticas son muy muy raras "Seño", muy raras..." -Una clienta le estaba comentando a la "Seño" de la tienda, mientras le cobra las mercancías-.
"-¿Y a por qué dice eso "doña"? ¡A ver, a ver, "doña", platique, platique...!"
"-Pos verá "Seño", me encontré a mi sobrina veinteañera en una mesa en el área de comidas del centro comercial; le pregunté que a por qué estaba sola allí y que me contesta:
"-Mi novio está en el baño ahorita tía, mire tía, ahora va saliendo..."
Y sí, un joven salió de la zona de baños y, con las manos en los bolsillos del pantalón 
y alegre paso, ya se dirigía hacia nosotras. Cuando de improviso se topó de frente con una señora joven que sin miramiento alguno lo saludó (¡Hola Mi Amor...!"), lo abrazó y lo besó apasionadamente..."
"-¡Mira nomás mija...!, Oyes mija, ¿Y a por qué permites que esa mujer lo bese así a tu novio...?" -Le pregunté extrañada a mi sobrina; y que me contesta:
"-Y la neta tía, ¿Qué quieres que haga tía?, ella es su esposa... antes no nos atrapó juntos aquí en la mesa ésta, tía... tía, cuando quieras nos vamos a casa..."
"-¡Hu, hu, hu doña...! Pos si que son raras las relaciones románticas en estos tiempos, doña..."

"-¡Pos sí "Seño"...! Mi maridito y yo recién cumplimos 50 años de casados "Seño"... ¡Bendito sea Dios'n...!"
"-¡Pos muchas felicidades "doña"...! ¡No son pocos 50...! Y, ¿Alguna cosa que usté pueda tener como favorita ahora actualmente en su matrimonio adulto "doña"...?"
"-¡Si claro "Seño"...! Mi cosa favorita actual es la hora de la siesta diaria...!"
"-¡Ah, caray "doña"...! Usté había platicado antes que no acostumbraba tomar siestas diarias, "doña"..."
"-Pero mi "Viejo" sí, "Seño"... Mi "Viejo" si no le falla su siesta diaria.."

La "Seño" de la tienda le estaba preguntando a la clienta que de cómo le fue a su 'maridito' en la operación que recién le hicieron:
"-¡Ay "Seño"...! ¡Pos ya ni sé la verdad...!" -Se quejó sonoramente la clienta, y se explicó-.
"-Verá "Seño", le extirparon el 'apendices' a mi "Viejo"; entonces, yo le pregunté al doc:
"-Oiga doc, ¿Y mi esposo ya podrá hacer el amor después de esta operación...?"
"-¡Ah pero por supuesto que sí doña!, fue una operación muy sencilla, en muy poco tiempo ya podrá hacerlo..."
"-¡Ah pos que bueno doc...!" -le digo yo, aliviada-. "-Es de que antes de la operación, pos ya no podía doc..."
"-Y pos que me lo regresaron a consulta "Seño", a estudios y a análisis... a ver como me lo entregan "Seño"...
"-¡Mmm, Mmm, Mmm...!" -Opina la "Seño" de la tienda, mientras le lanza una mirada acusadora a su "Viejo", quien finge no escuchar la plática que todos escuchamos en la tiendita...

El "Viejo" de la "Seño" de la tienda estaba leyendo un periódico antiguo, de los que usa para envolver frutas y verduras. Su hijito Jaimilito se le acerca y le pregunta que qué está leyendo tan entretenidamente...
"-Es el "Horóscopos" mijo, está interesantísimo... ¡Vieja...! ¿Qué signo eres tú...?" 
"-¡Ahorita no "Viejo", estoy muy harto ocupada...!" -Le grita la "Seño" desde la caja, pues está cobrando a los clientes-.
"-¡Ay pues perdón...!" -Murmura el "Viejo", y le pregunta a Jaimilito...-.
"-Oyes mijo, ¿Tú sabes qué signo es tu madre...?"
"-¡Pos a de ser del "Signo de Exclamación" Apá, porque se la pasa gritando todo el santo día...!"

Jaimilito el hijito de la "Seño" de la tienda entra de regreso de la escuela y, como siempre, avienta la mochila y no disimula su mal humor. La "Seño" de la tienda le pregunta:
"-¡Y ahora a por qué vienes enojado de la escuela mijito...?"
"-¡Pos porque en el salón se siguen burlando de mí porque me faltan los dos dientes que se me cayeron... Amá... ¿Recuerdas que el "Ratón de los Dientes" me dió dos monedas por poner mis dientes debajo de la almohada...? Pos ahora en la noche voy a poner las dos monedas debajo para que el mugroso ratón me devuelva mis dientes lo antes posible..."
De nada valió que la "Seño" y su "Viejo" le explicaran al niño que todos sus compañeritos de su salón iban a pasar por el mismo mal rato y que era parte del crecimiento y etc etc etc...




Un cliente le estaba platicando a la "Seño" de la tienda y a su "Viejo", mientras le cobraban sus compras:
"-¡No "Seño", no, no...! La modernidá no es como antes nos la imaginábamos... Ahí tiene usté que me encontré con el carro de Google en una callecilla privada muy angosta de aquí a la vuelta, y le grité, como yo acostumbro: 
"-¡Muévete, estorbo..! ¡O voy a empujarte con mi troca...! -Y el muy desgraciado me gritó..."
"-¡Muévete tú...! ¡O voy a publicar tu Historial de Búsqueda en Google...!"
"-¡No pos de inmediato me eché de reversa...! ¡No vaya a ser...!"

