miércoles, 31 de enero de 2024

Arte en los Álbumes de Música... Roger Dean




Gentle Giant - Octopus (1972)... Portada impresa doble, 1 LP Vinyl. 

Hace unos meses, en una reunión de "La Cofradía Roquera", el popular "Eva" (de Evaristo, así le pusieron de nombre, cada quién...) me preguntaba si había visto la película de James Cameron "Avatar 2" (2022) que recién había estrenado la segunda parte, la primera fue en 2009.
Y sí, si fuimos puntualmente a ver ese estreno, con todo su derroche de efectos especiales, 3D y animaciones increíblemente reales; una maravilla del cine moderno como es la tendencia actual.

Pero al margen del alarde artístico y tecnológico, el contexto roquero de la pregunta del "Eva" era por supuesto, el plagio descarado, el uso y abuso indiscriminado del arte del icónico artista, arquitecto, ilustrador y publicista inglés Roger Dean (nacido en 1944) en la mencionada franquicia cinematográfica, y a quien nunca quiso dar el crédito.

Roger Dean quien, después de perder el juicio que entabló en USA contra las películas "Avatar" del mentado James Cameron, y donde finalmente no aparece en los créditos, pues tuvo que rendirse y mirar como el cineasta gana fama en el mundillo del séptimo arte.

Pero eso no se nos pasa a quienes por décadas hemos admirado en las portadas de los álbumes de Rock de varias bandas, el arte de este formidable ilustrador.
Y por allí empezamos, primero, con los ejemplos de artísticas portadas diseñadas por Roger Dean para Bandas de Rock Progresivo como: Asia, Gentle Giant, Yes, Uriah Heep, Steve Hackett (Ex Genesis) y Steve Howe... 

Son sólo unas cuantas portadas de las más de cien que Roger Dean a ilustrado para bandas de Rock, además de logotipos, fonts, layouts y escenografías completas para conciertos.
Pongo la obra pictórica original y luego cómo quedó impresa en la portada del LP Vinyl comercial...













Yes - 50 Anniversary Live (2018). Portada impresa doble. 4 LP Vinyles


Yes - Relayer (1974). Portada impresa doble. 1 LP Vinyl






YesSymphonic Music of Yes (1993). Portada impresa al frente. 1 LP Vinyl






Yes - Tales from Topograpic Oceans (1973). Portada impresa doble. 2 LP Vinyles




Yes - Union (1991). Portada impresa al frente. 2 LP Vinyles





Yes - Keys to Ascension (1996). Potada impresa doble. 2 LP Vinyles






The Steve Howe Album (1979). Portada impresa doble. 2 LP Vinyles



Steve Howe - Not Necessarily Acoustic (1994). Portada impresa al frente. 1 LP Vinyl






Anderson Bruford Wakeman Howe (1989). Portada impresa al frente. 1 LP Vinyl




Anderson Bruford Wakeman Howe - An Evening of Yes Music Plus (1993). Portada impresa al frente. 2 LP Vinyles






Asia - Asia (1982). Portada impresa doble, 1 LP Vinyl





Asia - Alpha (1983). Portada impresa doble. 1 LP Vinyl






Asia - Aura (2001). Portada impresa al frente. 1 LP Vinyl




Asia - XXX (2012). Portada impresa al frente. 1 LP Vinyl





Steve Hackett - Premonitions (2015). Portada impresa al frente. 6 CDs Box Set






Uriah Heep - Sea of Lights (1995). Portada impresa al frente. 1 LP Vinyl



Uriah Heep - Demonds and Wizards (1972). Portada impresa doble. 1 LP Vinyl






Uriah Heep - The Magician's Birthday (1972). Portada impresa al frente. 1 LP Vinyl




Logos:










martes, 16 de enero de 2024

Voces de hechicero Tarahumara:


Una fría tarde de Diciembre me encontré a mi amigo el Miguelón en un supermercado.
Largo tiempo sin vernos. Así que nos cruzamos la calle para entrar a un bar a platicar venturas y desventuras.
Miguelón me notificó que había fallecido su ya muy anciano tío Don Joselo "El Profe" en su querida Sierra Tarahumara. Un mes antes se había adelantado su esposa Doña Conchita, ambos de muerte natural por su muy avanzada edad...
Recordamos las veces que nos fuimos de excursión a los siempre bellos bosques de pinos, a la Cascada de Basaseachi, y en especial cuando visitamos a "El Profe" en Creel, en aquella ocasión que estuvo muy grave por una rara y maligna enfermedad, y su casi mágica cura milagrosa...