Entro a la tienda y miro que el "Viejo" de la "Seño" de la tienda le está cobrando sus mercancías a un cliente que se mira de su misma edad; y ambos están carcajeándose de su plática; el cliente prosigue diciéndole:
"-¡Es una paradoja el llegar a la vejez, mi buen...! O a la  vida de "Adulto Mayor" como ahora le dicen...
"-¡Ya lo creo, y que lo diga, don...! Todo pasa muy de prisa, y la memoria don, la memoria hace pasar malos momentos..."
"-¡Así es por desgracia, mi buen...! -Dice el cliente, moviendo negativamente la cabeza-. 
"-¡Yo no puedo recordar dónde dejé mis llaves hace cinco minutos, pero soy capaz de acordarme con lujo de detalles de algo muy vergonzoso que hice en la escuela secundaria...!"
Ambos soltaron otra carcajada, y varios clientes presentes nos sentimos representados...

Cuando llego a la caja, alcanzo a escuchar la plática del cliente y del "Viejo" de la "Seño" de la tienda, justo en éste punto de su conversación:
"-...Y mi "Vieja" ya ni caso que me hace don... ¿Y su señora si le hace caso o no, don...? Yo creo que no hacer caso, es una cosa constante en todas las mujeres.
"-¡No don, no...! ¡Qué van a hacer caso de lo que uno les diga...! ¡Ya vé que Diosito les dijo que no comiera del "Fruto Prohibido" y pos ni le hizo caso...! ¡Imagínese don, No le hizo caso ni a Él, qué te va a hacer caso a tí...!" -Dijo el "Viejo" de la "Seño" de la tienda con exagerado movimiento de manos... Pero justo en ese momento, el señor "sintió" (porque se siente, se siente...) la acusadora y pesada mirada de su esposa... y procedió a cobrarle y a despachar al cliente lo más rápido que de prisa...

Un maduro caballero que estaba pagando su compra, le estaba platicando a otro maduro caballero, al "Viejo" de la "Seño" de la tienda:
"-¡Pos verá, don, a mi edad a veces ya no sabe uno ni qué contestar...! Mire usté que me pregunta la "Comadre" que si yo estoy viendo a alguien ahora que enviudé. Y ya no sé si esa pregunta de que "si estoy viendo a alguien" es en plan romántico, o si estoy viendo a un psicólogo, o si me pregunta si estoy viendo alucinaciones, o cómo o qué...!
"-A la edad, don, a la edad..."

Entro a la tiendita y miro que la "Seño" de la tienda y una clienta adolescente están en la caja risa y risa a carcajada galopante. Se acerca el "Viejo" de la "Seño" y les pregunta que pos de qué se están riendo tanto y el escándalo. Le dice la clienta adolescente:
"-¡Ay señor...! O sea, es que en la escuela nos avisaron que nos iban a dar clases de "Salsa" como actividad extra. Y mi "Santa Madre" me quería obligar a llevarme un "molcajete" con todo y mano. Obvio lo dejé sobre la mesa cuando me fui a la escuela; entonces, ella me lo llevó como si se me hubiera olvidado, y en el receso, me estaba gritando desde la reja de la calle y mostrándome el mentado molcajete. ¡Batallamos mi maestra y yo para hacerle entender que las clases de "Salsa" eran de aeróbics y de baile y no de "Salsa" de chile, tomate y cebolla...! ¡Qué risa...!"
"-¡Ay tu Santa Madre...!" Todos se rieron, nos reímos...

"-¡Hola muchacha...! Que fuistes con el doctor, me platicó tu Mami; ¿Y cómo estás mija...?"
"-¡Hola "Seño"...! La verdad estoy indecisa... no le hallo a los benditos médicos pues, ni a sus benditos "consejos médicos"..."
"-¡A caray mija...! ¿Y a cómo está eso mija...? Explícate..."
"-¡Ay "Seño"...! Es que la nutrióloga me dice que: 
"-¡Sólo puedes tomas alcohol, sólo en ocasiones especiales...! Y el psicólogo me dice: 
"-Mija: ¡Tú haz que toda ocasión sea especial...! Y pues ¡Perfecto...! ¿Qué no "Seño"..."
"-¡Ay mija...! Pos sí, todo perfecto...!

"-¡Es la modernidad "Seño"...! La tal brecha generacional si que existe..."
"-Me imagino que sí, doña, pero platíqueme su caso..."
"-Pos ahí tiene usté que mija me preguntó que por qué corrí a su Papá de la casa, y yo le pregunto:
"-A ver mija: ¿Tú sabes borrar conversaciones de Whatsapp sin dejar rastros...? y me contesta que sí, que actualmente cualquier joven o niño sabe hacerlo sin problema. Entonces le aclaro:
"-¡Pos el idiota de tu Padre no lo sabe hacer...! ¡Por eso lo corrí de casa...!"
"-¡La brecha generacional si existe, doña...!" -Concluye convencida la "Seño"..."

Paso a formarme para pagar mi compra y escucho que la clienta le platica a la "Seño" de la tienda:
"-Pos sí "Seño", ayer me preguntó mi "Viejo" que a por qué me había casado con él, que le dijera la "neta", y que le contesto:
"-Es que siempre has sido muy gracioso... la neta..."
Y que me dice, mohíno:
"-Yo pensaba que era por qué yo estaba guapo..."
Y que le contesto:
"-¡Ja, ja, ja...! ¿Ya vistes...? ¡Sí que eres muy gracioso, eres muy chistoso...!"
Y se enojó, y ya no me habla desde ayer...
"-¡Así son doña...! ¡No aguantan la neta...!"
Desde el rincón de la tienda, su "Viejo" le lanza miradas de reproche...

"-¡Pos mire usté "Seño"...! ¡La dependienta de la Frutería si que sabe de "remedios caseros" no medicinales para malestares molestos...!"
"-¡Adió...! ¿Pos de cuáles malestares molestos estamos hablando, doña...?"
"-Le pedí un remedio natural para el estreñimiento crónico de mi maridito, que no fueran medicamentos y que me dice que me va a dar no uno, sino tres remedios no medicamentosos:
1.- Ciruela pasa.
2-. Papaya pasadita de madura y
3-. Que llegando de su trabajo sin saludarlo ni decirle ni una sola palabra, mirarlo fijamente a los ojos y murmurarle: "...Tenemos que hablar..."
"-¡Pos sí, doña, muy buenos remedios no medicamentosos, sobre todo el tercero...!
Y se soltaron riendo a carcajadas; como siempre, el "Viejo" de la "Seño" de la tienda se pregunta de qué se están riendo esas "Viejas argüenderas..."

La sirvienta, mucama, Chacha o empleada doméstica de la casa rica del barrio, le platica a la "Seño" de la tienda, mientras le cobra sus compras:
"-¡Fíjese "Seño" de lo malo de tener siempre una cara dura, de enojado, malacariento como mi patrón. Y lo que una escucha mientras permanece a la sombra de la servidumbre durante las reuniones de los patrones. El otro día, luego de la cena, yo estaba recogiendo los platos, y el patrón, siempre mal encarado (...así siempre es él...), se levantó y con una cucharita golpeó una copa para llamar la atención a unas palabras que quería decir:
"-Queridos, estimados... quiero avisarles de algo..." -Pero nunca cambió su duro semblante-. Todos los invitados pusieron atención a las palabras del patrón:
"-Hoy quiero avisarles de que mi esposa está embarazada..."
Alguien de atrás exclamó:
"-¿Y de quién sospechas... mi estimado...?"
La "Seño" de la tienda, con la boca muy abierta, sólo exclamó:
"-¡Ah raza...! ¡Qué atrevimiento de decir algo así...! ¿Así se llevan...?"
"-Pues si, "Seño"... Así se llevan..."

La "Seño" de la tienda platica con la joven clienta, elegante y con cara de ejecutiva de negocios (la clienta joven, no la "Seño" de la tienda,,,):
"-Pos por eso "Seño", la verdad yo creo que nunca voy a casarme..." -Le estaba diciendo cuando yo llegué a la caja a pagar-.
"-No me casaré, no necesito de un "maridito", soy autosuficiente, soy educada, soy independiente; no, no necesito de un "maridito", "Seño"..."
"-Y así y todo, tus padres ya te piden que te cases... ¡Ajá...! Ellos saben lo que necesitas Mija. Mira, tú puedes lograr grandes cosas en la vida. Pero, seguramente, algunas de esas cosas no saldrán como las deseas, a veces te vas a equivocar, otras cosas no se cumplirán al cien por ciento, fallarás a veces, es la ley de la vida, algunos planes no funcionarán... Entonces Mija, ¿Te culparás a tí misma...? ¡No, claro que no...!"
"-¡Para todo eso se necesitará a un "maridito"...! -Dijeron las dos a coro-.
Varios clientes varones, nos miramos los unos a los otros...

jueves, 30 de enero de 2025

Página de Microrrelatos en Facebook, Parte 3...


Tercera entrega de mis microrrelatos publicados en la Página de Facebook "Microrrelatos de todo tipo"