Les platico:

Don Joselo "El Profe", era un cincuentón pariente de nuestro compañero de aventuras, el Miguelón
Tenía en Creel una bodeguita de mercancías que llevaba desde la capital y luego las revendía a las tienditas en los pueblos y rancherías alejadas en la tan extensa Sierra Tarahumara.

Cuando íbamos de excursión a la Sierra, nos dejaba quedarnos en la bodeguita; bien envueltos en nuestros sleeping bags y con el sencillo pero formidable calentón de leña; así al resguardo de los eternos fríos de las noches serranas.
"-¡Nomás no le peguen mucho a las mercancías muchachos 'jijos del máiz'...! Un jugo y un pan o  algo de café, pero cuiden los abarrotes... que de éso vivimos mi 'Vieja' y yo" -Nos decía con su fuerte y ronca voz de "Profe de Educación Física", profesión que ejerció por muchos años en las escuelas públicas de Creel y San Juanito; luego de jubilarse, se dedicó al comercio de pueblo en pueblo.

Así que luego de no ir ninguno de nosotros en más de un año y medio, llegamos esa vez cuatro viajeros excursionistas a Creel en el tren ChePe y nos dirigimos a la casa de Don Joselo y su esposa Doña Conchita a pedirles 'su favor' y las llaves de la bodeguita, porque ese año se había adelantado el invierno y nos sorprendió una ligera nevada con un fuerte frío, un frente frío serrano tempranero, le llaman allá...

Tocamos a la puerta de la casa pero nadie nos contestó.
Preguntando a los vecinos, nos dijeron que Don Joselo estaba muy enfermo, que estaba internado en la Clínica Rural y seguramente Doña Conchita estaba con él en ese momento.
Nos dirigimos a la Clínica y con gran sorpresa nos enteramos de la delicada salud del otrora "Profe siempre Fuerte como Pino Serrano".

Doña Conchita nos platicó con evidente angustia que habían internado a su marido hacía ya casi una semana con síntomas de tuberculosis y con una muy fuerte 'infección gastro estomacal' (así nos lo dijo), y deshidratado y anémico, provocado por los contínuos vómitos; pero luego de los análisis y exámenes médicos pertinentes, el doctor descartó todos esos diagnósticos, y dijo no comprender el por qué el paciente seguía tan enfermo. Sólo comía por medio de una sonda gástrica, goteando suero azucarado directo a la azulosa vena de su brazo y estaba súmamente delgado y demacrado.

Cuando estábamos allí, llegó a verlo el médico rural:
Era un doctor entrado en años, con un enorme bigote de brocha, gris por lo canoso y con gruesos lentes horriblemente bifocales de armazón negro, que contínuamente provocaban que moviera la cabeza de arriba hacia abajo y de vuelta de abajo hacia arriba, enfocando las cosas de la vida sin pausa alguna, y siempre con su estetoscópio colgado al cuello que le daban, la verdad, un semblante de buen médico, iba enfundado en una bata blanca que le quedaba grande, o él quedaba chico... un cliché clásico de serie de televisión de doctores.

Nos saludó con entusiasmo cuando nos presentamos, y le dijimos del motivo de nuestra visita, y del parentezco del Miguelón con el matrimonio.

"-Bueno Doña Conchita; don Miguel; ya terminé mi recorrido obligatorio por las rancherías alrededor de Creel y ahora voy a tener el tiempo completo para analizar la situación de Don Joselo..." -Nos explicó el doc, dirigiéndose directamente a la señora y a Miguelón por el parentezco, y continuó-.
"-A ver señora, dígame lo más detalladamente posible, por favor, los lugares que visitó su señor antes de presentarse enfermo... no encuentro razón médica para que presente su marido este tan delicado estado de salud actual..."