Funeral de taxistas: Mi padre era taxista. En la década de los 70´s, había en la ciudad una especie de hermandad de taxistas, desconozco si actualmente sigue esta confraternidad, debido a que los taxis de plataforma por internet, casi han acabado con los taxis convencionales que uno podía fácilmente identificar por sus colores, la palabra TAXI bien grande en sus puertas y el anuncio encendido en el techo del vehículo; al menos en mi ciudad, quedan pocos “Sitios de Taxi”. En aquellos tiempos, había grupos de amigos colegas taxistas que se reunían en bares a platicar sobre lo que ocurría en sus diferentes turnos de trabajo. Había taxistas que trabajaban de día y también había quienes trabajaban toda la noche hasta el amanecer. Mi padre trabajó en temporadas en los dos turnos; un tiempo de día y un tiempo después en el turno de noche, cuando dormía en casa durante el día. A veces él me llevaba en su taxi a lugares a donde no debería ir un niño de mi edad; a un bar, por ejemplo, o a acompañarlo a otras reuniones de taxistas, como a velar a un amigo fallecido. Cuando yo tenía 8 o 9 años, me llevó a que lo acompañara a un velorio de uno de sus compañeros taxistas. Yo no conocía al tal señor difunto. Al llegar a la sala de velación, yo tomé asiento en una silla que estaba justo a la entrada, alejado del ataúd a donde iban las personas a ver al difunto. Miraban al cadáver un rato, luego murmuraban algunas palabras inaudibles de despedida, y luego se alejaban a seguir platicando entre ellos o a darles “el sentido pésame” a los familiares del fallecido. Mi padre estuvo en los asientos de frente al féretro platicando con sus amigos, y yo permanecí sentado en la silla de la entrada, por un buen rato; yo la verdad no quería acercarme a la caja del muerto. De pronto se acercó a mí un hombre de una edad parecida a la de mi padre, por lo que yo lo tomé como a uno de sus amigos o compañeros taxistas. El hombre me saludó y me preguntó que si yo era hijo de “Toño” (mi padre se llamaba Antonio, su diminutivo es “Toño”); le dije que sí y entonces el hombre me dijo algo así como lo siguiente, que luego yo anoté en un cuaderno para no olvidarlo porque de inmediato me pareció interesante lo que me comentó: “-Muchacho, aprovecha bien tu vida, toda tu vida, aún tu vida de adulto; siempre persigue tus sueños, prepárate a diario desde ahora para cuando llegue tu vida adulta; y aunque crezcas demasiado aprisa, procura ser lo más feliz que puedas y vive plenamente el día a día como si fueras a morir mañana…” Luego me alborotó el cabello y me palmeó en el hombro y se retiró de allí. Al rato ya para irnos, mi padre me dijo que lo acompañara a despedirse de su amigo fallecido. Yo la verdad no quería ver a un cadáver, pero mi padre insistió y me dijo que yo ya era grande y que su amigo se merecía una despedida de todos los asistentes. Así que me sentí obligado a mirarlo. Pero cuando lo ví, me asusté como nunca antes me había asustado en mi vida. El amigo muerto de mi padre era el mismo hombre que me habló cuando yo estaba sentado en la silla de la entrada… Durante años eso me atormentó y me provocó a menudo feas pesadillas, pero nunca se lo conté a nadie por miedo al ridículo. Luego yo ya de grande, descubrí algo increíble que cambió mi vida. Un día escuché la conversación de mi padre, ya muy mayor él, que le platicaba a mi madre que recién había fallecido su amigo, el HERMANO GEMELO del otro compañero taxista que habían velado cuando él me llevó a aquel velorio, cuando yo estaba chico, ahora lejano en el tiempo de mi padre. Entonces eso me alivió, me liberó de las pesadillas que yo había padecido por mucho, mucho tiempo… Niña Traviesa: En la parte antigua de la ciudad, hay un establecimiento al que, suelen acudir cierto tipo de gente. Además de numerosos artículos expuestos, cuya finalidad es inusual, pero bien conocida por quienes frecuentan ese lugar, hay una serie de pequeñas cabinas dispuestas en parejas; cada par compartiendo una pared común. En esta pared común, hay un agujero del tamaño de un puño, que sirve de comunicador sin revelar el rostro del ocupante. En una ocasión, una joven y atractiva mujer entra en el edificio, mira nerviosamente a su alrededor con la esperanza de que no la vea nadie conocido, y se cuela al interior de una de las cabinas. En la cabina contigua al otro lado de la pared, espera sentado y con paciencia un hombre mayor. La joven cierra la puertecilla de la cabina y parece algo aprensiva. Susurra cerca del agujero en la pared que separa las cabinas. "-¡Lo siento "Papi"... He sido una niña mala muy traviesa y rebelde...! El anciano del otro lado, que tiene bastante experiencia en este tipo de encuentros, suspira profundamente y exhala con cierta emoción. Anticipando un largo e interesante encuentro, le susurra a la jovencita: "-Sin duda tienes la idea correcta, aunque tu modo de comunicarlo no lo sea. Niña: tu confesión cristiana siempre debe de ser así: "-¡Perdóneme Padre, porque confieso que he pecado...!" Ex novio de Karen: "-Espera, espera Karen... por favor no me toques mi cara, todavía me duele mucho, mucho, mucho... y mi cuello, y mi... ¡Oh! ..." "-...¿Y tú que te crees que me pasó, Karen...? Otra vez fue tu EX - Novio Karen, el mismo que anoche vino otra vez a buscarte, Karen..." "-Le dije que se fuera Karen, pero sabemos que es un idiota. Tuve que pelear con él otra vez." "-Y pude hacer que se fuera, pude lograr que se largara, Karen. Aunque estoy seguro que volverá cualquier noche como siempre lo hace..." "-Si, Karen, ya sé que hicimos un gran escándalo... Y no, francamente no me interesa haberte despertado; es más, era necesario que te despertaras de cualquier manera... Karen..." "-¿En serio? ¿Los vecinos se quejaron...? Pues explícales la situación; diles que estuve peleando anoche otra vez con tu EX - Novio muerto Karen... ¡El espectro que otra vez vino a buscarte desde el más allá... Karen…!" "-¡Aagh! ¡Karen...! ¡Maldita sea Karen...! ¡Me duele...!" "-Pero ya no sé para qué te lo explico Karen... ¡De cualquier modo, tu no comprendes ni uno sólo de mis maullidos... Karen...!" Pintor de brocha gorda: En la plaza hay varios tipos que, con letreros escritos en cartones, anuncian sus muy diversos oficios: los hay pintores, jardineros, albañiles, carpinteros, plomeros... Ahí, dependiendo de la estación del año, o apelmazados por el golpe de calor, o ateridos por el frío ambiental, esperan el arribo de los posibles clientes. Hay uno que en su letrero escribió: "Se Pintan Casas". Llega un señor y le dice: "-Hola mi amigo… ¿Puedes ir a pintarme mi casa...?" El tipo, sin apenas inmutarse, y mirándolo de abajo a arriba y de arriba a abajo, le responde: "-Pos mira mi estimado, yo prefiero que la traigas hasta acá y aquí te la pinto con más calma; pero contigo voy a hacer una excepción y voy a ir hasta tu casa y allá te la pinto... ¡Vamos amigo, vamos pues...!" Las risas burlonas de los muchos oyentes, no se hicieron esperar… Buen Hermano: Un tipo entra a una cantina y pide tres cervezas y tres caballitos de tequila. Se los sirven y el sujeto se los lleva a una mesa solitaria al fondo del local. El cantinero piensa que otros dos hombres llegarán a acompañar al fulano que hizo la orden. Pero el cliente no espera a nadie; él toma un buen trago de una de las botellas de cerveza y luego apura un sorbo del tequila. Luego repite lo mismo en la segunda botella y su tequila y después hace lo mismo con la tercera botella y su tequila. Al terminarse el contenido de las tres botellas y los tres caballitos de tequila, le pide al cantinero otra ronda igual. El cantinero y los parroquianos están extrañados y con morbosa curiosidad, pero nadie dice nada al respecto. Al acabarse la segunda ronda, el tipo paga y se dirige a la salida. En la puerta, el cantinero lo detiene y le pregunta sobre su muy extraña forma de tomar. Los clientes paran oreja y estiran el cuello, esperando oír la historia del tipo aquél. El sujeto sonríe divertido y, ante la curiosa mirada de todos, se explica: “-¡Oh!... No es nada raro ni especial mi amigo. Sólo es porque tengo dos hermanos que, por cuestiones de trabajo, nos hemos separado. Ahora ellos viven en ciudades alejadas, y ellos ahora mismo hacen lo mismo que yo, para continuar la costumbre de tomarnos dos cervezas y dos caballitos de tequila, juntos, cada fin de semana…” Así que todos informados debidamente, se despiden y hasta el próximo fin de semana. Al