La buena señora titubeó y tartamudeando visiblemente nerviosa, procedió entonces a enumerar los lugares que su marido estuvo visitando en su último recorrido de ventas. 
Pero de pronto hizo una pausa, y tomando a su debilitado marido de la temblorosa mano, lo susurró mas que decirlo:
"-Pos verá usté 'dotor'... hay una cosa más: en una lejana ranchería, mi esposo tuvo una fuerte discusión con un conocido y temido hechicero chamán regional Tarahumara que se negaba neciamente a pagar una mercancía de no sé qué. Tan agria fue la discusión, que estuvieron a punto de llegar a los golpes...
Como mi marido llevaba todas las de ganar, el hechicero aquél le lanzó, gritándolo escandalosamente, una Maldición a mi marido y le dijo enfrente de una buena cantidad de personas del pueblo que lo condenaba a morir de hambre y de enfermedad en un corto periodo de tiempo; le dijo que ningún 'dotor' matasanos civilizado lo podría curar... las gentes metiches aquellas permanecieron en espantoso silencio, pelando unos ojotes y solo miraban con terror a mi marido que, justo en ese momento, sintió una punzada en su estómago que lo hizo doblarse y le pintó de una palidez su rostro, que hasta hacía un momento estaba rojo del coraje que hizo con la acalorada discusión con ese desgraciado chamán...
Sólo se escuchaban los ¡Oh! ¡Ah! ahogados de las personas y justo ahí llegó hasta nosotros el fuerte sonido de un lamento de un tecolote o lechuza del cercano y oscuro muro de pinos de la Sierra...
Éso nos hizo a todos voltear hacia donde provenía el canto de la lechuza o del tecolote y, al volver la cabeza, vimos que el hechicero ya no estaba con nosotros. El muy infeliz se escabulló no sé cómo y ya no hubo manera de localizalo...
A partir de ese momento, mi marido se sugestionó gravemente y, aunque tomo algún medicamento para el dolor estomacal, pos ya no se le quitó la dolencia...
A partir de allí, empezo a 'desmejorar rápidamente', tanto que tuvimos que cancelar la ruta y volvimos a Creel y fue cuando 'venimos' a la Clínica, pero usté 'dotor', andaba en su recorrido serrano..."

Todos nos quedamos en silencio ante aquella extraña narración. Sobre todo nosotros, simples e ignorantes habitantes de la ciudad, moradores de la civilización y tan alejados del sentir de los residentes de aquellas lejanas poblaciones perdidas en la Gran Sierra Tarahumara.


El buen médico se rascaba la barbilla pensativo. A todas luces él representaba el sombrío y estrecho puente, muy transcurrido de ambos lados, entre las diferentes culturas originarias serranas y la
Ciencia Médica moderna.

Al fin puso su mano en el hombro de la señora y le pidió que le dijera con detalle cuál era esa apartada ranchería donde el hechicero Tarahumara merodeaba. A todos nos dijo que salía inmediatamente para allá en compañía del comisario rural local y que regresaría al día siguiente por la tarde.

Nos turnamos esa noche para permanecer al lado del "Profe" para que la Doña pudiera descansar en casa, y esperamos con ansias la llegada del día siguiente.

En la tarde del siguiente día, el médico mandó llamar a Doña Conchita y con todos reunidos junto al postrado, pero consciente "Profe", nos dijo que él sí había podido localizar al tal chamán y junto con la autoridad rural, lo convencieron de que revertiera la maldición (tuvo que aclararle a Doña Conchita qué significaba 'revertiera') y que también les dijera cómo se podría recuperar pronto y bien Don Joselo. 
Sólo nosotros cuatro, los citadinos, vimos cómo el buen médico nos guiñó un ojo; ese gesto no era muy usado en la Sierra, ni el matrimonio ni la enfermera lo advirtieron:

"-¡Obligado por nosotros dos! -Nos relató el médico-. "El susodicho hechicero nos declaró que él había dicho cuando la discusión, y frente a la chismosa gentuza reunida, pos que él había puesto una especie de 'lagartija' en el estómago de Don Joselo y que la alimaña se comería todo lo que "El Profe" ingiriera..."
"-¡Obligado por nosotros dos! -Enfatizó el 'dotor'-. Él nos dijo que de inmediato iba a hacer una 'Raspa de Jikuri (Peyote)', para sanar a Don Joselo y así yo, como su médico personal, pudiera sacarle de sus entrañas a la alimaña esa..."