tercer Viernes, el tipo pide sólo dos cervezas y dos caballitos de tequila, espera la orden y se la lleva a su mesa solitaria. Los parroquianos, el cantinero y quienes leen esto, creen saber la razón y uno a uno van a la mesa a darle “El Sentido Pésame”. El tipo se aproxima a la barra de la cantina y, alzando la voz, explica: “-¡No pasó nada grave, mis amigos…! Mis hermanos están bien y a esta hora estarán bebiendo su ronda en medio de una sonora carcajada. Lo que ha sucedido es que mi esposa, a mis espaldas y sin mi consentimiento, me ha anotado en su iglesia en el grupo de los abstemios persignados y le ha prometido a su pastor y a los feligreses que “su maridito” ya no va a tomar alcohol… Pero mis dos hermanos no han prometido nada de esta tontería; así que mientras resuelvo esto, me bebo los dos tragos de mis hermanos…” En la concurrida cantina se escuchan unos sonoros vítores, varios Vivas y muchos aplausos… y hasta el siguiente Viernes, mis amigos… ¿Cómo mueren las estrellas? Asistí a una conferencia científica con ponentes Físicos, Químicos, Astrónomos. Luego de su disertación, el muy serio cosmólogo, un científico famoso, nos preguntó al público: “-¿Alguien de los asistentes sabe cómo mueren las estrellas…” Yo de inmediato levanté mi mano, y acudió una guapa chica a entregarme un micrófono para que todos escucharan mi respuesta, dije: “-Generalmente y, lamentablemente, las estrellas mueren de una sobredosis… varios de ellos a la edad de 27 años…” Por desgracia muy pocos entendieron mi acertada respuesta; y sigo sin entender el por qué me sacaron del salón de conferencias… La genialidad a menudo no es reconocida¿Coincidencia o Invocación…? Una amiga, muy preocupada, me platicó que un día llegó de su trabajo a su casa a media tarde, mucho antes de lo normal, y descubrió que su hija, junto con cinco amigas, todas adolescentes, estaban efectuando una como ceremonia satánica, y estaban invocando a un demonio. Lo peor fue que cuando se lo platicó a su marido, éste, muy serio le dijo: “-¿No te has preguntado por qué tú, precisamente tú, te les apareciste en la ceremonia justo en el momento preciso de la invocación…?” La Mujer del Año: Acudimos a la Cena Anual del Club Felino de mi ciudad. En el momento estelar de la noche, el Maestro de Ceremonias, acompañado de estruendosas fanfarrias y tamborileos, anunció con aire solemne: “-¡Ahora toca dar a conocer el nombre de La Mujer del Año…!” Una señora encopetada, arqueando una enorme ceja pintada a lápiz, allí donde alguna vez hubo "ceja", les murmuró a sus compañeras de la mesa: “-Yo pienso que puede ser cualquiera de nosotras…” -Y se puso a mordisquearse una enorme uña artificial con incrustaciones de pedrería-. El presentador describió a la merecedora al codiciado nombramiento: “-Queridos socios y socias, ella es una Dama muy Brillante, Audaz, Emprendedora, Empoderada, ¡una Dama muy Moderna…! “-¿Lo miran…? ¡Puede ser alguna de nosotras…! -Dijo cada vez más entusiasmada y emocionada la señora a sus compañeras de la mesa, sin dejar de roer ahora otra uña muy grande y cuadrada, adornada con plumitas -. “-¡Y lo mejor, queridos socios y socias, ¡Ella es una Madre Ejemplar, y una Esposa Fiel y llena de Virtudes y Lealtades…!” Dijo la señora, desilusionada y bajando la enorme ceja pintada a lápiz: “-¡Uh No, No…! ¡No es ninguna de nosotras…!” Caperucita Roja y El Lobo Feroz:
Mal empieza la cosa: Va Caperucita Roja caminando por el sendero del bosque, cargando su canastita rumbo a la casa de su abuelita, cuando se encuentra con El Lobo Feroz, que la observa mientras se afila las uñas, con una pierna apoyado en un pino. “-¿A dónde te diriges, Caperucita Verde…?” “-¡Que te importa…! ¡Daltónico de porquería…!” En la soledad del bosque, El Lobo Feroz salta sorpresivamente al camino al paso de Caperucita Roja y le dice: “-¡Caperucita Roja…! ¡Te voy a hacer lo que nadie te ha hecho antes en cuentos, historias o chistes…!” “-¡Oh my Gosh…!” -Exclama Caperucita Roja y se dispone a recibir lo inimaginable…-. Entonces El Lobo Feroz se adelanta veloz como el rayo, le arrebata la canastita a Caperucita Roja y se la roba, huyendo por el bosque como una exhalación… El Lobo Feroz en Otoño Él sólo quería respirar el fresco aire del bosque, sólo quería caminar sin rumbo por los senderos cubiertos de hojas doradas en aquella hermosa tarde de Otoño. Pero aquella chica de capucha roja se le metió en las pupilas, en la boca, en las garras, en las entrañas, en todo el peludo cuerpo. En ese Otoño, El Gran Lobo Feroz se había Enamorado... El juicio de El Lobo Feroz
Caperucita Roja estaba batallando horrores para ocultar su sonrisa sarcástica. Una de las comisuras de sus labios se mantenía obstinadamente levantada de su lugar. Trataba de confundirse entre la muchedumbre que había asistido al juicio del despreciable ser que Caperucita Roja había denunciado como el asesino de su abuelita y del señor leñador. El juez, impresionado por el aterrador relato que Caperucita Roja detalló de los viles asesinatos; y luego, presionado por el populacho, declaró a El Lobo Feroz como Culpable. Y ante el griterío de la multitud, ordenó su inmediata ejecución. Caperucita Roja, ya más que cansada de los constantes regaños de su abuelita, que quería detener a toda costa el amorío que Caperucita Roja mantenía con el leñador, hombre muy mayor que ella, al fin planeó el doble asesinato: mató a su abuelita y al señor leñador y culpó públicamente a El Lobo Feroz, quien sólo era culpable de haber estado en el sitio y en el tiempo equivocado. Sólo pasaba por allí cuando sucedieron los lamentables acontecimientos. Cuando finalmente El Lobo Feroz fue ejecutado públicamente, una muy malévola sonrisa apareció en el semblante de Caperucita Roja; allí precisamente es donde generalmente aparecen las muy malévolas sonrisas. Furtivamente y en silencio, Caperucita Roja abandonó el lugar… Disparo a boca jarro “-Eres la criatura más despiadada del bosque. Matas por placer y te comes el corazón de tus víctimas. Alguien debe detenerte. Un monstruo como tú no puede andar suelto por ahí…” Le dijo El Lobo Feroz, antes de que Caperucita Roja le disparara a boca jarro… Larga “Corta” Vida para los Perritos: ¿Por qué los Perritos viven menos que los humanos…? ¿Por qué la vida de los Perritos es más corta que la de los seres humanos…? Los humanos venimos al mundo para aprender a vivir una vida medianamente buena. Nacemos para aprender a amar a los demás y a ser buenas personas, pero generalmente no lo aprendemos pronto. A menudo se nos pasa una larga vida intentando aprender aquello, y muchas veces no lo aprendemos bien, vean cómo está el mundo humano hoy en día. Los Perritos nacen ya sabiéndolo todo eso. Y por eso no es necesario que vivan tanto tiempo como nosotros los sufridos humanos. Si nosotros aceptáramos que nuestro Perrito fuera nuestro maestro, nuestro gurú, nuestro sensei, aprenderíamos pronto y de primera mano aquellas cosas tan valiosas como: …Cuando tus seres queridos lleguen a casa, siempre corre a darles la bienvenida… …Nunca dejes pasar la oportunidad para salir a caminar y a pasear… …Siempre permite que la experiencia del aire fresco y el viento en tu cara, sea puro y gratuito éxtasis… …Mejora tu atención y permite que las personas te toquen… …Evita morder cuando con un solo gruñido sea suficiente advertencia y tenga un eficiente efecto intimidatorio… …En un clima caluroso, toma mucha agua, es más, siempre toma mucha agua… …Busca siempre un lugar cómodo en donde echarte un buen rato… …Toma largas siestas y estírate bien cada vez que te vas a levantar… …Acostúmbrate a saltar, a correr y a jugar diariamente… …Cuando seas feliz, baila moviendo todo tu cuerpo sin ninguna vergüenza, pudor y precaución… …Disfruta de las cosas simples y de una larga caminata mirándolo y oliéndolo todo… …Sé leal, y nunca pretendas ser algo que no eres, y sé auténtico… …Si lo que quieres está enterrado, búscalo persistentemente hasta encontrarlo y nunca lo olvides… …Cuando alguien esté teniendo un mal día, siéntate cerca y solamente quédate en silencio y hazle sentir que solamente estás allí presente, en compañía… Todo esto ya lo saben los Perritos, no necesitan largos años ni necesitan vivir tanto tiempo para aprenderlo. Respeta, cuida y ama a los Perritos por todas estas cosas y muchas otras más que de momento se me olvidan, pero que a diario voy descubriendo conforme vivo en compañía de mi Perrito

martes, 31 de diciembre de 2024

Relatos de lo absurdo

Los "Relatos de lo Absurdo" tratan de cuestionar a la Sociedad y al Ser Humano por medio de narraciones o representaciones o de situaciones absurdas, humorísticas, enredadas, ilógicas o trágicas en una cotidianidad personal o social.
El mal entendido, la ingenuidad, el enredo, esas cosas que hacen a la Vida divertida...
Algunos ejemplos tomados de aquí, de allá y de acullá:


Ex novio de Karen:
"-Espera, espera Karen... por favor no me toques mi cara, todavía me duele mucho, mucho, mucho... y mi cuello, y mi..."
"-...¿Y tu que te crees que me pasó, Karen...? Otra vez fue tu EX - Novio, Karen, el mismo que anoche vino otra vez a buscarte, Karen..."
"-Le dije que se fuera Karen, pero sabemos que es un idiota. Tuve que pelear con él otra vez."
"-Y pude hacer que se fuera, pude lograr que se largara, Karen. Aunque estoy seguro que volverá cualquier noche como siempre lo hace..."
"-Si, Karen, ya sé que hicimos un gran escándalo... Y no, francamente no me interesa haberte despertado; es más, era necesario que te despertaras..."
"-¿En serio? ¿Los vecinos se quejaron...? Pues explícales la situación; diles que estuve peleando anoche otra vez con tu EX - Novio muerto, Karen... Que otra vez vino a buscarte desde el más allá...?"
"-¡Aagh! ¡Karen...! ¡Maldita séa Karen...! ¡Me duele...!"
"-Pero ya no sé para qué te lo explico Karen... De cualquier modo, tu no comprendes ni uno sólo de mis maullidos...!"