Acto seguido, sacó de debajo de la cama la sucia vasija donde Don Joselo escupía y vomitaba y se la mostró a Don Joselo, a su esposa y a nosotros. 
Adentro enmedio de la suciedad estaba moviéndose una fea lagartijilla marrón (que obvio el buen doctor había puesto en un descuido de todos...)

"-¡Ya estás totalmente curado querido "Profe"...! ¡Mira tú lo que con medicinas te sacamos de tus entrañas! ¡La maldición del brujo se terminó!" -Exclamó muy entusiasmado y elevando al cielo sus brazos el buen médico-.

Y así empezó la rápida recuperación de la salud de Don Joselo "El Profe", siempre "Fuerte como Pino Serrano".
Pronto pudo de nuevo salir a los caminos a comerciar con su mercancía en pueblos y rancherías; pero sin hacer alto en el lúgubre lugar donde perdió su salud y casi pierde su vida, producto de la sugestión tan habilmente dirigida por el hechicero tarahumara aquél.

Nosotros, excursionistas fieles admiradores de la Sierra Tarahumara, ya no pudimos salir de nuevo a los caminos de los siempre bellos bosques de pinos. 
Otras prioridades ocupaban ahora nuestro civilizado vivir en la ciudad.
Mis amigos empezaron a trabajar ahora si en serio, a casarse, a tener una familia propia y a luchar por mantenerla.
Yo entré a laborar a la tan demandante industria maquiladora, me casé y también formé una familia...
Pero nunca olvidamos esa muy extraña y última aventura; donde un sabio y competente médico pudo salvarle la vida a una familia, nos enseñó una dura lección y permitió que todos entendiéramos un poco más cómo vivir ésta existencia que transcurre entre los dos eternos silencios: el nacimiento y el fallecimiento...




jueves, 14 de diciembre de 2023

Otoño... antes de que llegue, arrasando al mundo, el Invierno...



El Otoño es la más Bella de las Estaciones.

El Otoño es el Color más Maravilloso que existe.

El Otoño convierte en Flor de Oro a cada una de las Hojas que caen de los Árboles por Voluntad propia...


El Otoño llega con el Color de tus Ojos puesto. Cada Hoja que miro en esta Bella Estación, invariablemente me recuerda a Tí...

El Invierno es una Aguafuerte, La Primavera es una Acuarela, El Verano es un Óleo y El Otoño es un mosaico de todas las otras Tres Estaciones mencionadas; El Otoño es una Obra de Arte.


Otoño: La Belleza de la Naturaleza en todo su esplendor, como si la Naturaleza hubiera ahorrado todo el Año, para su Gran Final...

El Otoño no es una Estación triste; las hojas secas que caen pintadas de todos los tonos del Oro caen al piso y los días son cada vez más cortos, más fríos y mas lluviosos y nunca me han hecho pensar en algo que se acaba, sino más bien son la espera de un Glorioso Porvenir.

El Otoño devuelve a la Tierra las Hojas que La Primavera les prestó a los Árboles en El Verano.


Mi Madre siempre decía que El Otoño es la Estación ideal para arrancar de raíz cualquier cosa que no quieras que vuelva a molestarte.

En El Otoño, las Noches son ahora Frías como Mirada de Mujer que alguna vez te amó, y ya no te ama más...

Ahora que llegó El Otoño, tengamos a la mano lo siguiente: Leña Vieja que Quemar, Vino Viejo que Beber, Viejo Amigo que tratar y Libro Viejo que leer...


Llegó El Otoño: Se parece mucho a mí, que estoy en el Otoño de Mi Vida (Catón):
...Llegó el Otoño. A mí me gusta el Otoño. 
No tiene Las Vanidades de La Primavera, 
Ni La Juvenil Euforia del Verano, 
Ni el Ceñudo Ceño del Invierno... 
...Es Manso, Tranquilo y Sosegado. Parece un Viejo Profesor que sabe lo que antes sucedió y presiente lo que después va a suceder...