20 de Abril:
20 de Abril, Día de Mi Cumpleaños y Día Internacional del Cannabis:
Yo, Arturo, en pleno uso de mis facultades y basado en el Derecho Internacional de Réplica, protesto airadamente porque ésta dizque "Celebración" sea el mismo día que el de  mi cumpleaños.
Además, yo llegué primero...
El festejo del "420" o Día Internacional de la Marihuana, viene del año 1971, cuando en California, un grupo de "jóvenes marihuanos" se reunían a las 4:20 Hrs P. M., después de clases, para fumar la re cochina y apestosa hierba...
Entonces, insisto, yo llegué primero...
La tal asociación, los consumidores, los "dealers", los narcos a cargo de ese tan letal negocio de esa droga fatal, pueden tomarse como su día de festejo el 30 de Febrero de cada año, por ejemplo.
Yo he conocido desgraciadamente a consumidores y con profunda pena he visto que su estado de salud física y mental es lamentable y degradante. La tal degradación de sus vidas a menudo afecta también a sus familias y a personas cercanas.
El mundillo clandestino y público de esta droga debe ser detenido, combatido y prevenido por todos los que queremos un mundo mejor...
...I have spoken... 

Niña Traviesa:
En la parte antigua de la ciudad, hay un establecimiento al que, suelen acudir cierto tipo de gente.
Además de numerosos artículos expuestos, cuya finalidad es inusual, pero bien conocida por quienes frecuentan ese lugar, hay una serie de pequeñas cabinas dispuestas en parejas; cada par compartiendo una pared común.
En esta pared común, hay un agujero del tamaño de un puño, que sirve de comunicador sin revelar el rostro del ocupante.
En una ocasión, una joven y atractiva mujer entra en el edificio, mira nerviosamente a su alrededor con la esperanza de que no la vea nadie conocido, y se cuela al interior de una de las cabinas.
En la cabina contigua al otro lado de la pared, espera sentado y con paciencia un hombre mayor.
La joven cierra la puertecilla de la cabina y parece algo aprensiva. Susurra cerca del agujero en la pared que separa las cabinas.
"-¡Lo siento "Papi"... He sido una niña mala muy traviesa y rebelde...!
El anciano del otro lado, que tiene bastante experiencia en este tipo de encuentros, suspira profundamente y exhala con cierta emoción. Anticipando un largo e interesante encuentro, le susurra a la jovencita:
"-Sin duda tienes la idea correcta, pero ésto debe de ser así, repite conmigo: 
"-¡Perdóneme Padre, porque confieso que he pecado...!"

Pintor de brocha gorda:
En la plaza hay varios tipos que con letreros escritos en cartones, anuncian sus oficios: pintores, jardineros, albañiles, carpinteros, plomeros...
Ahí, dependiendo de la estación del año, o apelmazados por el golpe de calor, o ateridos por el frío ambiental, esperan el arribo de los clientes.
Hay uno que en su letrero escribió: "Se Pintan Casas".
Llega un señor y le dice: 
"-¿Puedes ir a pintarme mi casa...?"
El tipo, sin apenas inmutarse, y mirándolo de abajo a arriba y de arriba a abajo, le responde:
"-Pos mira mi estimado, yo prefiero que la traigas hasta acá y aquí te la pinto con más calma; pero contigo voy a hacer una excepción y voy a ir hasta tu casa y allá te la pinto... ¡Vámonos amigo, vamos pues...!"