...Otoño: Al recorrerse las nubes, el Sol sacaba Luz a las piedras, irisaba todo de colores, se bebía el Agua de la Tierra, jugaba con el Aire dándole brillo a las hojas con las que jugaba el Aire...
Juan Rulfo en "Pedro Páramo"


El Lobo Feroz en Otoño:
Él sólo quería respirar el fresco aire del bosque, sólo quería caminar sin rumbo por los senderos cubiertos de hojas doradas en aquella hermosa tarde de Otoño. Pero aquella chica de capucha roja se le metió en las pupilas, en la boca, en las garras, en las entrañas, en todo el peludo cuerpo.
En ese Otoño, el Gran Lobo se había Enamorado...


Décima con Hoja de Otoño
(Catón):

Hoja de Otoño, arrancada
no por oprobio de viento
sino por el más violento,
de que nunca pase nada.

En su ceniza guardada,
la Primavera, dormida,
como una canción callada
lleva la flor renacida.

Con amor y fe fundada
yo en mi muerte llevo vida...





jueves, 23 de noviembre de 2023

Lecturas para tiempos de Halloween y de Día de Muertos


"La Noche, La Madre del Miedo y del Misterio, se aproxima..." H.G. Wells

Narraciones de aquí, de allá y de acullá..

Para leerlas en compañia de un café, en éstos tiempos de entrada del Otoño, cuando ya se empiezan a sentir las llegadas de los primeros frentes fríos de la temporada, al desierto chihuahuense; cambios bruscos de temperaturas que, como cada año, presaguian crudos y helados inviernos por venir. 

Vamos galopando a toda velocidad hacia el Fin del Año 2023...

Que disfruten el leer éstas historias, tanto como yo disfruto cuando las escribo:



Terror de Millennials:
"-Ésta casa que dices haber adquirido, jovencita, es mía. Obviamente la compraste de manera por demás fraudulenta... jovencita..."
"-¡Pero usté ya está muerta...! ¡Acéptelo doña...! Usted es un fantasma que vaga eternamente por las habitaciones..."
"-¡Pero de qué hablas, jovencita...! ¡A qué viene todo éste... teatro, no entiendo...!"
"-¡Hablo, doña, de que sus sobrinos la asesinaron y así pudieron venderme la propiedad...! ¡Así que saque de inmediato su espectral trasero de mi casa!"
"-¡Qué dices de mis sobrinos! ¿Que mis sobrinos me hicieron qué cosa...?"
"-¡Pos que ellos la asesinaron el día Viernes de ésta semana, doña...!"
"-Hoy es... Juevesjovencita..."
"-¡Ah caray!... ¡Ah pos perdón...! Entonces regresaré en un par de días, doña..."


Pediatra:
Como Pediatra, a menudo pruebo mi estetoscopio en la muñeca de trapo que tengo en una repisa, para tranquilizar a mis pacientes más pequeños. Hoy, por primera vez, escuché un latido...


Zombis post modernos:
"-Mamá: ¿Son ésos Zombis...?"
"-No pequeña. Sólo están muy abstraídos en sus teléfonos celulares..."
"-¿Como Papá...?"
"-Así es pequeña... Igual que Papá todas las tardes en casa..."
"-¿Papá es uno de ésos, un Zombi...?"
"-No hija, sólo pasa demasiado tiempo pegado a su teléfono celular..."
"-Y si dices que Papá no es uno de ésos... Zombis, ¿Para qué traémos ésta pistola...?"
"-¡Ah!... Porque Papá ha estado demasiado tiempo en su teléfono celular, intercambiando mensajes con otra mujer. Y hoy vamos a darle una sorpresa. Mira... éste es el Motel donde se citaron..."


Talla XXL:
"-Mira, mujer, tengo una bolsa llena de ropa que ya no uso, para donarla..."
"-Ya la vi, gordo; mejor tírala a la basura, gordo... así es más fácil, gordo..."
"-Pero, he visto gente que muere de hambre, y no tienen ni ropa que ponerse..."
"-Vé ésto Gordo, mira: si a alguien le queda tu ropa, entonces no se está muriendo de hambre... por favor..."


Anestesia extra:
El Dentista sonrió tetricamente mientras le inyectaba más anestesia en sus encías...
"-A ver, ahora cuéntame..." -Le dijo calmadamente y acercando mucho su cara a su ya casi inmobilizado rostro-
"-Cuéntame, antes de que haga el efecto desagradable la sobre dosis de anestesia... ¿Por qué te acostastes con mi esposa...?"