El camino no tomado:
La "Fatalidad" es aquello que es inevitable y que ineludiblemente nos lleva a lo fatal, a lo irremediable.
Es el "Destino" que determina las desgracias.
Generalmente pensamos como hemos llegado a estar en una desgracia, y nos vamos retrocediendo el tiempo, buscando la causa o el principio de los acontecimientos.
Casi siempre es en vano, no encontramos aquello que nos causó esa fatalidad. Incluso esa fatalidad es un acto que no tiene una relación directa con nuestra vida; fue originada por un hecho completamente ajeno a nuestra cotidianidad.
Algo originará una serie de acontecimientos que muchas veces cambiaron la toma de decisiones, hasta llegar a la fatalidad o a la desgracia.
Mi amiga Agnes. mi 'Psicoloca' de cabecera, un día me platicó de un ejemplo de un hecho que derivó a varias desgracias encadenadas.
A ese cambio de decisiones y a sus consecuencias, se le llama "The Road Not Taken" o sea "El Camino No Tomado".
El ejemplo cuenta el hecho de que una joven trabajaba en una fábrica de brassieres o sostenes, en un suburbio pobre. Ella acude a trabajar un día que estaba muy distraída y no se concentra en su trabajo, porque trae el pendiente de que se acaba de enterar de que está embarazada. Ella es joven, soltera y pobre, y su pareja es un hombre flojo y desobligado que seguramente no la apoyará a resolver su problema.
Debido a esa distracción laboral, deja una pequeña varilla al descubierto en el brassier y no hace la reparación correcta y el producto así sale a la venta...
Una mujer acude con su marido a una reunión social del trabajo, a un exclusivo club.
De pronto siente un malestar en uno de sus senos y se siente incómoda, por lo que va al baño a revisar que la incomoda. Descubre que su brassier tiene una varilla zafada; al principio piensa que puede arreglar el defecto, pero no le resulta. Entonces decide quitárselo; el vestido que se puso ese día se lo permite, nadie lo notará. Primero piensa votarlo a la basura, pues trae un bolso de mano muy pequeño, pero pues el sostén es costoso y ella cree que en casa puede repararlo sin mayor problema. Mira que su esposo está muy entretenido con una persona que parece importante, por lo que decide no molestarlo ya que recuerda que su auto está sin alarma; vamos, es un club privado y de clase, quien va a robarse un auto allí. Entonces se dirige al estacionamiento, medio recuerda en dónde está el vehículo, está medio oscuro y a olvidado sus lentes en la mesa, pero ya cerca, abre el auto y pone el brassier en medio de los dos asientos delanteros.
La fiesta transcurre y al final se retiran a casa. La mujer olvida de momento el asunto del brassier.
Han pasado un par de años...
Un hombre toma su trago en una cantina; solitario y con una cara visiblemente triste.
Se acerca el cantinero y le pregunta la causa de su tristeza y de su soledad (así son de metiches los cantineros).
"-Pues resulta, mi estimado, que yo amaba mucho a mi esposa, la verdad. Pero algo pasó que me llevó a la desgracia. Una noche fuimos a una fiesta y de regreso mi esposa iba dormitando por efecto de las bebidas. Llegamos a casa y nos fuimos directamente a dormir.
A la mañana siguiente, me desperté por el escándalo que estaba causando mi esposa. Resulta que dijo que la noche anterior había puesto su brassier en medio de los asientos delanteros de nuestro auto y cuando en la mañana fue a buscarlo, no lo encontró. Para ella la única forma de explicarlo era que yo lo había encontrado y asustado, lo tiré en el camino mientras ella dormitaba. Dice que seguramente yo había estado con otra mujer y que pues pensé que ese brassier lo había dejado "mi querida". Por más que le juré y perjuré que yo no había hecho éso, ella me perdió la confianza y la relación se fué al caño. Terminamos en el divorcio y yo ya no he vuelto a ser feliz de nuevo.
En otro bar cerca de la cantina mencionada, otro bebedor solitario le platica su triste historia al cantinero...
"-Pues resulta que yo amaba mucho a mi esposa. Pero algo pasó que me llevó a la desgracia. Una noche fuimos a una fiesta y de regreso, mi esposa iba dormitando por efecto de las bebidas. Llegando a casa, ella vió algo que estaba entre los asientos delanteros de nuestro auto; lo sacó, era un brassier que obvio no era de ella. Muy enojada me preguntó que de quien o de cual "querida" era esa prenda íntima que acababa de descubrir allí. Yo le dije que eso yo no lo sabía. Me interrumpió y me gritó que yo lo estaba engañando con alguna zorra y por más que yo le juré y perjuré que yo no había hecho tal cosa. Así que ella me perdió la confianza, nuestra relación se enfrió y terminamos en el divorcio. Yo ya no he vuelto a ser feliz de nuevo.
Ahora, al margen, nosotros podemos entender lo que pasó esa noche de fiesta social.
La primera mujer, con las prisas, sin sus lentes, semi oscuro y con todos los autos sin alarma, se equivocó de auto y escondió su brassier defectuoso, en el auto equivocado.
Nada de ese enredo hubiera pasado si la muchacha de la fábrica de lencería hubiera hecho bien su trabajo.
Pero no lo hizo porque no estaba concentrada en su labor; estaba mus preocupada por su situación al saber que estaba embarazada.
O a lo mejor debemos culpar al tipo que embarazó a la muchacha, que no cosió bien la varilla del brassier, que molestó e irritó la delicada piel de la señora, que se lo quitó y lo escondió en un auto equivocado.
El destino final, la fatalidad, determinó el rumbo de los acontecimientos y de las desgraciadas vidas de dos esposas, de dos esposos y de las familias de ambos matrimonios. Todo por un brassier mal hecho.
De esos detalles menores, se vale la fatalidad para causar males mayores.

Condenado a muerte:
El salaz abogado le dice a su cliente (a todavía su cliente), que está condenado a muerte en la silla eléctrica:
"-Tu ejecución está programada  para las 6 de la mañana, pero yo te conseguí una hora de clemencia..."
"-Bueno, no es mucho tiempo que digamos..." -Contesta el condenado-. "-Pero pues algo es algo; tráeme pues a la Clemencia..."

Sabiduría callejera:
Un muy popular y reconocido filósofo callejero estaba en el parque de la universidad, rodeado de sus discípulos, de sus seguidores y de otros curiosos. En eso se le apareció un "Espíritu" y le dijo:
"-Buen hombre, tú has sido un gran maestro y buen influencer para tus seguidores, has dedicado tu vida a la enseñanza y al bien. Te voy a conceder un deseo: a escoger entre la "Sabiduría" y la "Riqueza".
El filósofo, por quedar bien con sus seguidores que lo rodeaban, escogió la "Sabiduría".
El "Espíritu" dijo "-¡Concedido...!" Y en medio de una explosión con humos y vapores de colores, desapareció...
Los discípulos y seguidores y los curiosos estaban aplaudiendo emocionados. Uno de ellos le preguntó:
"-¡Oh Maestro...! ¿Qué es ahora lo que sabes, Oh Sabio Maestro...?"
El filósofo callejero los miro con aire triste y con toda la calma del mundo, respondió:
"-Ahora sé que debí de haber escogido la "Riqueza...", pero ya es muy tarde..."

Maldición por robar o no devolver libros a sus dueños:
En la antiguedad eso era muy penado. Y para quienes no se les podía castigar, se les maldecía con duras palabras, como éstas, citadas en el libro de Alberto Manguel, que refiere el autor, estaban inscritas en la Biblioteca del Monasterio de San Pedro de las Puellas en Barcelona:
"Para aquel que roba, o pide prestado un libro y a su dueño no lo devuelve, que se le mude en 'sierpe' en la mano y lo desgarre...
Que quede paralizado y condenados todos sus miembros...
Que desfallezca de dolor, suplicando a gritos misericordia, y que nada alivie sus sufrimientos hasta que perezca...
Que los gusanos de los libros le roan las entrañas como lo hace el remordimiento que nunca cesa...
Y que cuando, finalmente, descienda al castigo eterno, que las llamas del infierno lo consuman para siempre...”