El hombre extraño:
Otra vez mi Madre soltó ese alarido tan espeluznante, que a diario me arañaba mis entrañas, cuando vió que un hombre desconocido para ella, entró a su habitación y se dirigía a donde estaba ella, acurrucada en un rincón, asustada, aterrorizada, como todas las tardes.
Era yo ese hombre desconocido, que con lágimas en mis ojos, me daba cuenta de lo mucho que había empeorado su Alzheimer...




El Verdugo:
Cuenta la leyenda de aquel Verdugo del Emperador que, debido a que el ejército invencible había capturado a demasiados prisioneros rebeldes de las fronteras en disputa, El Ejecutor se estaba convirtiendo en un experto en su macabro arte. Era ya un especialista en los ajusticiamientos y eso le agradaba a El Emperador.
Sin embargo, El Verdugo tenía una secreta aspiración. Él quería tal perfección en las decapitaciones, que la cabeza humana quedara sobre el cuello de la víctima, posada sobre él, sin que el ejecutado advirtiera que la cabeza le había sido cercenada, y sólo al inclinar la cabeza, ésta se desprendería de su cuerpo y al caer, caería también el cuerpo completo al fin sin vida.
Así que El Verdugo practicó aquello con su filosa espada.
Practicó y practicó. Hasta que una tarde, al tercer condenado, lo decapitó con tal perfección, que el convicto continuó subiendo los últimos escalones del cadalso y, cuando estuvo al fin arriba, la víctima le dijo, molesto:
"-¿Por qué prolongas mi agonía...? Con los otros dos fuistes muy rápido y eficiente en tu labor."
El Verdugo dibujó una gran sonrisa bajo su capucha negra; nadie en la multitud de mirones vió ese gesto de auto satisfacción; pero El Verdugo, orgulloso por su logro, serenamente le dijo:
"-¡Muy bien noble hombre, incline su cabeza por favor...!"
La víctima al agacharse, desprendió la cabeza de su cuerpo, ante el asombro del populacho, que no tenía una eplicación para lo que acababan de ver...


Suicida en el barandal del puente:
Despues de mucho batallar, de mucho intentarlo, ya que aún no entendía bien como manejar el estado físico en el que actualmente yo me encontraba, logré por fin tocar con mi fría mano el hombro del tipo aquel, lo que lo obligó a saltar al vacío desde el barandal de la orilla; a pesar del inútil ruego de los policías que querían evitarlo, al igual a como yo lo hice hace muchos años en éste mismo puente...


Ahora van aquí unas historias que nos platicó un anciano, tío de un amigo, en San Juanito, frente a una hoguera en una noche de Luna Llena, hace ya muchos años...

Señora Muerte:
Cuenta el tío de Miguel, allá en San Juanito, Chihuahua:
"-Yo fui capataz de una haciendita en una lejana zona del bosque. Una mañana, temprano, vino a mí un trabajador del campo y con una cara más que angustiada, me suplicó:
"-¡Patrón, patrón!... ¡Sálveme, sálveme, por favor sálveme...!"
"-¡Pero qué te pasa Ulogio...! ¿Por qué vienes tan alterado...?"
"-¡Patrón!... al anochecer me encontré a la Señora Muerte cerca del camino que conduce a mi casa, y ¡Me hizo un gesto de amenaza!... Lo platiqué con la Pilar, mi mujer, y quiero irme para la capital lo antes posible...¡Sálveme Patrón, sálveme...!"
Viendo el terror y la angustia del peón, le preparé un caballo, le dí despensa y algo de dinero y lo acompañé hasta el Camino Real que lleva a San Juanito, y de allí en camión para estar al anochecer en la capital...
De regreso, pasé por el sendero donde mi trabajador la vió... y, entonces, yo la ví... allí estaba, montando un caballo negro, rondando la encrucijada de los caminos... 
Armándome de valor, le pregunté, tratando de parecer que no le tenía miedo:
"-Señora Muerte, ¿Por qué le hicistes un gesto de amenaza a mi trabajador...?"
"-No fue un gesto de amenaza, buen hombre, fué más bien un gesto de sorpresa..." -Me dijo con su cavernosa pero femenina voz-. 
"-Pero pues, igual lo asusastes de muert... digo, lo alterastes mucho, un mucho..."
"-No era mi intensión buen hombre, yo no amenazo a nadie, no es mi costumbre; lo que pasó es que me sorprendió que estuviera tan lejos de la capital, que es adonde debo tomarlo hoy por la noche..."



Parto en Luna Llena:
La mujer que hacía las labores de "Partera" en las rancherías alejadas, me platicó una vez que fué requerida para un parto dificil, una noche de Luna Llena. 
La muchacha que estaba por "aliviarse" era "una chica de ciudad" que había arribado a esa lejana ranchería, siguiendo al marido, mucho mayor que ella, un hombretón enorme y rudo, que no estaba al momento del parto. 
La mujer "Partera" y su discípula (siempre hay una "Partera" y su ayudante o discípula) estuvieron batallando con las labores de parto de aquella muchachita, pues la "Partera" creía que el bebé venía desacomodado o que estaba muy grande. 
Hasta que por fin, luego de mucho sufrimiento, pudieron dar a luz al bebé aquel
Ambas mujeres se quedaron muy asustadas mirando al recién nacido, cubierto completamente de aquel grueso pelo grisaceo en todo su cuerpecito y en su carita, sólo las palmas de las manitas y las plantas de sus piececitos estaban excentos de ese pelo largo y sedoso.
Al mirarlo, luego del enorme esfuerzo de sacarlo de su cuerpo, la muchacha lanzó un alarido, pues comprendió el porqué de la ausencia de su marido todas las noches de Luna Llena...



La niña y la Muerte:
Platicaba el tío de Miguelito que ésta narración se la contaron, como si fuera la verdadera historia de la doctora de la comunidad, a quien, por desgracia, yo pudimos conocer porque andaba atendiendo pacientes en unas lejanas rancherías. 
Resulta que una tarde de Otoño, La Muerte iba cabalgando tranquilamente por una vereda, y en eso que se encontró con una niñita (presumiblemente, la doctora de la comarca).
La niñita primero admiró el hermoso caballo que La Muerte montaba. Se acercó luego lentamente al jinete y a la cabalgadura y les preguntó, preocupada:
"-¿También ustedes están perdidos en este bosque...?"
La Muerte empezó entonces a hilar los acontecimientos. Le respondió:
"-Pues sí, niñita. ¿Conoces tú el camino de regreso a tu casa...?"
La niña bajó la mirada y respondió:
"-No, estoy perdida y pues tenía mucho miedo, pero ahora ya no me siento sola y ya no tengo miedo porque ustedes me acompañan. Además, si tú me quisieras llevar, pues ya me hubieras llevado..."
Sorprendida, La Muerte le preguntó:
"-¿No me temes entonces, sabiendo quien soy yo...?"
Tranquilamente la niñita respondió:
"-Si venías a por mí, está bien... pero sólo quiero pedirte un favor..."
"-Y... ¿Cuál favor sería ese...?" -Contestó La Muerte, quien veía que ahora los acontecimientos tomaban otro derrotero-.
"-¡Por favor, Señora Muerte, salva a mi Madre! Ella está ardiendo por la fiebre. Yo salí a buscar más de ésta hierba medicinal para que, con su té, se le baje su fiebre y podamos ir a la clínica a San Juanito. Pero me distraje buscandola y ahora no encuentro la vereda de regreso. Lo que más me preocupa es que si yo no vuelvo, mi Madre moriría de fiebre o de tristeza, pues las dos vivimos solas, desde que mi Padre nos dejó para ir a buscar trabajo a la capital..."
La Muerte como pocas veces antes, sintió la tristeza y la pena de la soledad y el abandono de la gente en esas comunidades tan alejadas y perdidas en esos densos bosques de la Sierra Tarahumara. Comprendió que la salud de la Madre habría resentido la dura vida de mantener sola la casa y la crianza de la niña aún pequeña.
La Muerte subió a la niñita a su espléndida cabalgadura y emprendieron el camino correcto a casa.
Antes de salir del bosque, y ya con la casa a la vista, el caballo se detuvo...
"-¿Qué pasa Señora...? ¿Por qué no me llevas hasta la casa adónde mi Madre nos espera...?"
La Muerte bajó a la niñita al piso al inicio de la vereda a casa, y le dijo:
"-Ni tú ni tu Madre vendrán hoy conmigo. Anda y ve a cuidarla y a su debido tiempo, volveré, pero eso no será ni hoy ni mañana, será quizá en un largo largo tiempo..."
La niñita acarició el cuello del hermoso caballo y dijo, con su mirada extrañada pero con un gesto de agradecimiento:
"-Gracias Señora... entonces, luego de un largo largo tiempo, te estaremos esperando felices, porque sabremos las dos que no eres ni mala ni cruel; sólo eres justa y oportuna..."
La Muerte entonces arreó a su cabalgadura, se dió la vuelta y se alejó con tranquilidad, perdiéndose en la verde oscuridad del bosque, que ya no parecía ni tenebroso ni amenazante como antes.
Esa tarde, la niñita aprendió algo más de La Vida, y de La Muerte, su eterna hermana gemela...


Ahora para aligerar un poco el lúgubre ambiente de la época, unos cuantos cuentecillos humorísticos de l a mismo temática:

Regiomontanos en el lecho de muerte del patriarca familiar, quien nombra uno a uno a los asistentes a su agonizante estado: su esposa, sus hijos, todos van contestando solemnemente uno a uno: 
"-¡Aquí estamos, Señor...!"
Con un último y desfalleciente aliento, les grita el Don Regio:
"-¡Si todos están aquí...! ¿Quién entonces está cuidando el negocio...?"

La rubia señora le pregunta al médico, a la salida de la sala de operaciones:
"-¡Doctor, doctor...! ¿Cómo está mi marido...?"
"-Señora, lamentablemente lo hemos perdido..."
"-¡No diga tonterías doctor, si de aquí le puedo ver los piesotes por debajo de la sábana...!"

Un terrible accidente aéreo ha ocurrido en tierras gallegas en medio de una feroz tormenta. Una avioneta Cessna se estrelló en el cementerio de la ciudad. Al momento se han recuperado 150 cuerpos muertos, pero se espera que la cifra se incremente cuando mejore el clima...

La esposa del empresario regio falleció. El viudo fue al periódico a preguntar el precio de publicar una esquela, y al empresario se le hizo muy cara.
El empleado le dijo el precio del paquete más barato. El empresario le indicó: "-Pon pues solo lo siguiente: "Eulogia murió". El empleado le dijo que ese paquete permitía publicar hasta 6 palabras.
"-Entonces escribe: "Eulogia Falleció, Su camioneta en venta..."

Exorcista: "-Estoy aquí para exorcizar, para sacarte al demonio que te posee..."
Vístima: "-Perdona, pero yo no te llamé..."
Demonio: "-De hecho fuí yo... yo te llamé y me urge... yo no entiendo como me vine a meter en este desastre de persona..."

Dos compadres, futboleros de corazón, acuerdan a que el que muera primero, le avisará al otro si hay equipo de futbol allá a donde lleguen. 
Unos años después, fallece uno de los compadres. Al día siguiente se le aparece a su compadre y le dice:
"-¡Compadre...! Te tengo dos noticias, una buena y una mala. La buena es que sí hay un equipo de futbol acá en el cielo. La mala es que tú debutas mañana en ese equipo..."

Un amigo me platicó que él compró por error dos libros usados de "El Exorcista" de William Peter Blatty. 
Se le ocurrió que se lo iba a recomendar a su "Suegris" y la convenció de que lo empezara a leer. 
La doña llevaba apenas medio libro, cuando ya no quiso leerlo y dijo pestes del contenido literario. 
Una vez que andaban de paseo por el lago de la presa local, la doña tomó el libro y lo arrojó muy lejos al agua, y le dijo al yerno que no le recomentara más literatura diabólica como esa.
Mi amigo entonces recordó que tenía el otro libro en casa; lo mojó y lo ensució de lodo y hierbas malas y se lo dejó al tercer día en el buró de la recámara de la "Suegris"... 
"-Desde ese día la doña ya no ha estado bien de la cabeza..." -Comentó mi amigo con una chueca y fea sonrisa maquiabélica...-.

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Calaverita para el Día de Muertos del Año 2023


 Retomando la antigua costumbre de escribir Calaveritas por el Día de Muertos. 

Aquí también publico las anteriores, llevo escribiéndolas desde 2013.
Que las disfruten:


...Aquí van los años anteriores...